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Cultura y Espectaculos

Marisa Bonzón cerró su muestra “Mira Almas”

Marisa Bonzón formó parte de la muestra Plataforma DIP. (GENTILEZA: MARCELO ESTABILLO) Marisa Bonzón formó parte de la muestra Plataforma DIP. (GENTILEZA: MARCELO ESTABILLO)

“He tenido espacios magníficos que todo artista quiere disfrutar como lo son el Recoleta, el Borges, pero ninguno de ellos me dio la emoción que me dio Pergamino”, sostuvo la fotógrafa pergaminense, radicada en la Ciudad de Buenos Aires, en diálogo con LA OPINION.

DE LA REDACCION. Marisa Bonzón, fotógrafa pergaminense radicada desde hace varios años en la Ciudad de Buenos Aires, esposa del reconocido cantautor Víctor Heredia, cerró ayer su muestra de retratos titulada “Mira Almas”, que se exhibió en el SUM de Museo de la Ciudad, con una charla abierta.

“El retrato es una de las fotografías más difíciles de hacer. No lo digo porque yo sea retratista sino porque es un desafío enorme: primero trabajar con otra persona, en el caso de que la foto sea consentida, porque la persona en el momento que ve la cámara se condiciona y esa foto auténtica que uno busca es muy difícil lograr. Hay que hacer un trabajo con el modelo, interactuar para empezar a sacarle cosas personales, para que no sea un retrato más y pueda conmover, que no sea solo una cara bonita. En este caso, donde la mayoría son fotos casuales, que tomo en la calle, que generalmente la persona no sabe, es un desafío mayor por un lado, desde lo técnico, voy con todas las de perder, porque la persona no está quieta, no está parada en el mejor lugar iluminado”, explicó Bonzón en diálogo con LA OPINION. 

“Tengo a favor de que elijo a la persona, no porque tenga más arrugas o porque está hambreado o porque es una persona triste o vieja o joven y bonita, sino porque le veo algo, una historia, una mirada. 

- Desde que llegaste a Pergamino e inauguraste la muestra “Mira Almas”, has tenido una sucesión de emociones…

- Me reencontré con gente que no veo y que quiero. Las emociones yo sabía que estaban porque era un deseo muy grande de encontrar el momento personal para hacer la muestra y que se diera en este lugar, que es el Museo, porque está muy cerca de donde estaba la casa de mis padres, es decir que yo he transitado mucho de niña por acá, cuando era la estación de trenes. Cuando vi el espíritu que puso María del Huerto Escobar para que esta muestra fuera impecable, lo que ha trabajado la gente del Museo, con el amor que me recibieron y tantísimos amigos y conocidos, y amigos de mis padres -que ya no viven-, que me los encontré esa noche y estaba desbordada de amor y emoción. Entonces, cuando me tocó hablar para agradecer y contarles qué traía, no pude. Empecé a mirar muchas caras, se me aparecieron mis papás, sabía que estaban acá conmigo, así que fue muy emocionante y sigo disfrutándolo como una de mis mejores muestras. He tenido espacios magníficos que todo artista quiere disfrutar como lo son el Recoleta, el Borges, pero ninguno de ellos me dio la emoción que me dio Pergamino.

- ¿Qué tenés previsto para lo que resta del año?

- Este año arrancó demasiado intenso para mí. Tuve muestra en marzo, abril, mayo y junio; no pude parar. En julio voy a descansar y en agosto, como todos los años, voy a estar en Buenos Aires Foto, con la galería que tiene mis obras. También tengo una muestra en el Centro Cultural Gardel en Capital Federal, que todavía no pude cerrar fecha. Así se va armando el año y cuando quiero acordar ya terminó.

- ¿Tu esposo, Víctor Heredia, pasó desapercibido en Pergamino?

- Como dice él, ahora me lleva las valijas y los cuadros (risas). No, no pasó desapercibido, él hizo todo lo posible para no ser centro, aunque no pueda no serlo. Se lo pasó acá en el andén para que yo pudiera estar relajada, y la gente se acercó a demostrarle su amor y a sacarse fotos con mucho cariño y respeto, y esto es muy gratificante para el y también para mi. El me da mi espacio y eso también está bueno en la pareja. 

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