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Editorial

Necesitamos gestos responsables en estos duros momentos

Respecto de la corrida cambiaria de esta semana y el aumento de tasas del Banco Central , se puede tener una mirada apocalíptica o sentir que son las fluctuaciones propias de la libertad del mercado. Hay quienes señalan al Gobierno como el autor de una mala praxis y otros hablan de la herencia como responsable de lo que pasa. Y la verdad es que probablemente todos tengan parte de la razón, si nos paramos al lado del hombre de a pie, que se asusta, que se preocupa, que ha atravesado en este bendito país la sensación de montaña rusa muchas veces.

Pero mientras el Gobierno genera esta zozobra, ¿la oposición, qué postura asume? Porque es en los momentos de dificultades cuando se ve el temple de la dirigencia de los partidos que no gobiernan pero tienen responsabilidades legislativas.  No porque deban hacerse cargo de las decisiones del oficialismo, sino porque deben llamar a la calma y ofrecer apoyo para salir de la crisis. Hasta desde el punto de vista del rédito político los colocaría mejor frente a la sociedad en momentos de desazón como estos.

La verdad es que la oposición en la Argentina cuando huele sangre, cuando nota que el clima social se enrarece contra el oficialismo, se aprovecha para llevar agua para su molino de manera burda y evidente. Ni siquiera son sutiles para comportarse, sobre todo los sectores más enfrentados al Gobierno, y solo falta que se froten las manos en público viendo que al macrismo le va mal con su plan económico.

Las dificultades son lo suficientemente importantes para que por una vez ofrezcan su ayuda como oposición, echándoles en cara los errores que crean convenientes, pero poniendo el hombro, porque estas actitudes republicanas son las que valora la gente y miran con atención los mercados. No es poco lo que se juega a estas horas con cada gesto en la Argentina.

Después está la realidad, las publicaciones económicas más importantes del mundo que dicen que los grandes inversores consideran que invertir en la Argentina ya no es más negocio, como afirma Financial Time o Forbes. Y eso es lo que estamos viviendo un momento donde los que vinieron a poner plata, grandes inversores que pusieron fondos en Lebac a tasa de interés muy importante, están viendo que eso ya no es más negocio y se están corriendo. Esto ha provocado un impacto sobre el dólar y el tipo de cambio.

Ejemplos a la vista: en  la Casa Rosada operan para que los gobernadores peronistas frenen el debate por la suba de tarifas en el Congreso, pero no es fácil, porque los mandatarios provinciales a veces se comprometen y cumplen y otras veces hacen un doble juego, le dicen que sí al oficialismo pero a sus diputados los dejan en libertad de acción.  

En la Cámara de Diputados, donde se prevé retrotraer las tarifas a noviembre último, que su valor no supere la variación salarial y una rebaja del IVA, por el momento tendría los votos para aprobar una ley que Mauricio Macri deberá vetar, porque no puede soportar el déficit fiscal que le generará el agujero de no aplicar el aumento de tarifas en este escenario que tenemos. El costo político será muy alto para el Gobierno, pero el presidente afirmó en rueda de funcionarios que está dispuesto a pagarlo. El miércoles que viene veremos cómo termina esta zaga entre oficialistas y opositores…

Lo que debieran estar pensando oficialistas y opositores es en un plan serio y sustentable para frenar la inflación, para generar alguna riqueza, para pensar en el desarrollo. Porque acá hay 10 millones de personas que trabajan y 17 millones que cobran un cheque del Estado. Y esta cuestión es muy seria y es el telón de fondo de muchos problemas que tenemos. Plantear el porqué muchas personas en la Argentina dependen económicamente del Estado y buscar salidas reales y posibles. Porque al paso que vamos el sistema previsional y la Asignación Universal por Hijo (AUH) veremos cómo se sostienen en el tiempo.

De los seis millones de jubilados cuatro se han jubilado efectivamente con aportes, y en ese caso el Estado no les está regalando nada, pero otros con moratoria, que suman dos millones, lo estamos también pagando entre todos.

Por eso creemos que toda la política debiera estar pensando en un proceso de crecimiento que incorpore y no expulse más trabajadores del sistema del empleo, de lo contrario ¿vamos a poder sostener este gasto en el tiempo?

La hora es muy difícil y, como decimos al comienzo, cada uno se para en la vereda que quiere para afirmar que la culpa la tiene este Gobierno, o el anterior, los últimos setenta años de desaciertos o lo que mejor le cuadre. Pero lo importante es que toda la clase política se sume a tratar de pasar este duro momento que no sabemos aún si es transitorio o estamos en caída libre.

En definitiva necesitamos gestos responsables en este duro trance.