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Especial 100 Años

LA OPINION, un diario de puertas abiertas

Miguel Angel Nadur Dalla. ARCHIVO LA OPINION Miguel Angel Nadur Dalla. ARCHIVO LA OPINION

Por el presbítero Miguel Nadur Dalla. Sacerdote pergaminense, colaborador del Obispado de San Nicolás.


Cuando comenzaba a despuntar el multifacético siglo XX, mientras transitaban las últimas instancias de la Segunda Guerra Mundial y adquiría carta de ciudadanía en el mundo la Revolución Comunista Rusa, un emprendedor, Don Enrique Venini tomó la pluma y redactó el Nº 1 del Diario la Opinión, que las linotipos de la época permitieron reproducir para iniciar la era informativa que transita ahora su primer centenario.

Algunas décadas después tomó el volante de la empresa familiar su hijo, el respetuoso y diligente Don Julio Venini.

Transitando los últimos años de la segunda, de las seis décadas que el Señor me viene regalando, un día me presenté en su oficina y le propuse la publicación de una nota al fundador de la UCA, el Arzobispo pergaminense monseñor Octavio Nicolás Derisi; ofrecimiento que aceptó gustosamente, sin saber, tal vez, que se estaba inaugurando una relación con la palabra escrita que permanecería en mí hasta el día de hoy. Y esa nota, por la entidad de la persona entrevistada y los temas tratados ocupó las dos páginas centrales de LA OPINION de aquel verano de 1972.

Pude aprender de mi amigo Gustavo Angel Bitar el abecedario del periodismo que él ejercía desde varios años antes. Mi incursión en la palabra escrita incluyó muchos reportajes que realizaba durante los días de semana en la ciudad de Buenos Aires, en los momentos libres que me otorgaba el cursado en la Universidad. Un día, un buen consejo sacerdotal me recomendó no descuidar la prioridad de la carrera que estaba estudiando gracias al esfuerzo de sustento que me brindaba mi familia. Así transcurrieron algunos años hasta que, volcada mi vida hacia el sacerdocio, transformé la inquietud por la realidad de cada momento, en la meta siempre perenne de la difusión de la Palabra de Dios llamada a transformar la vida de los hombres. Al retornar a Pergamino para hacerme cargo de la parroquia del barrio Hernández acepté la propuesta del amigo Don Vladimiro Debeljuh para iniciar y coordinar el periódico parroquial “El Sembrador”, que fue un vínculo fundamental con la querida feligresía de la misma.

Recuerdo y valoro que en la nueva etapa de La Opinión tuvo con la gestión de la familia Apesteguía, siempre encontré las puertas abiertas para dar a conocer, más allá de la jurisdicción parroquial las cosas que parecían tener injerencia hacia toda la ciudad.

Y como el sacerdote siempre tiene las valijas preparadas, un día llegó mi traslado a San Nicolás, y allí pude poner al servicio de la Iglesia también algún conocimiento de los adquiridos en el área de difusión, buscando que las personas tengan un encuentro personal con Jesucristo y comiencen a disfrutar de una vida nueva.

Seguramente alguna relación ha de tener aquella primera incursión periodística del verano de 1972 con lo que he podido aportar a la redacción de la historia eclesiástica de la Diócesis de San Nicolás, y al aporte realizado, ya a través de la palabra oral, en el programa televisivo ‘María Esperanza del Mundo’, creación del nicoleño Enrique Moltoni.

¿Cuál será el destino de los medios gráficos dentro de esta apabullante era digital? Sólo Dios lo sabe.

Ruego al Señor que La Opinión siga siendo un signo indeleble de la identidad pergaminense, y un medio de comunión de quienes estamos llamados a ser hermanos por provenir de un mismo Padre que nos quiere unidos. Así sea.