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Cultura y Espectaculos

Alejandro Dolina: “No tenía siendo joven la vocación y el entusiasmo que tengo hoy”

“En algunas épocas la política se nos mete dentro de la cocina y también contamina todas nuestras actividades”. (2634DIARIO.COM.AR) “En algunas épocas la política se nos mete dentro de la cocina y también contamina todas nuestras actividades”. (2634DIARIO.COM.AR)

El conductor, escritor y músico vendrá una vez más a Pergamino con el espectáculo radial “La venganza será terrible”, con el que está cumpliendo más de 30 años y que conduce actualmente junto a Patricio Barton, Gillespi. En la previa habló con LA OPINION sobre diferentes temas.


Después de 11 años, Alejandro Dolina volverá a Pergamino con su espectáculo radial “La venganza será terrible”. La presentación será el sábado, a las 21:00, en la sala mayor de la Casa de la Cultura, General Paz y San Nicolás. El conductor, escritor y músico estará junto a Patricio Barton, Gillespi; y el Trío Sin Nombre, Manuel Moreira, Martín Dolina y Ale Dolina.
“La venganza será terrible”, donde se cruzan el humor, la filosofía, el teatro, la música, la historia y mucho más, cumple más de 30 años en contacto con sus oyentes. El programa, que empezó como “Demasiado tarde para lágrimas” y siguió bajo el nombre “El ombligo del mundo”, se transmite de lunes a viernes por Radio AM 750 a las 23:59.
Las entradas se pueden adquirir en Peppers y en la Casa de la Cultura. Las localidades son limitadas.
En la previa a una nueva visita por Pergamino Alejandro Dolina habló con LA OPINION sobre diferentes temas.
- ¿La improvisación, el humor y la música han sido las claves del éxito de un formato de programa que lleva más de 30 años en el aire? ¿Cómo eligen o surgen los temas a desarrollar?
- Los temas que son pertenecientes a la charla que es un poco más seria y unilateral donde hablo solo, eso lo preparamos bien y provienen del saqueo de libros. Buscamos temas que me interesen a mí y que son más relativos a la historia, a las filosofía, a las ciencias, temas casi de divulgación. Después le damos algún tipo de desarrollo personal y ahí casi no hay improvisación. Los otros temas casi los elegimos al tu-tun y la elección no garantiza que el tema sea persistente, porque a veces empezamos desarrollando un tema que podría ser ‘los peligros de los artefactos eléctricos’ y terminamos hablando de los actores. Esto sí es totalmente improvisado y en realidad el tema en sí no tiene mucha importancia sino cómo se va desarrollando el diálogo entre nosotros, que a veces es un diálogo plano, donde cada uno conserva su identidad, pero otras veces se interrumpe el discurso y alguien pasa a ser un personaje que golpea la puerta, otro es un vendedor, otro es un policía, cosas que surgen en ese momento y que desde luego no están preparadas.
Si nuestra metodología artística es el secreto del éxito no estoy seguro. Porque muchas veces uno tiene éxito por sus defectos más que por sus virtudes y uno no lo sabe. A lo mejor es porque Barton es simpático. A veces las personas conversan con nosotros y resulta ser que les gustan aspectos del programa que nosotros detestamos. Además, me parece que no hay solo una puerta para entrarle a un fenómeno artístico, hay varias que varían según la edad y las profesiones de los oyentes. Me imagino que los jóvenes preferirán otro tipo de humor que se parece al que se hace en las escuelas y en las universidades y las personas mayores están encantadas con que cantemos algunos tanguitos.

“Las redes sociales no dejan de ser una forma de comprobar el grado de importancia que tiene la locura en el mundo actual”. (ELPUNTAL.COM)


- Creo, sin embargo, aunque no lo diga, que su intelecto ha sido y es uno de los grandes atractivos del programa, o al menos de lo que sus oyentes disfrutan cada noche, ¿a quién tiene que agradecerle su formación?
- No sé si debo agradecerlo o si debo formular algunas quejas porque mi formación es muy incompleta. No he tenido una buena formación clásica. No terminé mis estudios universitarios, pero afortunadamente no los terminé porque yo estudié Derecho. Hice la carrera hasta la mitad y ahí me di cuenta que no tenía nada que hacer con ese aspecto de la vida. Entonces me dediqué a cuestiones artísticas. En aquel entonces no había tanta posibilidad de aprender. Cunden hoy en día las buenas escuelas de teatro, de comedias musicales, de escritura y los foros donde uno puede encontrar muchachos que también se dediquen a eso. Cuando yo tenía 15 años eso no existía. Yo vivía en un pueblo de la provincia de Buenos Aires (nació en Baigorrita y se crió en Caseros) y uno se acostumbra a desarrollar una geografía como si fueran biografías de santos, de nuestros amigos de la juventud y del barrio, pero eso es mitología. Recuerdo que cuando quise desarrollar mi vocación artística no tenía ni una persona siquiera con la que conversar al respecto. Entonces, no sé si debo agradecer por mi formación. En mi casa afortunadamente mi padre cantaba muy bien, que es lo más parecido a lo artístico que he recibido ahí. Mi madre, que era docente, tenía una frustrada vocación artística de actriz y era muy lectora. Entonces en mi casa había muchos libros. Es ese el único agradecimiento, que no es poco, que yo debo hacer a lo que me sucedió en la juventud. Pero sinceramente no fui estimulado por entorno favorable sino más bien rechazado por un entorno hostil al que pude superar con un entusiasmo que ahora comprendo que no fue suficiente. No tenía siendo joven la vocación y el entusiasmo que tengo hoy. Hoy tengo un entusiasmo por lo nuevo, por el arte, por la gente que canta y toca bien, por la ciencia y yo no tenía eso cuando era chico. Recién siendo un mozo de 20 años encontré compañeros y amigos que me brindaron su amistad pero que también me abrieron las puertas de un mundo que conocía poco.
- Y hablando de su interés por lo nuevo. En términos de difusión e incluso de información (a veces mal utilizada), las redes sociales han cobrado un protagonismo en los últimos años que han hecho tambalear a los medios de comunicación más poderosos, en muchos casos perdiendo audiencia y lectores, ¿cuál es su mirada como hombre de la comunicación?
- En principio la red ha venido a abrir un mundo que antes estaba cerrado. Si hace 30 ó 40 años una persona que estaba leyendo un libro quería saber quién era alguien que el autor había nombrado, tenía que empezar a revisar libros y se enteraba un mes después. Ahora tarda 10 segundos en enterarse, siempre que no aparezca un hotel del mismo nombre (risas). Después están las redes sociales que configuran ese tejido que en principio a uno le simpatiza cuando le cuentan lo que es. De alguna forma la gente tiene una forma de hacerse oír. Pero también las redes sociales no dejan de ser una forma de comprobar el grado de importancia que tiene la locura en el mundo actual. La densidad de locos por kilómetro cuadrado que tenemos. O sea, la cantidad de personas mezquinas, miserables, envidiosas, malevolentes, destructivas que uno encuentra en la red es mucho más alta que lo que uno podría esperar. Cuántas personas de cada diez están locas, que las redes a lo mejor contestan.

