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Pergamino

La tarjeta Sube se va afianzando pero aún hay algunos tropiezos

Paulatinamente los usuarios se están acostumbrando al nuevo sistema de pago para utilizar el servicio de transporte de pasajeros. (LA OPINION) Paulatinamente los usuarios se están acostumbrando al nuevo sistema de pago para utilizar el servicio de transporte de pasajeros. (LA OPINION)

Prácticamente superada la etapa en que los usuarios pretenden subir y pagar con efectivo, ahora se presentan algunos inconvenientes que producen situaciones de tensión entre pasajeros y choferes. Uno de ellos es cuando en los puntos de recarga cercanos a las paradas no hay sistema y los usuarios llegan con el tiempo justo para subir a los colectivos.


La implementación de la tarjeta Sube como único medio de pago para utilizar el servicio de transporte urbano de pasajeros va camino a su afianzamiento pero aún padece algunos tropiezos, los cuales afectan a algunos usuarios e indirectamente a los choferes de los micros y al personal que hace las recargas de las tarjetas. Concretamente los conductores no pueden admitir como pasajeros a aquellos que no tengan la Sube o bien la tarjeta se encuentre sin saldo. Para el primero de los casos ya casi que no hay excusas porque nadie puede aludir que no está al tanto de que debe poseer ese medio de pago, pero para el caso de la falta de crédito, se han registrado situaciones muy atendibles en estos días, relacionadas a la “falta de sistema” en algunos puntos de recarga.

Por ejemplo, vecinos de la zona este, cercana al Cruce de Caminos, esgrimieron a LA OPINION que días pasados fueron a un kiosco unos minutos antes de que pase el micro para hacer la recarga porque no tenían crédito, y se encontraron con que “no había sistema”. El colectivo llegó a la parada y estos usuarios le manifestaron la situación al chofer, pero no hubo caso: el conductor les respondió que no podían subir. En conclusión, por un problema técnico ajeno a la voluntad del usuario, estos pasajeros no pudieron abordar el ómnibus y no llegaron a sus destinos a tiempo. El mal momento también lo pasa el operador de la máquina de recarga, por los reproches de los usuarios.

Saldo negativo

La respuesta que da el sistema a este tipo de situaciones es que la Sube cuenta con un saldo negativo, es decir un crédito que el usuario puede utilizar cuando se queda sin saldo. Ese saldo negativo actualmente asciende a la suma de 20 pesos y, teniendo en cuenta que en Pergamino el boleto cuesta 15 pesos, alcanza para un viaje. El criterio es que si el usuario utilizó ese saldo negativo, rápidamente y antes de tener que abordar otro micro debe hacer una recarga y cuando la realiza, Sube se cobra los 15 pesos utilizados en “negativo”.

Solución práctica

Como todo se va acomodando sobre la marcha, ante los problemas que se presentan aparece el ingenio para ofrecer soluciones. En las recorridas que hizo LA OPINION para verificar el funcionamiento de la Sube, hubo casos en que subían pasajeros sin crédito y el chofer, con muy buena voluntad, miró por el espejo al grupo de pasajeros que venían en el micro y preguntó si había algún voluntario que le facilitara su tarjeta Sube a quien estaba para subir y no tenía crédito. Siempre hubo algún usuario “buena onda” que accedió al pedido y problema superado. Naturalmente, el beneficiado le pagó en efectivo los 15 pesos a quien le prestó la Sube.

Home banking

Otra confusión que se presenta es la recarga vía home banking. A priori se ve cómo una opción súper cómoda para aquellos que operan con esta herramienta on line de los bancos. Pero resulta que, si bien se puede hacer la recarga a través de este medio, la misma no es validada en el momento de la operación, sino que hay que llevar la tarjeta recargada hasta una de los Punto Sube para que sea habilitada. En concreto, no es una opción demasiado cómoda, ya que lo único que evita es el manejo de efectivo a la hora de la recarga, pero requiere un proceso de dos pasos.

Sin tarjeta

Tras varios meses de convivencia con el sistema tradicional, desde el 1º de este mes no es posible acceder al servicio de micros urbanos e interurbanos si no se cuenta con el plástico.

No obstante la profusa información que hubo al respecto, algunos usuarios no hicieron el trámite a tiempo y padecieron las consecuencias, porque los choferes no pudieron admitirlos como pasajeros, lo que generó, en algunos casos, fuertes cruces verbales.

Pero con el correr de los días ese problema fue desapareciendo, para dar lugar a los casos puntuales como la falta de crédito o el extravío de la Sube.

Se estima que hay unas 22.000 tarjetas habilitadas en Pergamino de las cuales una gran cantidad cuenta con el subsidio del 55% en el boleto de transporte público, otorgado por el Ministerio de Transporte de la Nación. Este programa fue inaugurado en Pergamino en octubre de 2017 y desde entonces muchos pergaminenses realizaron el trámite para recibir el subsidio que otorga el Gobierno para el transporte público. La tarifa social federal es un descuento del 55% del boleto para los jubilados y pensionados; excombatientes de la Guerra de Malvinas; personal de trabajo doméstico; Asignación Universal por Hijo; Asignación por embarazo; Progresar; Argentina Trabaja y Ellas Hacen; Monotributo Social; Pensiones no contributivas.

Se estima que durante varios días más se puedan producir situaciones tensas, motivadas por personas que pretendan viajar y no tengan la tarjeta con crédito. Pero con el correr del tiempo el sistema se irá consolidando de tal manera que será beneficioso tanto para los usuarios como para los choferes que, de este modo, ya no deben manejar dinero a bordo de las unidades.

Discapacidad

El Municipio informó que las personas con discapacidad cuentan con el derecho de acceso gratuito al transporte público de pasajeros. Con la incorporación de la tarjeta Sube, seguirán bajo la misma modalidad, presentando el carné al chofer, sin necesidad de contar con dicha tarjeta.