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Editorial

No claudicar en la lucha contra los femicidios

Empezamos un año difícil en lo que hace a la violencia de género, sobre todo la más extrema que lleva a la muerte de la mujer a manos del hombre. Tanto que hay un femicidio cada 36 horas en la Argentina, registrándose 24 hechos en lo que va de 2019.

Celeste Castillo tenía 25 años y solo vivió unas pocas horas en 2019. Fue asesinada por su pareja, un oficial de policía, y se convirtió en la primera víctima de femicidio este año, de una larga lista que se iría engrosando día a día. Esa muerte se registró en Santiago del Estero, que triplica la tasa nacional de homicidios vinculados con la violencia de género y que en ese aspecto solo es superada por Salta. Porque como veremos, cuánto más tradicional es una provincia más patriarcal resultan sus reglas y las mujeres salen claramente perjudicadas.

El crimen de Castillo abrió una serie de 22 femicidios verificados el mes de enero pasado. Pese a visibilizarse los peligros y de las campañas como “Ni una menos”, esa cifra inicial de enero no muestra alteraciones significativas con relación a dos años atrás, cuando se contabilizaron 24 casos en el primer mes.

Pocos días después, la sociedad se conmovió por la búsqueda de Gisella Solís Calle y el hallazgo de su cuerpo en un arroyo.

Pero que no se vean resultados de las campañas contra la violencia machista, no implica en modo alguno que haya que bajar los brazos, hay que seguir luchando dentro de un marco que permita ir cambiando esos niveles de violencia que terminan en la muerte.

Como los crímenes parecen no detenerse, el Ministerio de Seguridad de la Nación decidió consolidar los datos de femicidios y presentar la primera radiografía oficial sobre la violencia de género en la Argentina. Un trabajo muy interesante para poder trabajar por provincias, porque ya veremos que cada una tiene su realidad, fomentando los niveles de convivencia.

Para realizar un seguimiento exhaustivo de los casos se tomaron en cuenta los 293 casos de femicidio registrados ese año, incluyéndose seis casos de transexuales. También 15 varones (parejas de las víctimas o hijos) fueron asesinados en situaciones denominadas femicidios vinculados. Y uno de los datos más importantes del informe presentado que apunta a que seis de cada diez mujeres asesinadas en 2017 fueron víctimas de femicidio. Para que se entienda: murieron a manos de sus parejas y por eso merecen esa  calificación.

Más de la mitad de las mujeres asesinadas en situaciones relacionadas con la violencia de género tenían menos de 30 años. Y con 43 muertes registradas en 2017, la franja etaria entre los 16 y los 20 años fue la más afectada por los femicidios. Las chicas jóvenes que despiertan los celos de sus parejas, en muchos casos solo por la edad.

El promedio de tasa de femicidios en la Argentina es de 1,31 muertes cada 100.000 mujeres.

Es muy interesante analizar que en ese documento también se estableció que los ataques sexuales no son el motivo principal de los femicidios, ya que solo en 23 de las 293 muertes investigadas se verificó una violación. Es que la mayoría de los femicidios se produce en el contexto de una relación familiar. Incluso, en el 43,9 por ciento de los casos la víctima compartía la vivienda con su asesino.

Al analizar los datos de cada provincia se puede comprender que los casos de femicidio atraviesan todo el territorio nacional, aunque tienen particular peso en el norte argentino y en cambio muy escasos en el sur del país: Salta (tasa de 3,32 muertes cada 100.000 mujeres) y Santiago del Estero (3,15 cada 100.000). Incluso en esas provincias tienen los femicidios una magnitud importante con relación a los homicidios dolosos en general.

En Salta se identificaron 23 femicidios dentro de los 96 asesinatos, mientras que en Santiago del Estero se notificaron 15 femicidios en 37 muertes investigadas como crímenes dolosos.

Si bien en Buenos Aires hubo más casos (102 femicidios), la tasa de 1,18 muertes cada 100.000 mujeres y está por debajo del promedio nacional, algo similar a lo ocurrido en la Ciudad de Buenos Aires, con 11 femicidios y una tasa de 0,68. La Pampa es el único distrito que evitó los femicidios en 2017.

Sin dudas, tenemos un problema serio respecto a la violencia contra la mujer, no como fenómeno emergente, sino como la prosecución de una violencia que no hemos logrado prevenir, pese a las campañas de concientización. Porque los femicidios se suceden desde que ni siquiera existiera esa figura penal y las mujeres asesinadas figuraran entre los crímenes a secas.  

Y es sobre esa cuestión que deberemos seguir insistiendo, sobre todo para que las nuevas generaciones se vayan formando en una sociedad más igualitaria, tolerante y sin violencia contra la mujer.