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Pergamino

Centro Oncológico Pergamino: ¿qué falta para que pueda comenzar a funcionar?

El Centro fue construido en predios del Hospital San José que aún no fueron cedidos. (LA OPINION) El Centro fue construido en predios del Hospital San José que aún no fueron cedidos. (LA OPINION)

La construcción está terminada y los equipos instalados. Pero aún no está operativo. Entre otras razones porque el predio donde se emplazó nunca fue cedido por la Provincia a la Comisión Nacional de Energía Atómica. En el último tiempo se avanzó en la gestión para que otra Fundación con experiencia gerencie el espacio.


La construcción del Centro Oncológico Pergamino en la esquina de Liniers y Monteagudo está terminada y a la par de la estructura arquitectónica ya están instalados en su interior los equipos que darán vida a este espacio en el que se brindará tratamiento contra el cáncer a pacientes de una amplia región. Se trata de la inversión pública en infraestructura en materia sanitaria más importante de la historia de la ciudad, efectuada en el marco del Plan Nacional de Medicina Nuclear. Para su emplazamiento se empleó un predio perteneciente al Hospital Interzonal General de Agudos San José, dependiente del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, y en su construcción se destinaron 234 millones de pesos.

Esta semana LA OPINION recorrió las instalaciones para hacer un relevamiento fotográfico de la capacidad instalada. La dimensión del edificio y el espíritu del proyecto se observan apenas se ingresa. El lugar está dotado no solo del mobiliario sino de la más alta tecnología médica para la aplicación de complejos protocolos de tratamiento oncológico. La aparatología de última generación es solo una parte de un engranaje que supone dependencias administrativas, consultorios, espacios de espera y lugares de estadía para los pacientes mientras se someten a las diversas terapias contra el cáncer. Desde el punto de vista estructural, está todo dispuesto para que el Centro cobre vida. Y aunque a través de las redes sociales y en distintos eventos promovidos fundamentalmente por la Fundación Leandra Barros- impulsora del anhelo de dotar a Pergamino de un espacio en el que pudieran realizar su tratamiento oncológico pacientes sin cobertura social- se habla del “sueño cumplido”, hasta el momento el Centro no está operativo. Las razones por las cuales esto sucede están sujetas a cuestiones burocráticas y de armado de la estructura que lo vuelva no solo funcional sino sustentable en el tiempo.

Cuenta con aparatología de última generación para el tratamiento del cáncer. (LA OPINION)

¿Un nuevo actor para el manejo?

Desde hace muchos meses la tarea que han emprendido autoridades sanitarias y referentes vinculados al proyecto es hacer funcionar el lugar y dotarlo de la estructura administrativa y científica que acompañe la envergadura del emprendimiento que superó las expectativas iniciales con las que la Fundación Leandra Barros puso manos a la obra en la tarea planificada de gestionar la adquisición de un acelerador lineal para el acceso a tratamientos de radioterapia de pacientes sin cobertura social.

Lo que se consiguió fue mucho más allá de eso y la creación del Centro Oncológico Pergamino, al tiempo que se transformó en una realidad tangible, se convirtió en un complejo desafío. Que el Centro esté operativo es hoy por hoy el desvelo de muchos. Y en ese camino se piensan distintas alternativas. La última que cobró fuerza es la de recurrir a la Fundación Centro Diagnóstico Nuclear -una organización sin fines de lucro creada con el aval de la Comisión Nacional de Energía Atómica- para que gerencie el funcionamiento. Se trata de una institución que tiene experiencia en la prestación de servicios similares a los que se brindarán desde el Centro local y de acuerdo con lo que pudo relevar LA OPINION cuenta con antecedentes probados en el manejo del equipamiento y el recurso humano, además de tener competencia en el complejo entramado administrativo y de costos que supone el funcionamiento cotidiano de semejante emprendimiento. En la Ciudad de Buenos Aires, esta Fundación cuenta con un centro donde se realizan tratamientos de radioterapia, estudios PET CT y otras pruebas de alta complejidad, además de la producción de determinados insumos.

Según lo expresado a LA OPINION por referentes de la Fundación Leandra Barros, los primeros contactos con esta Fundación se establecieron hace ya varios años en el marco de la visita al Centro Oncológico ubicado en Oro Verde, Entre Ríos. Más tarde fue el Municipio, a través de la Secretaría de Salud -por entonces a cargo de Matías Villeta- la que promovió facilitar las condiciones para que pudiera generarse un diálogo en la búsqueda de dotar al Centro de la estructura operativa que necesita para su puesta en marcha.
Establecidas las gestiones, referentes de la Fundación Centro Diagnóstico Nuclear visitaron el Centro Oncológico Pergamino y se llevaron la mejor impresión respecto de la capacidad instalada. Sobre la base de datos proporcionados por autoridades sanitarias y referentes locales cercanos al proyecto, hicieron una proyección del funcionamiento a 10 años y determinaron que durante los dos primeros y hasta tanto se establezca la red de atención, el Centro ocasionará una pérdida en términos económicos de 30 millones.
En este contexto, sería la Comisión Nacional de Energía Atómica la que tomaría a su cargo el aporte de esos recursos para asegurar la operatividad inicial y esta Fundación pondría al servicio del Centro toda su estructura funcional. Cuando el espacio logre hacerse sustentable, la intención es que “las ganancias” que aporte por el convenio con obras sociales y prepagas puedan reinvertirse en la compra de otro tipo de equipamiento.

