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Cultura y Espectaculos

Norma Morell editó su libro "Viajando hacia mi memoria"´

Norma Morell: “Creo que mis escrituras son lo que me enseñó la vida”. (NORMA MORELL) Norma Morell: “Creo que mis escrituras son lo que me enseñó la vida”. (NORMA MORELL)

La autora, nacida en Arroyo Dulce, pudo reflejar con emoción sus años de niñez en el campo, a través de relatos que desde marzo último forman parte de un libro. “Quiero que quede plasmada la felicidad de aquellas épocas”, escribió la poeta y escritora en un volumen donde compila unas 40 historias.


“Norma Morell, nostalgiosa ella, nos lleva de su mano de niña a caminar por sus propios recuerdos, recuerdos que ella misma fue edificando en su día a día de andar viviendo, y nos muestra a través de vivencias, su alma, vestida con el tono gris de la melancolía”, escribió a modo de prólogo Digna Sabaté, coordinadora del taller de escritura que funciona en la Biblioteca “Renacer” de Arroyo Dulce, donde la autora nació, se crió y descubrió su amor por la poesía.

Y como la poesía está hecha de un compartir sensible, Morell supo plasmar con emoción sus años de niñez en el campo, en este caso a través de relatos que desde marzo último forman parte del libro titulado "Viajando hacia mi memoria" (Graficar).

Algunos de ellos fueron publicados en diario Nuevo ABC Rural, primero en formato papel y en los últimos tiempos en digital. “Al pasar de papel a digital, como el público no es el mismo, agregué otros que tienen que ver con el campo, que es mi pasión”, contó la poeta y escritora en contacto con LA OPINION.

“Si en algún momento pensé en revivir mi infancia, fue porque quiero recordarla toda mi vida, o tal vez el subconsciente teme jugarme una mala pasada. Quiero que quede plasmada en este libro la felicidad de aquellas épocas”, escribió Morell en el libro de que en 104 páginas compila unos 40 relatos.

“Doy nombres muy significativos en mi historia. El pueblo me respondió con mucha calidez, personas que quiero; todos tuvieron algo parecido de esas historias”, refirió.

-¿En qué momento se le despertó la necesidad de escribir?

-Siempre escribí de niña. Me gustaba imitar la radio novela, Héctor Bates, por ejemplo. Mi padre me alentaba mucho en el campo, sin demasiadas informaciones, sin televisión, solo la radio como compañera y algún diario que él compraba en el pueblo de vez en vez. Fueron tiempos duros, pero el amor y la armonía en mi familia nunca faltaron. Mi padre, José Morell, nacido en España, y mi madre, María Spinelli, en Argentina, pero hija de padre italiano y madre española, trabajadora incansable de las tareas rurales. Cuando hablo de mis padres el pecho me da un apretón. Ya no los tengo, pero guardo el ranchito donde nos fuimos haciendo adultos con mis hermanos José Antonio (fallecido) y Mabel.

-¿Qué surgió primero, la poesía o la narrativa?

-Comencé con la poesía mezclando relatos; todo me fascina. La necesidad de escribir la tuve siempre. Cuando algo me hacía daño lo volcaba a un papel, esos de remates ¿viste? que había en todos los almacenes, a mí me servían de psicólogo (risas). Luego conocí a Digna Sabaté y me conquistó por su sencillez y perfil bajo y le abrí mi corazón y ella el suyo. Y me animé a participar. Aprendí “a medias” la tecnología. Tengo una hija del corazón que me ayuda y "arre", como decían mis padres.

-¿Cree que la lectura es determinante a la hora de escribir?

