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Economía y Agro

Las lluvias, claves para no perder más lotes ni rindes en trigo

Habrá que esperar el impacto de las lluvias del fin de semana en los cultivos. (ARCHIVO LA OPINION) Habrá que esperar el impacto de las lluvias del fin de semana en los cultivos. (ARCHIVO LA OPINION)

El frío y la falta de agua volvieron a desmejorar al cultivo de la región núcleo. Unas 170.000 hectáreas dependen de las precipitaciones de este fin de semana para seguir en camino. En el maíz se vuelve a apostar por buenos planteos tecnológicos. Para la campaña de soja 2020/2021 se está a full con los barbechos para empezar con la siembra a mediados de octubre.


Las lluvias de este fin de semana son claves para que el rinde no caiga otro escalón. “Si no llueve podría perderse el 50% del potencial de rinde”, dicen en El Trébol los técnicos.

Datos aportados por la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario señalan que en Marcos Juárez estiman que ya se perdió entre un 20 al 25% del rinde y coinciden en que es fundamental que el agua llegue en los próximos días.

En Bigand para muchas hectáreas “el trigo ya está jugado y va a dejar números rojos en lotes alquilados”, advierten. Hay diferentes grados de afectación por la falta de agua y las heladas pero todos coinciden: las lluvias serán, para bien o mal, un nuevo punto de giro en esta historia que recorre el trigo. A días de las etapas más críticas para el cultivo, se estima que el rinde del trigo ya cayó entre un 10 a un 25%.

Sequedad extrema
El trigo pasó dos semanas con una sequedad extrema propia del desierto del Sahara. En el Sahara la humedad relativa es habitualmente inferior al 50%, característica que estuvo presente en los últimos quince días en la región núcleo. Desde el 9 de este mes la humedad relativa promedio fue inferior al 50% en gran parte de la zona. Y en la última semana, en las horas diurnas, la humedad relativa cayó por debajo del 25%.

También hubo nuevos ingresos de aire frío con temperaturas cercanas o inferiores a los 0º C el fin de semana pasado. En la región núcleo el frío volvió a dañar hojas y en las zonas avanzadas alcanzó también a afectar a las espiguillas.

Peligran muchas hectáreas de trigo
Con este escenario el trigo de la región núcleo volvió a desmejorar. La condición mala y regular subió esta semana a 50.000 hectáreas y pasa a totalizar 700.000, el 44% de lo sembrado este año. De no llover este fin de semana, las 170.000 hectáreas que están condiciones malas quedarían en una situación muy delicada. Con el avance del cultivo hacia las etapas más demandantes de agua, sin nuevos aportes de agua, tienen pocas chances de terminar el ciclo. El 50% de los lotes está en encañazón, 25% despliega la hoja bandera y un 25% tiene la espiga embuchada.

El agua alcanzó para más maíz

Comienza una fría primavera 2020. Y sin embargo ya se implantó el 65% del maíz, casi un millón de hectáreas en la región núcleo. “El avance de las sembradoras ha sido impresionante, en una semana se sembró la mitad del maíz temprano”, comentan en Bombal. En San Antonio de Areco también largaron con todo para aprovechar la humedad, a pesar de las bajas temperaturas ya sembraron un 60%.

Los primeros lotes de maíz sembrados en el centro sur de Santa Fe están naciendo sin problemas, aunque de forma muy lenta por las bajas temperaturas. Al sur de la región núcleo, en General Pinto, el avance de siembra es de sólo el 15%. Ahora se esperan las lluvias pronosticadas y reanudar la siembra.

Buenos planteos tecnológicos
“En algunos lotes se está aplicando todo lo que hoy está al alcance: desde análisis completos como agua útil, fertilizaciones por recomendaciones profesionales y hasta siembras con prescripciones según ambientaciones”, explican en Cañada de Gómez.

En San Antonio de Areco este año se han volcado por híbridos con algo menos de potencial pero más estables en años secos. En la fertilización se están usando arrancadores que suelen también sumar micronutrientes, aparte de la aplicación de nitrógeno. Más allá de algunos que ajustaron dosis de fertilizantes, en general se está aplicando un nivel medio a alto de tecnología, muy similar al de la campaña pasada.

En la zona
“Se está tratando de aprovechar la humedad de la cama de siembra a pesar de las bajas temperaturas”, comentan los técnicos de la zona. La siembra de maíz cubre el 60% del área. “Las emergencias van lentas por el frío”, explican.

Las últimas lluvias recompusieron la condición del trigo: el 75% se considera en buen estado, un 15% en muy buena condición y el 10% restante en mala condición. Por ahora no se observan daños visibles producto de las bajas temperaturas. Un 85% de los lotes transita el período de encañazón, el 10% en hoja bandera y un 5% con la espiga embuchada. “Debería llover dentro de los 5 a 7 días siguientes para que no se afecte el potencial de rinde”, agregan.

Para la campaña de soja 2020/2021 “se está a full con los barbechos para empezar con la siembra a mediados de octubre”, dicen en la zona. La ventaja es que este año los lotes empiecen bastante libres de malezas. Se están usando residuales apuntando a rama negra y el yuyo colorado.

Primavera seca
Sin sorpresas, la tercera semana de septiembre no mostró lluvias en casi todo el territorio argentino. Fueron solo los extremos los que recibieron algún leve aporte, aunque lejos de ser significativo. La condición de sequía se apodera de casi toda la superficie de la zona núcleo, librando solo un pequeño sector, hacia el noreste de Buenos Aires. Solo allí las condiciones se escapan levemente de la escasez hídrica.

Septiembre arrancó con lluvias abundantes en parte de la zona núcleo, una sorpresa inesperada que encendió el optimismo de ir hacia un escenario más favorable en el cambio de estación. Lamentablemente el tránsito de las primeras dos décadas del mes no sostuvo ese comportamiento y la primavera arrancó con el mismo déficit pluvial que se arrastra desde hace meses. El contenido de agua en los perfiles ya es extremadamente ajustado y llega a límites extremos. Basta con evaluar el requerimiento en milímetros necesarios para llegar a humedad óptima para entender que los valores están muy lejos de cualquier aporte pluvial que pueda ofrecer el mes en curso.

Hay que tener en cuenta que atravesamos un evento de enfriamiento del Pacifico Ecuatorial Central que, sin alcanzar todavía el nivel “Niña”, aleja la posibilidad de cualquier aporte extraordinario de agua en forma generalizada.

Los modelos muestran un buen evento pluvial para este fin de semana, pero con epicentro sobre la provincia de Buenos Aires. Las lluvias previstas podrían avanzar sobre parte de las provincias del centro. Pero, salvo que se repitan desarrollos atípicos, como los que sorprendieron en la transición intermensual, también es difícil que esas zonas reciban acumulados en la medida de sus necesidades. En este contexto todo parece indicar que los cultivos, en las zonas deficitarias, seguirán sometidos a una ajustada provisión de agua que puede condicionar los rendimientos si el régimen de lluvias, en o por debajo de la media, se sostiene más allá de la transición hacia octubre.