Un viraje

El avance en esta línea de gestión supondría un viraje respecto de la idea original en el marco de la cual se había planteado la creación de una figura legal y administrativa que contuviera al Municipio, el Ministerio de Salud y la Fundación Leandra Barros en el gerenciamiento del Centro. Lo que no se descarta es avanzar en un esquema que posibilite la participación de la Fundación Leandra Barros y de la Municipalidad de Pergamino como veedores y colaboradores en el funcionamiento del Centro.

Lo que resta resolver

Todas las fuentes consultadas por LA OPINION para la producción de este informe refieren que lo que demora el poder avanzar en dirección a lograr la habilitación del Centro y el armado de su estructura funcional es una cuestión que no resulta menor: nunca se formalizó la cesión del predio donde se construyó.

El Centro se armó en predios del Hospital San José, contando para eso con una autorización provisoria que se plasmó en un documento firmado por el entonces director provincial de Hospitales, Claudio Ortiz. Nunca se hizo la subdivisión del terreno ni se formalizó la cesión definitiva. Esto pone a la estructura en cierto estado de “precariedad” para avanzar en la formalización de los convenios para propiciar su habilitación y uso.

Lo que puede acelerar el trámite

Con las gestiones en marcha ante la Provincia, un hecho que puede motivar que estos tiempos administrativos se aceleren es la obra de remodelación del Servicio de Guardia del Hospital San José. ¿Por qué? Porque para el inicio de estos trabajos que han sido comprometidos por la propia gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, la Guardia hospitalaria deberá trasladarse al lugar donde actualmente funciona el Centro de Día “Fundación Leandra Barros” donde se realizan los tratamientos de quimioterapia en la órbita hospitalaria, espacio que una vez operativo el Centro Oncológico, pasaría a funcionar en el flamante edificio.

En las últimas semanas, y motivados por la necesidad de contar con este espacio, autoridades del Hospital San José aceleraron las gestiones orientadas a formalizar el trámite por el cual el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires le cede a la Comisión Nacional de Energía Atómica el predio donde está emplazado el Centro y de este modo, este organismo con llave en mano, puede avanzar en la firma del convenio con la Fundación Centro Diagnóstico Nuclear para el gerenciamiento del mismo, previo a la habilitación que debe hacer el órgano de control correspondiente.

Como instrumento legal se estudia la posibilidad de formalizar un comodato de uso a 50 años- un trámite que resultaría más sencillo que el de la subdivisión del terreno- y que permitiría a la Comisión Nacional de Energía Atómica disponer legalmente del lugar para disponer entonces la alternativa del gerenciamiento.

Con buenos ojos

Referentes de la Fundación Leandra Barros, consultados por LA OPINION, vieron con buenos ojos la posibilidad de avanzar en esta alternativa de gerenciamiento por cuanto el objetivo primordial es que el Centro esté operativo en el menor tiempo posible. “Sabemos que la traba es burocrática hasta que la Provincia formalice la cesión del predio, pero se está avanzando en poder resolver este problema”, indicó en diálogo telefónico con LA OPINION Danilo Tessone, presidente de la Fundación Leandra Barros. “Se está pensando en un convenio o contrato que autorice a la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear a gerenciar, y que nosotros y la Municipalidad quedemos como veedores o colaboradores”, agregó y reconoció que “armar una estructura nueva resultaba más complicado y nuestra idea es que el Centro esté operativo”.

“Esto no cambia el espíritu del lugar, porque así como sucede con nosotros, se trata de una Fundación sin fines de lucro que además cuenta con una nutrida experiencia”, resaltó y recordó que en el Centro van a poder acceder a tratamiento de quimioterapia, radioterapia y braquiterapia pacientes con y sin cobertura social. “La intención es que antes de fin de año el Centro pueda estar operativo, pero estos tiempos van a depender del plazo que demande el trámite de cesión del predio por parte de la Provincia”, señaló Tesone.

 

La Fundación está abocada a refaccionar el inmueble donde armarán un hogar temporal. (ARCHIVO LA OPINION)

Un nuevo sentido

Respecto de si este nuevo panorama pone a la Fundación Leandra Barros frente a la tarea de “encontrar un nuevo sentido”, Danilo Tesone señaló que una vez que el Centro esté funcionando la energía de la Fundación estará puesta en refaccionar el inmueble donde se armará un hogar para pacientes foráneos y familiares que estén bajo tratamiento oncológico. Sus apreciaciones hacen referencia al inmueble adquirido a las Hermanas Adoratrices en la zona del Cruce de Caminos. “Ya lo recaudado en la última carrera se destinará a los trabajos que debemos realizar y estamos ultimando detalles para comenzar con esa refacción”.