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A siete años del último ascenso de Douglas Haig, un hito para la ciudad

Esta fue la formación de Douglas en el famoso partido de los diez mil de visitante en Newell’s. (ARCHIVO LA OPINION) Esta fue la formación de Douglas en el famoso partido de los diez mil de visitante en Newell’s. (ARCHIVO LA OPINION)

Este martes se cumplieron 2.555 días de esa hazaña que logró el rojinegro al subir a la Primera B Nacional. El histórico suceso se mantiene fresco en los hinchas del fogonero. En la tarde del 14 de mayo de 2012 más de 10.000 personas colmaron el estadio “Miguel Morales”.


Hace siete años la ciudad estaba de fiesta por el ascenso de Douglas Haig a la Primera B Nacional. El 14 de mayo de 2012 quedará impreso para siempre en los hinchas fogoneros que presenciaron la hazaña del equipo dirigido por Omar Jorge. Ese sueño, prolongado por años, se hizo realidad ante más de 10.000 personas que colmaron la capacidad del estadio “Miguel Morales” para sufrir y gozar y fundirse en abrazos con la consumada consagración.

Ese día, ese exitoso plantel rojinegro escribió otra página gloriosa de la historia fogonera, sólo comparable con el otro ascenso, el de 1986 en Tandil. El empate 0 a 0 de local con Crucero del Norte de Misiones en la última fecha del undecagonal final del Torneo Federal A significó el desembarco triunfal de Douglas Haig a la máxima categoría del ascenso, el recupero de un sitio que se había escabullido y que tanto esfuerzo demandó volver a tener.

Era el momento indicado para que el club y la gente volvieran a gozar después de tanto sufrir, porque nunca bajó los brazos, porque sabía que ese día iba a llegar. Incluso ese último partido con Crucero del Norte fue necesario para confirmar el designio de que el hincha de Douglas no disfruta sin antes sufrir, hubo que padecer el encuentro hasta el pitazo final. Douglas Haig, el de los de siempre y de los que fueron sintiendo el fuego de la pasión que transmite la casaca rojinegra, el de los viejos y de los pibes; el de la familia que volvió a la cancha y el de los dirigentes que se propusieron afianzar la institución y no servirse de ella.

La epopeya tuvo sabor a hazaña y es más loable aún si se repasa la lista de jugadores que integraron el plantel: el 90 por ciento fue pergaminense o de ciudades cercanas, y los que no lo son, han adoptado la ciudad como propia. El cuerpo técnico también fue “made in” Pergamino, y no era descabellado decir que todos, que dejaron hasta el último aliento por Douglas en esta campaña, lo vivieron en el doble rol de jugadores e hinchas. Mauricio y Diego Levato, Gabriel “Bibi” González, Adrián Aranda, Mario Valiente, Lucas Defrancesco, Diego Leclercq, Luciano Córdoba, Carlos Marcolongo, Damián Senegalles, Pablo Mazza, Rodrigo Caballuci, Ezequiel Gasperetti, entre otros juveniles, fueron la base junto a Cristian Paganelli (de Tandil, con muchos años en la ciudad), Emiliano Olivero (de Colón), Bruno Bianchi (de Conesa), Guillermo Alvarez (de Rosario), Federico Neyra (de Misiones), Claudio Verino (de Rosario).

El cuerpo técnico fue íntegramente local: Omar Jorge, Fabián Biazotti y Juan Pablo Videla, junto a colaboradores también naturales de esta ciudad. La dirigencia, encabezada por Javier Martínez, también es pergaminense, por eso este ascenso, esta gloria, es un triunfo de la ciudad, logrado nada menos que por hijos de la ciudad. La ciudad había recuperado una bandera que la identifica, porque así como en una época a Pergamino se la conoció por la fábrica Annan, desde mediados de la década de 1980 se hizo famosa en el país por Douglas. Esa conjunción volvió a cobrar fuerza con el ascenso, el sueño que se hizo realidad.

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