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Economía y Agro

Trigo: la siembra cae 400.000 hectáreas y hay un millón de regulares a malas

La cosecha maicera argentina rompió la barrera de 51 millones de toneladas. (ARCHIVO LA OPINION) La cosecha maicera argentina rompió la barrera de 51 millones de toneladas. (ARCHIVO LA OPINION)

Hasta hace un mes se estimaba implantar 7 millones de hectáreas, pero tras la falta de agua la siembra quedaría limitada a 6,6 millones en el mejor de los casos. Si no llueve en 50 días pueden perderse más de 200.000 hectáreas trigueras. Atravesar lo que resta de julio y agosto en estas condiciones va a ser un enorme desafío. 


Podría haber sido el año del trigo, con un récord de siembra que habría dejado atrás la barrera de 7 millones de hectáreas. Pero la falta de agua se interpuso en las posibilidades de siembra y la nueva meta triguera es alcanzar a cubrir 6,6 millones de hectáreas. Y no será fácil. Faltan por sembrar casi 1,3 millones de hectáreas con trigo, por lo que el área puede seguir cayendo.

El trigo retrocedió 280.000 hectáreas en Córdoba, respecto del año pasado, y 130.000 hectáreas en el norte argentino. Se estima que Buenos Aires tendría un crecimiento de 6% respecto del año pasado, 170.000 hectáreas más. Se trataría de la siembra bonaerense más importante de los últimos 13 años, con 2,81 millones de hectáreas.

Complicaciones

“Si no llueve en 45 días gran parte de los lotes se van a perder”, advierten los técnicos de Chaco. Hace un año atrás en esa provincia las lluvias récord del otoño se malograron soja 300.000 toneladas y 100.000 hectáreas no pudieron cosecharse. Pero ahora hay una sequía feroz que limitó la siembra del trigo, cayendo un 30% respecto del año pasado.

Según el informe de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en el norte de Santiago del Estero, en buena parte del noroeste argentino, en Córdoba y hasta en el sur de Santa Fe el deterioro de los cuadros implantados con trigo va tomando cada vez más importancia con cada semana que pasa. Un millón de hectáreas están en condiciones regulares a malas. Atravesar lo que resta de julio y agosto, los meses más secos del año, en estas condiciones va a ser un enorme desafío para el cultivo. Si no se producen lluvias importantes en ese período pueden perderse más de 200.000 ha trigueras por sequía. El otro problema es la falta de fertilización. Excepto en las provincias de Buenos Aires o Entre Ríos, buena parte del trigo se sembró sin poder aplicarse la fertilización nitrogenada. Esto es otro factor que atenta contra el potencial de rinde. El horizonte productivo, que se ubicaba en 21 a 22 millones de toneladas, se actualiza ahora en 18 a 19 millones de toneladas.

Malas señales

Las últimas lluvias, las primeras de julio, apenas dejaron un puñado de milímetros en el centro y sur bonaerense. En el oeste de La Pampa fueron mejores con acumulados de 5 a 15 milímetros. Volvió a decepcionar en el centro y oeste de la región Pampeana. El panorama climático para el corto y mediano plazo no es bueno para el trigo.

“Si no se produce en la segunda quincena de este mes una inusual entrada de aire tropical, similar a la de mediados de junio, las lluvias no llegarán a las regiones más necesitadas”, comentó José Luis Aiello, doctor en Ciencias Atmosféricas.

Junio profundizó la falta de agua en el oeste del país. Buenos Aires ha sido la más favorecida, incluso hay excesos de agua que están entorpeciendo el avance de la siembra en centro y sur de la provincia. Pero el comportamiento pluvial deficitario arrastrado del trimestre de otoño deja a la franja oeste central, que va de Córdoba al norte de Chaco, en una situación comprometida.

Maíz 2019/2020 iguala récord

La cosecha maicera argentina rompió la barrera de 51 millones de toneladas, algo que parecía imposible en un ciclo con lluvias muy justas, pero extremadamente oportunas. Respecto de la estimación de junio de maíz, se hizo un ajuste alcista de 500.000 toneladas para el informe de este mes, actualizando la producción argentina a 51,5 millones de toneladas. El 88% de avance de cosecha afirma el rinde nacional de 82,3 qq/ha, quedando no muy lejos del récord, 85,9 qq/ha que registró el cultivo en el ciclo anterior. De todas maneras, la campaña 2019/2020 marca un récord de área sembrada. Recientes ajustes sobre los números de superficie en Córdoba, unas 70.000 hectáreas más, suben el total nacional de área cosechada para grano comercial a 6,23 millones de hectáreas.

El maíz caería 7%

En los últimos 5 años el cultivo de maíz en Argentina ha ido creciendo ininterrumpidamente en área de siembra. Pero, tras el récord que marcó la campaña 2019/2020, se estima la superficie podría caer un 7%. El ciclo que iniciará las labores de siembra en un mes y medio muestra serias inquietudes en el sector. Hay un gran temor al clima tras un año muy difícil. Los indicadores muestran que hay un escenario “Niña” que se va afirmando. También está la incertidumbre local con márgenes muy ajustados, sobre todo en zonas en las que el flete es una componente muy importante de los costos y el excedente productivo de la región se vuelca a la exportación. Y, por supuesto, la incertidumbre internacional con precios mejorando, pero con un telón de fondo de pandemia. La nueva campaña maicera tendría por delante el desafío de cubrir 6,75 millones de hectáreas. Tras una expansión de 5 años, el maíz 2020/2021 se replegaría, con 500.000 hectáreas menos que el año pasado. Teniendo en cuenta que, para grano comercial, se puede estimar un área cosechada de 5,75 millones de hectáreas, el volumen de la nueva campaña podría calcularse en 46 millones de toneladas.

Los pronósticos sin lluvias

La persistente ausencia de lluvias, repetida durante los últimos siete días, agudizó el detrimento de las reservas de humedad en la franja mediterránea desde Córdoba hasta el norte de Chaco. La circulación de aire húmedo sobre esas zonas y el desarrollo de nieblas y neblinas han limitado, en parte, el desecamiento superficial del suelo. Aun así, para recomponer el perfil de humedad en toda la franja oeste, es necesario un volumen de agua que difícilmente se producirá durante este mes.

Si bien estamos en un período que combina bajos consumos radiculares y poca demanda atmosférica, lo que resta del mes probablemente mantendrá la reticencia pluvial y las siembras deberán esperar que agosto ofrezca algún aporte que alivie el déficit hídrico.

Distinta es la situación de la provincia de Buenos Aires que actualmente presenta una escasa necesidad de lluvias que le permitirá afrontar la primera quincena de julio, o quizás todo el mes, sin mayores sobresaltos. Esto puede considerarse altamente positivo teniendo en cuenta que esa región concentra gran parte del área apta para los cultivos de invierno. Por el momento los pronósticos de corto y mediano plazo no muestran lluvias que puedan modificar la condición hídrica de los suelos mediterráneos.