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Pergamino

¿Hasta cuándo?: el nuevo edificio de la Biblioteca Menéndez, atacado por los vándalos

La recuperación para poner en condiciones al edificio demandará recursos que aportará el Municipio y esto es preocupante. (LA OPINION) La recuperación para poner en condiciones al edificio demandará recursos que aportará el Municipio y esto es preocupante. (LA OPINION)

En las últimas horas manos anónimas generaron destrozos y pintadas en este espacio. Crecen los hechos de este tipo en la ciudad, pero las respuestas no llegan por parte de quienes deben brindar protección. Muestras claras de que fallan los sistemas de monitoreo dado que son constantes los daños que se registran en Pergamino.


El vandalismo es un acto de dañar o destruir algo, por lo general de orden público, sin una motivación aparente por lo que los ataques que sufrieron las instalaciones de la reciente inaugurada Biblioteca Municipal “Joaquín Menéndez” es algo que genera preocupación en las autoridades. Vidrios rotos, pintadas en las paredes, bancos vandalizados y puertas dañadas son algunos de los hechos que sucedieron en los últimos días en la zona de avenida Colón, esquina Mitre. 

“Esta modalidad delictiva le ocasiona al Gobierno local un gasto extra para reparar los daños producidos por la mala conducta de algunos”, explicaron fuentes consultadas por el Diario en el mediodía de ayer; “necesitamos que de una vez por todas se cuiden todos los espacios porque son nuestros y lo que sucedió en la Biblioteca muestra nuevamente una actitud alarmante”, agregaron sobre estas cuestiones que ponen en evidencia que existen fallas graves en el monitoreo que deberían realizar las cámaras instaladas en este sector de Pergamino dado que por ahí pasan muchas personas en todo momento. 

A poco más de dos meses de su inauguración, el edificio fue una de las obras públicas de Pergamino que se esperaba teniendo en cuenta que los trabajos demandaron mucho tiempo de ejecución; “no entendemos la irracionalidad de algunas personas que tratan al mobiliario urbano de esta forma, no es la primera vez que arreglamos cosas en esta zona de la ciudad pero nunca con esta magnitud”, indicaron al Diario. 

Daños al moderno edificio

“Antes de inaugurar las instalaciones se había dañado algunos ladrillos de vidrio que están en la parte inferior de la estructura a modo de diseño, los mismos se cambiaron para que recupere su estilo pero en este caso fueron varios los que se apedrearon”, reconocieron fuentes comunales sobre las evaluaciones hechas en el lugar. 

La realidad indica que el mantenimiento de los espacios públicos se hace normalmente y hay inversiones constantes en las plazas; el recambio de mobiliario, la colocación de los nuevos cestos de residuos, la reforestación en los parques y varias acciones más se encuentran planificadas por las autoridades municipales para darles valor a estos lugares que son utilizados por centenares de vecinos. No obstante, la falta de controles es cada vez más evidente, no es posible que continúen arreglando espacios públicos porque son productos de ataques vandálicos en horario nocturno. 

“Los móviles y las patrullas tendrán que hacer recorridas constantes, si es necesario se deberá colocar vigilancia las 24 horas o bien habrá que desarrollar programas eficientes porque los daños son diarios, los pergaminenses no deben privarse de disfrutar de las mejoras por culpa de unos pocos”, confiaron a LA OPINION.

¿Hasta cuándo?

El vandalismo urbano es una conducta que está ampliamente extendida entre la población; la necesidad de construir una reja de protección en el monumento al general San Martín en la Plaza 25 de Mayo o bien en el Parque Municipal fueron proyectos que se expandieron hacia otros lugares de la ciudad como el sitio en el que se emplaza la escultura que recuerda a Atahualpa Yupanqui. Hasta los carteles que se colocaron en el Paseo Ribereño como parte de la campaña que impulsa la Municipalidad para que los vecinos disfruten de este lugar fueron víctimas del vandalismo. “Más allá de estos casos, cualquier recorrido permite comprobar el abuso generalizado y muchas veces destructor que se hace del espacio público. La acumulación de basura en las calles por parte de los vecinos que sacan las bolsas fuera de horario y las pintadas o pegatinas en las paredes son expresiones difundidas y visibles de este problema”, señalaron ayer. 

El hecho de que en el mantenimiento de las plazas deba tenerse en cuenta la instalación de rejas es otra prueba de la gravedad de las acciones; muchos actos de vandalismo se realizan a plena luz del día y podrían evitarse con más atención de la Policía y mediante la denuncia pública, esa participación ciudadana que a veces se desestima y que hoy es tan accesible a través del 147. 

“Los culpables de otros daños como las pegatinas o algunas inscripciones, son evidentes y podrían prevenirse con controles y desalentarse con penalizaciones”, indicaron ayer ya que el vandalismo es una conducta extendida y se requieren ciertas intervenciones para garantizar la preservación del espacio y de los bienes públicos.

Un monitoreo deficiente

Más allá de la tecnología puesta en pos del monitoreo urbano hay signos que muestran una falla en los controles dado que no observar un ataque vandálico a la Biblioteca o bien cuando dañan otros elementos es preocupante. Y es más complejo aun porque en la mayoría de los casos recientes el problema fue causado en zonas céntricas donde hay una cantidad considerable de cámaras de seguridad. Después de este episodio es de esperar que se articulen las herramientas necesarias para que no vuelvan a registrarse este tipo de episodios.