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Editorial

Inundaciones, obras y partes de prensa

La gobernadora María Eugenia Vidal recorrió el saneamiento del río Arrecifes, obra que permitió evitar la inundación de la zona, según se consignó en los partes de prensa distribuidos por el oficialismo. Es una costumbre muy nuestra que los funcionarios se muestren en las obras que ponen en marcha, intentando la empatía con los vecinos que las necesitan, en una actitud que va más allá de la información misma y muchas veces tiene algún tufillo político.

No se trata de una mala costumbre, decimos, en la medida que se trate de obras efectivamente realizadas, como sucede en este caso, donde se produjo la finalización de una obra hidráulica que evitó inundaciones en ese Partido y –sigue el parte de prensa- en los de Pergamino y Salto durante las tormentas ocurridas el fin de semana.

En Arrecifes la mandataria se mostró conforme “al venir y saber que aquí no hubo personas evacuadas, como no hubo en Salto, ni en Pergamino ni en La Emilia ni en La Plata, es ver que avanzamos, que el cambio también llegó a la obra hidráulica”.

Lo que supervisó es la etapa de limpieza y saneamiento del río Arrecifes, ejecutada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia.

Es importante que se hagan obras hidráulicas, eso no se pone en duda, pero pensar que no se inundaron en la zona por ellas cuando cayeron en una semana de tiempo entre 200 y 300 milímetros de lluvia (lo que en inundaciones previas cayó en poco más de un día), es jugar una carta demasiado alta. Las obras se verán en sus resultados cuando las lluvias se concentren en menos días y con la misma caída, porque es allí donde se pueden y de hecho así ha sucedido, generarse las temidas inundaciones. No son fenómenos meteorológicos comparables el de esta semana y aquellos que se llevaron casas, bienes, vidas.

Cierto es que muchos distritos, pese a que las lluvias se extendieron a lo largo de una semana, no tuvieron la misma suerte: 482 personas evacuadas y la muerte de padre e hijo en Tres de Febrero; 300 en La Matanza. En Pilar, donde la altura del río Luján es de 7 metros los evacuados, fueron 128. Precisamente allí en intendente Ducoté pasó gran papelón por fotografiarse recorriendo la zona inundada, cuando en realidad estaba en un gomón en un zanjón a la vera de la ruta Nº 8. Un camarógrafo de la ciudad lo filmó en pleno engaño. Es la desesperación por buscar réditos políticos cuando no se hace el esfuerzo.

En fin que hay mucho por hacer en la provincia de Buenos Aires y nos alegramos que haya obras que se van llevando a cabo como las del río Arrecifes, pero de allí a que “podamos dormir tranquilos” como dice la mandataria provincial hay un trecho.

Precisamente por lo mismo que ellos esgrimen y que se corresponde con la realidad:  la combinación de las lluvias que duplican los promedios históricos durante los últimos tres años y la existencia de una región sin condiciones naturales de escurrimiento de las aguas excedentes provocan importantes inundaciones en los distritos del noroeste bonaerense.

En Pergamino, lo que puede hacer la diferencia es el anuncio de que a fines de septiembre o principios de octubre se iniciarán las obras para la presa de regulación. Se trata de una gran obra largamente esperada y tras la cual los vecinos cercanos al arroyo Pergamino podrán dormir tranquilos de verdad.

Actualmente se trabaja en el proceso licitatorio de una tarea que insume la friolera de 70 millones de dólares que se invertirán para evitar inundaciones ante las crecidas del Arroyo, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La obra consiste en una presa ubicada aproximadamente a 3,5 kilómetros aguas arriba del casco urbano, regulando tanto los caudales provenientes de los arroyos Pergamino y La Botija.

Durante muchos años se habló de la necesidad de la presa, pese a que hay ingenieros que son detractores de la obra porque consideran que no será la solución final del problema. Sin embargo, ubicándonos en la última inundación, sin ir más lejos, si hubiésemos tenido la presa se hubiese podido regular el ingreso del agua al cauce del Arroyo. Además permitirá el buen funcionamiento de los desagües pluviales, cuando se produzcan lluvias copiosas.

Mientras tanto en Pergamino se lleva a cabo una reparación de terraplenes laterales al Arroyo y se concretó una limpieza de cauce que permitirá mejorar el escurrimiento de las aguas en el canal mediante el retiro de suelos acumulados y vegetación crecida en el lecho (resta un cambio de actitud de los vecinos, que siguen ensuciando el cauce y poniendo en riesgo el trabajo de los canales cuando sacan su basura fuera de hora y encima la dejan en sus veredas. Así no hay limpieza oficial que sea suficiente). Estas tareas pueden haber sido clave con la última lluvia pasada para no pasar preocupaciones respecto a la posibilidad de inundarnos. Además de que, como marcamos al comienzo,  llovió en una extensión de una semana y no se concentró la caída de agua en uno o dos días, que es lo más peligroso. Pero lo cierto es que el agua corrió con normalidad y aunque en algún momento el Arroyo salió de su cajón, no se registraron desbordes.

También como parte de la Emergencia Hídrica decretada por la Provincia, la gobernadora anunció un plan de emergencia que contempla la ejecución de 48 obras en 15 municipios (incluido Pergamino) por una inversión total de 3.500 millones de pesos. De ese monto, 2.500 millones de pesos corresponden a financiamiento propio y los 1.000 millones restantes a recursos del Gobierno Nacional. Esto se suma a las obras hidráulicas anunciadas en 2016 para las cuencas prioritarias que son Luján, Salado, Región Capital, Reconquista, Matanza-Riachuelo y Areco, en este sentido 140 de ellas actualmente está en ejecución.

No podemos negar que se está trabajando -por primera vez en décadas- para evitar inundaciones y esa es claramente una buena noticia. La finalización de las obras es, al fin, lo que nos permitirá dormir tranquilos. La recorrida y las fotos en Arrecifes, tal vez y a nuestro criterio, estuvieron de más.