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Piñera fue investido por segunda vez como presidente de Chile

Por segunda vez, Bachelet entregó la banda a Piñera. Ella ya no podrá ser presidenta y él lo hace por última vez.  (NA) Por segunda vez, Bachelet entregó la banda a Piñera. Ella ya no podrá ser presidenta y él lo hace por última vez. (NA)

Rodeado de los mandatarios de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Honduras, México, Perú y el rey emérito de España entre otros, el empresario, -de 68 años-, recibió el domingo la banda presidencial que entregó la socialista Michelle Bachelet en un acto en el Parlamento en Valparaíso. Prometió continuar con las reformas de su antecesora.


VALPARAISO, (AFP-NA) - El conservador Sebastián Piñera el domingo asumió su segundo mandato en Chile para el periodo 2018-2022 con la promesa de acelerar la economía y el reto de administrar el legado de reformas de la socialista Michelle Bachelet. 

A diferencia de su primer mandato, en el que tuvo que asumir la reconstrucción un región en el centro-sur del país sacudido por un terremoto de 8,8 el 27 de febrero de 2010, Piñera visitó un hogar de acogida de menores en riesgo, la Fundación Padre Semería, situado en un barrio deprimido de Santiago para dar inicio a su presidencia y anunciar las primeras medidas destinadas a los menores vulnerables. 

Ante la muerte de 1.313 menores en centros del Servicio Nacional de Menores (Sename) en la última década y la constatación de que cerca de la mitad de los jóvenes que pasan por los centros de acogida apoyados por el Estado engrosan las filas de la delincuencia, el flamante presidente urgió un acuerdo nacional por la infancia y anunció la creación del Ministerio de la Familia. 

Entre las medidas destacan la separación de menores en riesgo de los adolescentes infractores, aumentar las subvenciones, mejorar la selección del personal y agilizar la ley de adopciones. 

Rodeado de los mandatarios de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Honduras, México, Perú y el rey emérito de España entre otros, Piñera, -de 68 años-, había recibido la banda presidencial que entregó la socialista Michelle Bachelet en un acto en el Parlamento en Valparaíso por la mañana. 

“Estoy muy esperanzado. El presidente Piñera tuvo un excelente desarrollo económico en el gobierno anterior”, dijo Pablo Hidalgo a las afueras del Congreso, donde se concentraron decenas de personas para despedir a Bachelet y dar la bienvenida al conservador multimillonario, en una transición modélica. 

 

Sentida despedida 

Sin embargo, fue Bachelet la estrella de la muchedumbre concentrada primero en el palacio presidencial La Moneda, en Santiago, y después alrededor del Congreso: “El pueblo unido jamás será vencido” y “Gracias Michelle”, gritaban. 

Bachelet, la última mujer jefa de Estado en ejercicio de América Latina, emprendió durante su segundo mandato un ambicioso paquete de reformas para desmantelar la herencia de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990). 

“Siento que ahora tengo más experiencia, madurez, más sentido de la importancia de unir a los chilenos. Más humildad para escuchar, con los ojos y los oídos más atentos”, reconoció Piñera, vencedor en la segunda vuelta en diciembre ante el oficialista Alejandro Guillier. 

El magnate -con una fortuna valorada en 2.700 millones de dólares por la revista Forbes- ha prometido convertir al país en una nación desarrollada en ocho años. 

Los mercados respondieron con optimismo a las propuestas de Piñera de incentivar la inversión, apostar con fuerza a la creación de empleos y reducir gradualmente la tasa impositiva a las empresas. 

 

Cariz social 

Sin mayoría en el Parlamento, el presidente ha suavizado sus postulados de campaña y ha dado un giro al centro para captar votos de la izquierda moderada y en particular de la Democracia Cristiana. 

El Desarrollo Social será uno de sus principales ministerios, al frente del cual ha nombrado a Alfredo Moreno, un hombre de confianza que fue canciller en su primer gobierno y presidente de la patronal empresarial. 

Piñera busca reformar el actual sistema de pensiones creado en la dictadura de Pinochet, que estableció un sistema de capitalización al que solo contribuye el trabajador. 

También ha prometido mantener la gratuidad de la educación que instauró Bachelet y que actualmente beneficia a unos 300.000 estudiantes de bajos recursos. 

Además de mantener la actual ley del aborto terapéutico, pese a la oposición de los sectores más conservadores de su partido, Piñera ofrece dar seguimiento al proyecto de ley de identidad de género, que ha recibido un fuerte espaldarazo social tras el Oscar que ganó la película chilena “Una mujer fantástica”, protagonizada por la actriz transgénero Daniela Vega. 

“El presidente ha mostrado más moderación en sus declaraciones, lo que hace pensar que el suyo no será un gobierno de gran ruptura sino que dé matices”, dice el politólogo Marcelo Mella. 

 

La economía a favor 

Con un crecimiento de la economía del 3,9% en enero, el mayor en 5 años y muy superior al casi 2% de promedio en los últimos cuatro años, arrastrado por la caída del precio del cobre -del que Chile es el principal productor mundial-, Piñera prometió acelerar el tranco de la economía. 

Bachelet se despidió de los chilenos con un mensaje en Facebook en el que asegura que está “profundamente orgullosa de las transformaciones que impulsamos estos años” y está convencida de que Chile es hoy un país más “justo, equitativo y libre”. 

Esta era la tercera vez que un traspaso de mando tenía los mismos protagonistas, una alternancia que se instauró en 2010 tras 20 años de gobiernos de centro-izquierda de la Concertación que tomó las riendas democráticas al fin de la dictadura.