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Pergamino

La desesperación por perder una única fuente de ingreso

Las operarias damnificadas buscaron asistencia en el Sutiv.  (LA OPINION)  Las operarias damnificadas buscaron asistencia en el Sutiv. (LA OPINION)

El despido de 28 personas que se dedicaban a la confección hizo visible una crisis latente en la industria del vestido en Pergamino y la zona.


La pérdida de la fuente laboral tiene un significado muy importante para las personas y genera trastornos emocionales a quien padece esta situación angustiante, en especial cuando se trata de únicos sostenes de familias y cuando la calificación con que se cuenta está orientada a un rubro en crisis. Es decir, no solo se quedan sin el único ingreso seguro del hogar sino que además tienen la certeza de que no podrán conseguir otro empleo. 

En estos últimos días el despido de 28 personas que se dedicaban a la confección hizo visible una crisis latente en la industria del vestido en Pergamino y la zona, una actividad que es motor de la economía regional al punto que son miles las familias que dependen de esos ingresos. Hasta este episodio, los empresarios y el gremio reconocían dificultades pero a la hora de los despidos se hablaba de suspensiones temporales o despidos a cuentagotas. Denim Pack puede presentarse no sólo como el primer caso de despido masivo por cierre en Pergamino en la era Macri del país, también como muestra de una patronal indolente que opera fuera de toda ley, por lo al quedar fuera de la empresa, sus empleados que ya estaban siendo estafados, quedan directamente desamparados en el presente y habiendo perdido aportes para su futura jubilación.   

Alicia del Luján Berón, de 40 años de edad era una de las trabajadoras de la empresa de confecciones de Enrique Gómez, el taller de costura que recientemente cerró dejándola a ella y sus compañeros sin su fuente laboral. Casada con dos hijas, alquila una casa de un ambiente y un lavadero que también usa como parte de su vivienda: “Pagábamos 3.000 pesos pero a  partir de este mes son 3.600 mensuales para poder vivir en este lugar”, señaló en el comienzo de la charla con LA OPINION. 

“El único que trabaja hoy es mi esposo, que es conductor de un remis”. En lo que a ella respecta, contó que estuvo trabajando más de cuatro años “sin que se me registrase a pesar que se realizaron en ese período tres inspecciones por el Ministerio de Trabajo y el Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria del Vestido (Sutiv). Pero Gómez, según sus dichos y  por recomendación del contador, no nos inscribía ni a mí ni al  resto porque nos tenía en negro”, aseguró la exempleada. 

Según lo que Berón narra, “después de las vacaciones comenzaron las suspensiones y trabajábamos tres horas por día pero a partir de mayo, y hasta que cerró, estuvimos suspendidas sin trabajar ni cobrar. Cuando trabajaba antes de mis vacaciones, cobraba alrededor de 30 pesos la hora, que suban alrededor de 5 mil pesos por mes. Luego de enero trabajábamos tres horas por día y cobrábamos 2.500 pesos mensuales con la promesa de que nos iban a mejorar los sueldos, pero cada vez que tenían que darnos una respuesta se iban y encima nos maltrataban”, señaló la trabajadora que hoy lucha por percibir su indemnización. Alicia del Luján Berón contó además que “desde que cerró la fábrica  todas  mis compañeras y yo  estamos  buscando  trabajo sin conseguirlo, es una situación angustiante y les puedo asegurar que siempre viví trabajando, desde chica que me ganó la vida de esta forma”, resaltó con angustia.   

 

Una idéntica situación 

Claudia Berón, familiar de Alicia y también obrera del vestido, le contó a LA OPINION que en Denim Pack “las cosas nunca estuvieron bien”. Ella estuvo trabajando allí cerca de cuatro años y nunca logró que la incorporaran al plantel de personas que estaban en blanco. “Muchas veces pedía que me atendieran, que me den alguna explicación porque mi remuneración era muy baja, y cada vez que me acercaba me decían que ‘no estaban en el taller, que habían salido’ pero yo sabía que se escondían para no darnos la cara”, indicó ayer esta trabajadora que aguarda con expectativas la audiencia del martes 25 de este mes en el Ministerio de Trabajo. 

 

Miedo a perder todo 

Para los referentes gremiales de la industria del vestido hay situaciones que lamentablemente se volvieron habituales en los últimos tiempos, como la precarización laboral y los pagos atrasados, a lo que se suma la disponibilidad de una mano de obra “barata”, que está dispuesta a trabajar en estas condiciones antes que no hacerlo. El planteo de la patronal en estos casos abusivos (que no son la mayoría en nuestra ciudad) es que si pone a todos “en blanco”, debe reducir personal para mantener los costos de producción y de ese modo contar con la contratación por parte de las marcas que buscan en Pergamino la mano de obra, sumamente calificada.

 “Estuve en este taller por el término de ocho años –relata Norma Morales, otra despedida-, es una situación muy triste la que estamos pasando porque nos quedamos sin la plata que recibíamos todos los meses, aunque en los últimos tiempos era un suplicio poder cobrar el sueldo”. 

“Es desesperante saber que te quedas sin tu trabajo, que nadie ni siquiera se acerca para darte una mano porque los que en su momento eran los jefes están desaparecidos, no nos dan la cara y se esconden como siempre lo hicieron”, relató ante la pregunta de LA OPINION sobre su actual situación luego del cierre de este taller de confecciones. “Nunca fue sencillo trabajar con esta gente; las inspecciones se hacían pero muchas veces nos escondían en el fondo, para que no nos vieran y cuando terminaba el control otra vez nos ponían atrás de las máquinas. Pero hay que entender que nosotros necesitábamos la plata, que si reclamábamos nos echaban y perdíamos el ingreso que usábamos para vivir”, detalló Norma Morales.