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Editorial

Baluartes y anclas de la reactivación

En el plan de recuperación de la maltrecha actividad económica hay dos factores centrales que se llevan las miradas: el comercio internacional, que empieza a mostrar signos de recuperación en productos importantes para la Argentina, como es el caso de la carne; y el mercado interno, que es central para el país y hoy buena parte de la dirigencia empresaria empieza a mirar con atención qué puede pasar en ese terreno. Y los principales indicadores alarman a la hora de imaginar una reactivación por el lado del consumo doméstico. Básicamente porque el deterioro que sufre la economía nacional -aún no terminó la caída- es muy relevante y ya nadie duda de que estará por encima de los dos dígitos. La discusión ahora es si estará más o menos cerca del 15 por ciento anual. La pérdida de fuentes laborales, el recorte de ingresos que muchos gremios aceptaron ante la parálisis de muchas actividades y el constante paso de la inflación ante paritarias que pasaron la primera mitad del año sin avances, explican algunas razones centrales de por qué será difícil que el consumo repunte.

Justamente sobre ese punto la Fundación Mediterránea puso el ojo en su último informe, mediante un artículo de los economistas Marcelo Capello y Laura Caullo. Desde el título, ya se plantea una realidad contundente: “Salario real en su menor nivel en 18 años”. A partir de allí el informe traza un panorama sobre el poder adquisitivo frente a distintos rubros, como por ejemplo los autos, el metro cuadrado de construcción o el valor de la carne. Se analiza cada uno de ellos en función de los ingresos promedio de los trabajadores.

El estudio destaca que en el primer semestre de 2020 se pudo comprar, con un salario promedio, el equivalente al 9,7% de un vehículo de gama media-baja, sin patentar. Este poder adquisitivo es algo superior al del año pasado, pero lejos del 12,1% del 2017, el máximo guarismo de los últimos 20 años. Mientras que en términos de metros cuadrados a construir, un salario mensual hoy equivale a 1,44 metro cuadrado, el nivel más bajo de los últimos 13 años, con deterioro continuo en los últimos cinco períodos. Por último, el estudio de la Fundación Mediterránea demostró que con un sueldo promedio se pueden adquirir 167 kilos de carne vacuna, el poder de compra más bajo en 20 años después del piso de 162 kilos en 2010.

Hay además una realidad no menor para una economía como la actual: la pandemia y la cuarentena desactivaron las paritarias que cada año abren la discusión entre marzo y abril para establecer un margen de compensación de los salarios formales frente a la inflación, algo que muy pocos logran equiparar y un grupo muy selecto perforó.

Según explica el informe de acuerdo al relevamiento realizado, se negocian acuerdos cortos (de tres a seis meses), con mejoras porcentuales o sumas fijas pactadas en relación a la inflación; y si se trata de pactos anuales, los aumentos se sitúan entre el 25 y 30 por ciento, claramente por debajo del avance de los precios que, a esta altura, pocos se arriesgan a proyectar a 12 meses.

Sin embargo, las actividades más golpeadas por las políticas de confinamiento, caso de gastronómicos, comercio, la industria textil y la construcción, enfrentan severas dificultades para una recomposición salarial. Desde el punto de vista del consumo, hay que tener en cuenta la gran cantidad de trabajadores involucrados en esos sectores.

Lo cierto es que el subsuelo del que partía la economía argentina a comienzos de este año descendió bruscamente unos cuantos escalones y ofrece escasas posibilidades de recuperación inmediata. Será un trabajoso camino el que deberá recorrer para alcanzar ese rebote que tendrá varias anclas de contrapeso.

En el otro platillo de la balanza aparecen, contados con los dedos de una mano, algunos sectores que parecen seguir traccionando, especialmente aquellos vinculados a la agroindustria. La semana pasada, la buena noticia, especialmente para Córdoba, fue la que entregó la maquinaria agrícola, fuertemente desparramada al interior de esa provincia, pero también en Santa Fe y Buenos Aires. Es una industria atomizada en pequeñas y medianas localidades, y que desde allí alimentan la demanda del campo y hasta se animan a exportar a la región y también algunas llegan al Africa, el nuevo continente al que le apunta el sector. Por eso en esas localidades mueve las economías y mostró que está para más.

En esa línea, el campo atraviesa un momento de incertidumbre por las condiciones económicas y también climáticas. Es el encargado de dar buenas noticias en el comercio exterior, y de traer los dólares que necesita la Argentina. Pero los pronósticos son difíciles de digerir porque muestran una sequía mucho más profunda que la habitual para esta época, y además anticipa que no lloverá demasiado en el resto del invierno y el primer tramo de la primavera. Por lo menos no a los niveles históricos, y entonces el déficit hídrico podría profundizarse y así recortaría expectativas de buenos resultados, no ya en la cosecha fina para fin de año sino que empieza a generar interrogantes a la gruesa que arranca el próximo mes. Ya de hecho hay replanteos y cambios de estrategia en los agricultores, que empiezan a correrse con la siembra para más adelante.

Es el otro motor, junto al mercado interno, que espera recuperar rápido el Gobierno ni bien se sortee lo peor de la pandemia. Eso también es un jaque importante para la reactivación económica. En la medida en que el riesgo crezca, habrá menos movimiento y eso claramente traba la recuperación y profundiza las dificultades. Hay, en muchos sectores habilitados, aún el temor de tener que volver atrás si los brotes crecen más allá de lo que el sistema de salud puede contener. Y ningún sistema de salud está holgado, porque básicamente no lo estaba antes de la pandemia.

Lo cierto es que el escenario es de enorme desafío en el plano económico. Y lo será especialmente para los asalariados formales que tienen ingresos en base a convenios colectivos. Un párrafo aparte para aquellos que no cuentan con “ese privilegio” y que a la salida de la crisis serán muchos más que antes.