-Sí, es así, pero en mi caso no he sido una gran lectora. He "picoteado" un poco, de recomendaciones, nunca los termino de leer. "El viejo y el mar" me llevó a navegar con él, e hice una poesía libre comparando mis sueños con los de él. Le he discutido algunas frases a Confucio. Cortázar me gusta porque me hace pensar. Pero creo que mis escrituras son lo que me enseñó la vida. Siempre decía que no me animaba a editar porque mis estudios son los primarios nada más. Pero a lo largo de este tiempo he tenido muchas satisfacciones y todavía no caigo hasta dónde he llegado y pienso: si me leyera papá. Y seguiré en la “hueya” de escribir.

-Y de esas pocas lecturas, ¿cuáles fueron las que más la marcaron?

-Las lecturas que me marcaron fueron las de Julio Cortázar, que lo seguí por la sola razón de que había nacido en la misma fecha de papá. Luego al interiorizarme lo seguí. Además, me gusta mucho la música y hay letras que te invitan, pero ya no el papel de remates, la tecnología arrasó. Y soy muy curiosa me arriesgo a los desafíos. Tengo muchos amigos escritores de Santiago de Estero, Misiones, Caba, Chaco, San Rafael de Mendoza, Córdoba; una amiga que vive en los montes misioneros. Aprendo mucho de todos ellos y ni qué hablar de las personas de Pergamino.

-Como sensible observadora de la vida debe sentirse muy afectada por esta crisis que nos atraviesa por la pandemia…

-Cuando este encierro comenzó, al principio lo tomé como que iba a hacer cosas que siempre postergué, porque tenía todo el tiempo deseado. De pronto comencé a sentirme muy triste. Extrañar los afectos, mis encuentros literarios donde la cosecha de amigos era mayor. Viajar. Siempre comenté que el sentimiento más difícil de superar es extrañar. Hoy me encuentro desnivelada, sin fe. Antes de esta "¿pandemia?” me sentía, a mi edad, que podía hacer todo lo que me gustaba sin temores, sin cláusulas. Pero yo no fabriqué las rejas y allí me encuentro, y pasé a ser en días una anciana que ya todo le es prohibido. Así, abruptamente, y pienso que el otoño está afuera, el invierno también, los sábados, domingos. Y ruego por toda esa persona de mi edad que no se sienta así que esta "cosa" no nos gane, no interrumpa. Ruego por todos y que nos cuidemos, y que se cuiden, aunque la apatía está envolviendo a personas sensibles como yo. Los que me conocen saben que siempre desparramé optimismo, pero estoy en carrera con la vida, y me está ganando.

Sobre la autora

La poeta y escritora Norma Morell es nacida el 20 de agosto de 1948 en la localidad de Arroyo Dulce, donde reside actualmente. Tiene editados tres poemarios: “Cosas de la vida”, “Onírico” y “Trascender”, este ultimo presentado en la ciudad de Cosquín. Y el libro de relatos “Viajando hacia mi memoria”, editado este año. Sus relatos sobre su niñez en el campo son publicados desde 2018 por el Nuevo ABC Rural.

Participó de varias antologías nacionales e internacionales y de rondas de lecturas. Colaboró con las escuelas de su pueblo en lecturas. Asistió en varias oportunidades a la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno” de Caba a rondas de lectura. Fue invitada a exponer su poemario “Trascender” en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Aunque siente a este 2020 como un año perdido en su vida “ya que a mi edad es mucho”, la tecnología le ha permitido cruzar fronteras, y por zoom conectarse con una radio de Honduras, “cosa que me hizo muy feliz”, expresó.

En concursos ha sido galardonada con varios e importantes premios; entre ellos el segundo premio en el certamen "Jovita" de la Provincia de Córdoba, el primer premio en el certamen "Nosotras" de la ciudad de Rosario, Menciones en Manuel Ocampo y Corpus Christi de Misiones, resultando además finalista en "Letras Vivas" de la Caba.

Norma está casada con Alfredo Coralini con quien tuvo dos hijos: Silvina y Sebastián, que le dieron cuatro nietos: Virginia y Eugenia Raymundo, y Nicolás y Bautista Corallini.