“Cuanto más fácil sea determinar de qué lado se acuesta un tipo más se hace patente que evidentemente hay una grieta”. (ELDESTAPEWEB.COM)


- En una entrevista dijo que no le interesa hablar de política porque ya se ha ganado demasiados enemigos, ¿sigue sosteniendo esta posición?
- Esa pudo haber sido una respuesta para evitar el tema. No me he dedicado a la política, pero en algunas épocas la política se nos mete dentro de la cocina y también contamina todas nuestras actividades. En un momento como este uno no puede estar ajeno a la política. Unas revelaciones políticas muy parecidas a la que acabo de mencionar con respecto a las redes sociales, que no son otra cosa que una visión pesimista del mundo.
- La grieta salta a la luz en cada tema que la sociedad va desarrollando o reclamando, como la legalización de la marihuana, el femicidio, el sexismo, o la legalización del aborto, tema por estos días muy controversial. ¿Cree que hay gente que conspira para acrecentar la grieta o ésta surge de nuestra historia como Nación?
- La grieta existe desde el nacimiento de nuestra Nación. Después hay momentos históricos en que se hace patente y otros en que parece zurcirse de alguna manera y no es tan visible. Este es un momento en que evidentemente aparece en todas partes con temas que no son del todo políticos como algunos de los que mencionaste, pero que sí son típicos y uno se da cuenta al observar las declaraciones de uno y otro, que la opinión que uno tiene sobre la obra pública del Estado o acerca del aborto tiene que ver con el asiento que uno elige donde sentarse. Todos los pensamientos están relacionados y es fácil adivinarlos. Un tipo, aunque no haya hablado del matrimonio igualitario, uno ya sabe lo que piensa, porque la conexión de pensamiento está ligada. Eso hace patente la grieta. Cuanto más fácil sea determinar de qué lado se acuesta un tipo, más se hace patente que evidentemente hay una grieta. Es mentira que hay un gran tejido de opiniones que se cruzan. Es decir que un tipo está a favor de cierta tolerancia y por ahí mañana se cruza y está a favor del Estado inclusivo y pasado, entonces, está en contra de que busquen a Maldonado. No es así. Hay una alineación perfectamente congruente, que revela que evidentemente hay una grieta, salvo aquellas personas que no se interesan, que están de un lado o del otro y lo están de un modo activo, que aceitan esas opiniones con odio.
- De aquellos queridísimos personajes como Guillermo Stronati, Jorge Dorio, Gillespi, Gabriel Rolón y Coco Sily, hoy sólo lo acompaña Gillespi, ¿cómo llega a este nuevo equipo de trabajo?
- No hemos sido tantos en todos estos años. Hemos sido pocos y los que se han ido lo han hecho para estar mejor. El caso de Rolón que ha establecido una carrera muy propia y muy interesante. De manera que hemos llegado a este equipo con mucho esfuerzo, en el sentido de que no fue fácil encontrar a Barton, ni encontrar a Gillespi. He tenido que transitar muchos foros, entrevistar mucha gente, recibir muchas recomendaciones. Creo que son dos tipos fantásticos. Gillespi que es un conductor de radio con brillo propio, es también un músico extraordinario y tiene además una inocencia conceptual que exagera para darle mayor brillo al programa, pero también para producir situaciones teatrales más complejas.
Barton es casi un ladero ideal de un payador cualquiera porque siempre está contestando y cada contestación es también la apertura hacia el retruco. Hay gente que cuando habla, clausura, dice cosas pensando en lucirse, y hay otra gente que cuando abre una puerta se abren cuatro.
Y el Trío Sin Nombre es una variedad que hemos encontrado que está fenómeno y tiene una virtud que lo integran dos de mis hijos. Y trabajar con los hijos es un premio que no siempre la vida te da.

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