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Cultura y Espectaculos

Omar Mollo: “La tierra donde naciste te marca, seas quién seas”

Omar Mollo se presenta los martes, a las 21:00, en el Maipo Kabaret. (TIEMPO ARGENTINO) Omar Mollo se presenta los martes, a las 21:00, en el Maipo Kabaret. (TIEMPO ARGENTINO)

El cantante, compositor, intérprete y guitarrista de rock, tango y folklore pergaminense, recuerda su tierra natal en una entrevista publicada por diario Tiempo Argentino. “Supongo que lo que forjó mi estilo, en un principio, fue Pergamino, el lugar donde nací”, recordó.

DE LA REDACCION. Diario Tiempo Argentino, publicó en su edición del jueves 10, una entrevista a Omar Mollo, cantante, compositor, intérprete y guitarrista de rock, tango y folklore nacido en Pergamino. Su hermano menor es el también músico Ricardo Mollo, exSumo y líder de Divididos.

En 2014, Omar Mollo editó su quinto trabajo discográfico titulado “Tangazos”, el cual contiene versiones de clásicos del tango y la milonga.

Este año volvió a ser premiado por la Fundación Konex por segunda vez como uno de los cinco mejores cantantes de tango de la década en la Argentina, por lo que se lo considera como uno de los mejores por dos décadas seguidas.

Los martes de este mes, a las 21:00, en el Maipo Kabaret, Esmeralda 443, Omar Mollo repasa sus discos “Tangazos”, y “Barrio Sur”, con el que ganó el Premio Gardel al mejor álbum de tango 2013. Pero, además, adelanta parte del repertorio de su nuevo álbum, que será lanzado en octubre próximo. Se trata de una nueva edición del ciclo que realizó el año pasado, con seis funciones a sala llena, en las que la intimidad y cercanía de público y artista lograron momentos inolvidables. Con dirección musical del pianista Diego Ramos, el trío que acompaña a Mollo se completa con Federico Maiocchi en contrabajo y Ernesto "Chino" Molina en bandoneón.

- ¿Qué sentís que forjó tu estilo por fuera de la música?

- Es difícil contestar eso. Mi inspiración siempre fue, desde muy chico, la música que escuché y la vida misma. Canto desde los seis años. Todos los días se aprende algo y eso te queda adentro. Lo que hago en mi casa es lo mismo que hago arriba del escenario, tengo una misma actitud frente a la vida. Claro que la canción te determina la interpretación pero soy el mismo abajo y arriba del escenario. Lo que canto me atraviesa, soy simple, sé dónde me vibra cada cosa y sé si esto es para mí o no. Para llegarle a la gente te tenés que emocionar vos con lo que cantás, y nada de mi música me es ajeno. Pero supongo que lo que forjó mi estilo, en un principio, fue Pergamino, el lugar donde nací.

- ¿Por qué te parece eso?

- La tierra donde naciste te marca, seas quién seas. Y en mi caso, además, tuve la suerte que a media cuadra de mi casa vivía una familia, de esas que vivían todos juntos, con tíos hermanos por todos lados, dedicados a cantar y a tocar. Hacían folklore y tango. No sabés lo que era esa casa. Mi viejo siempre me apoyó y me dijo: andá y aprendé. Vivía prácticamente en los de mis vecinos. Lo primero que aprendí fue a zapatear y a bailar zambas y chacareras. A los seis agarré la guitarra y a los siete ya armamos un grupo con mis amiguitos de allá. Eso supongo que quedó en mí por más que después me fui por otros caminos, pero siento que tuve escuela de cómo ser profesionales a la hora de cantar.

- ¿Supongo que de Pergamino también te trajiste el gusto por las delicias de campo?

- (Risas) A los 12 años a mi viejo se le quemó la fábrica que tenía y nos vinimos a Buenos Aires. Pero antes de venir acá me acuerdo de que en mi casa se comía mucho asado y muchos salamines y quesos de campo. Mi viejo tenía locura por armar asados con picada previa. Y todo con productos de la zona. Lo que más nos gustaba era de postre hacer un show familiar, todos cantando, era mágico. Siempre había mucha gente y yo me lucía con lo que más me gustaba que era la música.

- ¿No le prestabas atención a la comida?

- Sí, pero me divertía mucho más cantar. Pero le presto mucha atención desde siempre a lo que como. Hace más de 45 años que no como ni carne ni pollo, así que me las tengo que ingeniar para equilibrar los nutrientes. Soy un sano bárbaro (risas). Disfruto mucho de todas las verduras y legumbres que se te ocurran, en todo tipo de preparaciones. Cocinar es un arte y se disfruta como tal, ¿entendés? Además cuando te sentás a una mesa también viene la charla, el compartir y eso es impagable. 

- ¿Carne por qué no comés?

- Me hace mal. Dejé de comer carne y me sentí mejor. Y pollo, bueno, por todas las cosas que le dan al animal antes de matarlo. Pero no me molesta, si a vos te gusta todo bien papá, comé tranquilo, pero a mí me cae mal. Fue una historia... en mi casa me dijeron: "¿No comés carne? Jodete" (risas). Yo caí siendo pibe con una bolsa de arroz integral y mi vieja me dijo: te la cocinarás vos. Así que desde joven tuve que buscar la manera de alimentarme con algo que me haga sentir bien. La cultura influye, pero al dejar me sentí mejor, tuve alguna recaída y comía un poco y yo sentía que mi cuerpo no aguantaba. Así que me dedico a otra cosa.

- ¿Viajar te tiene que gustar si sos músico, no?

- Estuve en lugares que nunca me imaginé. Estuve en Azerbaiyán, en Turquía, en Rusia, en Finlandia, en Irlanda, anduve por toda Europa. Pero siempre por laburo, nunca viajé por placer. No conozco lo que los seres humanos llaman vacaciones. Conocer lugares está bueno igual, no lo voy a negar, pero es verdad que si estás muy a full, hacés 20 ciudades en 20 días y es una locura, no tenés mucho tiempo de gozar de la experiencia. Llegás, probás sonido, cantás y al otro día salís para otra y así. Pero la verdad es que soy un agradecido a mi profesión por permitirme conocer tantos lugares

- ¿Hace once años que vas todos los años a Holanda?

- Sí, tengo un pianista y una violinista que son mi grupo allá. Esta última vuelta apareció un chelista, con pedalera y todo que es una locura, te rompe la cabeza, no sabés el power que le mete. El chabón toca lo que querés. Sí, la verdad que tengo muchos amigos. La primera vez que fui era a dar dos conciertos y un mes de estadía, y en vez de irnos de shopping pateamos los lugares, que hay muchos, y empezamos a armar las conexiones. Conocí al bandoneonista holandés que interpretó "Adiós Nonino" en la boda de Máxima Zorreguieta que se llama, Carel Kraayenhof y me ofreció ir de gira europea con él. Fue un golazo.