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Editorial

¿Es viable la mediación del Papa en Venezuela?

Mientras la crisis va escalando a niveles claramente peligrosos, el régimen venezolano ensaya nuevas estrategias para quedarse en el poder. Y en esto Nicolás Maduro reveló que había enviado una carta al Papa solicitándole una intervención. “Le pido que produzca su mejor esfuerzo, su voluntad para ayudarnos en el camino del diálogo”, le dijo.

El Santo Padre consultado por periodistas al respecto advirtió que una intervención del Papa exige un pedido de las dos partes. Y hasta ahora solo fue hecho por Maduro a través de una carta que tiene varios días y que la Santa Sede no reveló, precisamente, porque no le otorga relevancia en la medida en que la oposición institucional que encabeza Juan Guaidó no la solicite.

Y la verdad es que no se visualiza por el momento que la oposición esté pensando en pedir la intervención vaticana, quizá porque los cuestionamientos al Papa pesan porque creen que Francisco no ha censurado como hubiese sido de esperar un régimen como el de Maduro, con el que la Iglesia venezolana está muy enfrentada. Pese a lo cual sus principales referentes dicen sentirse acompañados por el pontífice, pero así están las cosas.

El argumento repetido del Vaticano es que el Papa es un actor de última instancia que debe preservarse ante la eventualidad de tener que intervenir.

Francisco desde Panamá, dijo que una bendición a la oposición podría derivar en situaciones de violencia de mayor magnitud. Sin embargo, esta postura -que sigue una línea tradicional de la Santa Sede- no convence a los sectores más duros contra Maduro. Porque al fin el Papa es visto por ellos con insuficiente imparcialidad.

Ahora bien, qué se espera de una mediación, en este contexto tan difícil de Venezuela: elecciones con supervisión internacional, amnistía a los militares y asilo para Maduro y su administración, es más o menos la idea que circula. Ya en el pasado, con intervención del Vaticano, se había explorado la idea que Cuba alojara a los exdirigentes del régimen. Pero como es natural, Maduro por el momento no piensa bajo ninguna circunstancia sumarse a este tipo de propuesta, será la presión creciente la que puede conseguir el objetivo, siendo muy riesgoso además una mediación  del Papa que puede terminar en fracaso.

Para abonar más la teoría de la no intervención papal, la autoridad de mayor rango de la Iglesia venezolana, el cardenal Baltazar Porras, dijo directamente que una mediación del Papa Francisco en Venezuela “es inviable” porque este tiempo de intervención es un mero recurso del Gobierno de Nicolás Maduro al que apela “cuando se ve apretado, con el agua al cuello” y porque la Santa Sede ya intervino hace dos años y la actitud del régimen de no avanzar en acuerdos fue “una burla, realmente hay que llamarlo así”. Lapidario el cardenal, pero no falta a la verdad en lo que dice.

En la rueda de prensa en el vuelo de regreso de su visita a Emiratos Arabes Unidos, el pontífice había reiterado su voluntad de mediar en la crisis venezolana, como había hecho al regresar de Panamá, pero siempre si el pedido era de las dos partes. Porque de lo contrario no hay diálogo posible como es claro que sucederá si el sector de Guaidó no se suma al pedido.

La Iglesia venezolana reniega absolutamente de esta carta que envió Maduro y Porrás recordó que en el pasado “se convocó al Vaticano y el Papa, de buena voluntad, quiso enviar a alguien y todo quedó en nada, fue una burla, hay que llamarlo así”. Al tiempo que señaló que la condición en aquel momento como ahora es “hablar de una transición, no de una salida cosmética y, por eso, me parece que la actitud del régimen hace inviable este pedido”. Y agregó: “Por otra parte, ya hemos visto la respuesta que ha dado el Gobierno, que ya es tradicional, de que cuando se ve apretado, con el agua al cuello llama a sus amigos de países que no son del todo confiables para la causa de la democracia y creemos que este no es el camino”, afirmó. Y completó: “Se quiere conversar con los de afuera y no se conversa en absoluto con los de adentro”.

Con respecto a supuestas diferencias entre la posición del Papa y la de la Iglesia venezolana, Porras dijo que “todo eso ha sido un manejo mediático: hay una unidad de criterio. Actuación plena y total y un relacionamiento permanente entre el Vaticano y nosotros. El Papa lo ha repetido en más de una ocasión, que él está y siente con el Episcopado que ha sido puesto para afrontar las cosas y tenemos el total y completo apoyo del Santo Padre”, subrayó. “Le hemos dicho al Gobierno que si quiere dirigirse al Santo Padre que está muy bien, pero primero debe pasar por nosotros porque hay una total sintonía”, puntualizó.

La verdad es que el cardenal Porras se muestra cercano al Santo Padre, pero busca que la Iglesia no quede “pegada” con el régimen autoritario de Maduro, mientras la sociedad venezolana cada vez se deteriora más.

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