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Cultura y Espectaculos

"¿Quién quiere patear el tacho?" en Habemus

Debutantes actores integran la Compañía Tóxica de Teatro de la ciudad de Pergamino. LAURA RIERA Debutantes actores integran la Compañía Tóxica de Teatro de la ciudad de Pergamino. LAURA RIERA

La Compañía Tóxica de Teatro, junto a Alejo Assad y a su director Fabricio Sceglio reponen la obra del rosarino Rody Bertol. La pieza “puede ser, por qué no, una mirada introspectiva para cuestionarnos y empezar, alguna vez, a hacernos cargo”, dice en su crítica Carmen Rolandelli.


Este viernes viernes a las 21:30, en Habemus Theatrum, Pinto 918, habrá otra función de la obra "¿Quién quiere patear el tacho?", del rosarino Rody Bertol, protagonizada por los debutantes Francisco Araldi, Nicolás Cabrera, Coni Cavallito y Juan Pablo Castelli, que integran la Compañía Tóxica de Teatro de la ciudad de Pergamino, junto a Alejo Assad y a su director Fabricio Sceglio. La asistencia de dirección de la puesta está a cargo de Adriana Ninona y las fotografías han sido realizadas por Laura Riera.

La última función será el viernes próximo, también a las 21:30. Las reservas de entradas pueden hacerse directamente a los integrantes del grupo ó al número de teléfono 15357537.

 

Crítica de Carmen Rolandelli 

 

“Yo jodo a la sociedad pero ella  me la devuelve bien”, grafitea una pared de la Sorbona, o de  Nanterre, durante el mayo del 68. 
En el hemisferio sur  y en otro siglo,  en una ciudad  de la pampa húmeda, “Quien quiere patear el tacho” puede ser una muestra, un efecto mariposa, “un otro” de ese grafiti del Mayo Francés. Una violencia desesperada, que no es causa, si no consecuencia de un sistema que expulsa y de una sociedad que prefiere no mirar, no hacerse cargo, una sociedad que barre la basura hacia los márgenes sin saber que aún en el abismo, se puede crear, se puede soñar, se puede encontrar un lugar para la ética. 
Cuatro pibes, cuatro cartoneros que buscan en la basura, que el capitalismo genera a diario, una esperanza de sobrevivir, con códigos propios de esa otredad, que nos amenaza.
Cuatro actores jóvenes, recrean este micro mundo con seguridad, con ritmo, con un excelente trabajo corporal, pero por sobre todas las cosas, con convicción, bajo la mirada certera  de Fabricio Sceglio, un director que nos tiene acostumbrados a estos “cachetazos”, a esta incomodidad de espectador señalado, porque el teatro no es entretenimiento llano, el teatro es un hecho político que nos atraviesa en nuestro sistemas de creencias, en nuestras zonas de confort, en nuestra placentera seguridad y la pone en duda. 
Aclaración: no saldrá indemne después de ver esta obra. El foro abierto hacia la calle, hacía la realidad, la yuta y el peligro, originalísima idea de Sceglio para la puesta, nos confronta con una totalidad cotidiana que muchas veces invisibilizamos, pero que está, como la basura, creciendo e incomodándonos, devolviéndonos esa violencia, que esta sociedad individualista, que se encierra en su propio egoísmo, genera sobre ese otro que no tiene nada que perder y poco por ganar.
“¿Quien quiere patear el tacho?” puede ser, por qué no, una mirada introspectiva para cuestionarnos y empezar, alguna vez, a hacernos cargo.