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Editorial

Elecciones en Neuquén: alivio para el Gobierno y el ¿error? de las encuestadoras

Omar Gutiérrez logró el 39,92 por ciento de los votos, logró la reelección como gobernador y consiguió que el Movimiento Popular Neuquino retuviera la provincia que comanda desde 1962, salvo durante las dictaduras cívico-militares que asolaron el país. El mandatario provincial mejoró 2,3 por ciento su performance de 2015, cuando se había alzado con el 37,6 por ciento.

Volviendo al último domingo, con el 26,06 por ciento se ubicó segundo el exintendente de Cutral Có, Ramón Rioseco, que encabezó un frente de unidad del peronismo con el kirchnerismo. El intendente de la capital provincial, Horacio “Pechi” Quiroga, candidato de Cambiemos, terminó tercero con un 15,13 por ciento.

La elección confirmó la vigencia de electoral del partido fundado por los hermanos Jorge y Elías Sapag en el principal distrito petrolero y gasífero del país.

Las encuestas volvieron a mostrar errores y el comicio enterró una serie de pronósticos, como la paridad electoral entre Gutiérrez y Rioseco, el candidato de Cristina Fernández de Kirchner. La expresidenta  incluso grabó un spot para empujar a sus candidatos en la lejana provincia patagónica, pero no pudo alterar el resultado. Quiroga, que finalizó la campaña sin apoyo del Gobierno nacional, tuvo la compañía de la UCR, pero quedó muy lejos de poder disputar la Gobernación.

Con el resultado puesto y los casi 14 puntos porcentuales que separaron a Gutiérrez de Rioseco, se puede concluir que Neuquén no dio ninguna pista de un cambio de ola electoral en favor del kirchnerismo que preanuncie una tendencia para las Paso de agosto y las Generales de octubre. Esto es, la elección no se nacionalizó. Además, el candidato kirchnerista perdió 2,6 puntos porcentuales respecto de la elección de 2015, en que también había resultado segundo con el 28,7 por ciento de los sufragios encabezando la fórmula del Frente para la Victoria.

Para el candidato del presidente, el radical Quiroga, se acabaron los intentos de llegar al Gobierno provincial. Así lo dijo luego de reconocer la victoria de Gutiérrez. Pero, fundamentalmente, quedó en evidencia que el caudal electoral de centro derecha sigue optando en esta provincia por el MPN. “Pechi” pagó la pérdida de imagen del presidente, que en Neuquén nunca fue demasiado popular, y dejó 4,8 puntos porcentuales en el camino, entre 2015 (20 por ciento) y 2019 (15,2 por ciento).

En cuarto lugar quedó -con casi el 10 por ciento de los votos- el exgobernador Jorge Sobisch, que compitió por fuera del MPN con el sello de la Democracia Cristiana.

No hubo sorpresas, ni una ola electoral que revele la existencia de una nueva tendencia. Sin embargo, lo sucedido en Neuquén el domingo pasado es una fotografía de lo ocurrido en 2015, cuando el kirchnerismo y Cambiemos fueron segundo y tercero, exactamente como ahora. Luego, en el comicio general nacional, el presidente se alzó con la victoria en el país aunque perdió en Neuquén con Daniel Scioli en la primera vuelta de octubre: 35,64 por ciento a 28,09. En esa oportunidad, Sergio Massa fue tercero con 26,33 por ciento.

“Es un día de fiesta, hoy ganó la provincia de Neuquén”, dijo Gutiérrez desde su bunker y destacó que casi el 80 por ciento de los neuquinos fue a las urnas a votar. El gobernador reelecto pidió al resto de las fuerzas dejar de lado las chicanas y trabajar en equipo y deslizó críticas hacia las encuestadoras que durante los últimos días marcaban paridad entre el MPN y el kirchnerismo. “Más de uno va a tener que devolver la plata de esas encuestas”, dijo.

Para el Gobierno nacional, el resultado al final no resultó un problema. La victoria de Gutiérrez, un aliado legislativo y político, ratificó la normalidad neuquina y, por otro lado, el kirchnerismo quedó lejos de gobernar la provincia. Sí es un llamado de atención, ya que el candidato propio tuvo una paupérrima cosecha.

La política de los operadores del Gobierno, que favorecieron a Gutiérrez una vez que las encuestas mostraron las escasas posibilidades de Quiroga, es una foto de lo que podría suceder en Córdoba, por ejemplo, si el candidato propio no muestra posibilidades reales de disputarle el poder al peronista Juan Schiaretti. Algo similar puede ocurrir en otros distritos provinciales.

Además, el actual gobernador neuquino ha sido un aliado de Macri y se alineó con las políticas del Gobierno para el desarrollo de Vaca Muerta (el segundo yacimiento de gas no convencional del planeta), el principal atractivo del país para los inversores externos. Por eso esta elección se siguió con inusual interés desde Wall Street y otros centros de poder económico. En ese sentido, este resultado favorece la estrategia internacional de la Casa Rosada.

En ese sentido, si bien el candidato propio no tuvo una buena performance, el Gobierno tuvo motivos como para respirar aliviado: primero porque se impuso un sello provincial que se viene mostrando en sintonía con la Casa Rosada; segundo porque el kirchnerismo no pudo hacer pie para transpolar al resto del país la idea de la oleada de que la gente prefiere su regreso; y también es una buena noticia la continuidad de los planes para Vaca Muerta.

Análisis aparte merecen las encuestadoras, que daban un virtual empate entre Gutiérrez y Rioseco y es más: casi todas arriesgaron un triunfo del candidato kirchnerista.

Claramente, las encuestas son de quienes las pagan y son utilizadas por las fuerzas políticas como estrategia para direccionar votos. Y lo grandioso es que no lo logran ni a medias. Porque felizmente cuando al pueblo se lo subestima, el pueblo responde con la contundencia de lo que piensa la mayoría.

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