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Editorial

Violencia contra mujeres: la lucha debe ser incesante

La violencia contra mujeres y niñas es una violación grave a los derechos humanos. Si bien en los últimos años hubo una mayor toma de conciencia en relación a lo que representa este flagelo, a tal punto que en la actualidad hay conductas como las agresiones violentas motivadas en el género que ya no son toleradas por la sociedad, todavía falta mucho por hacer para prevenir y erradicar esta problemática.

Esta toma de conciencia permite desnaturalizar este tipo de violencias y, a la vez, se refleja también en estadísticas de distintos organismos y servicios, como el que ofrece la línea 144, de atención de mujeres en situación de violencia de género, que da cuenta que recibe más de 400 llamadas por día en todo el país. Cabe recordar que este servicio, de alcance nacional, brinda información, orientación, asesoramiento y contención a mujeres en situación de violencia, los 365 días del año, las 24 horas, de manera totalmente gratuita, y pueden solicitar ayuda tanto la mujer que está sufriendo una situación de violencia como sus familiares, conocidos, vecinos o amigos.

Dicho esto, vale citar también un informe de la Defensoría General de la Nación que revela que, durante los diez años de funcionamiento de esta dependencia, los servicios de asesoramiento y patrocinio jurídico a víctimas de violencia de género recibieron 21.424 consultas y patrocinaron a 5.843 mujeres. Estas cifras confirman la persistencia de esta problemática que hunde sus raíces en las de-sigualdades de género, por lo que vuelve necesario una mayor intervención de los organismos estatales especializados.

En el caso de los femicidios, que son la forma más extrema de la violencia hacia las mujeres, preocupa que, a pesar de ciertos avances legales y sociales, no se haya logrado reducir en forma significativa el número de víctimas. Según la Asociación Civil Casa del Encuentro, que promueve los derechos de las mujeres, en la Argentina de los últimos 11 años se produjo un femicidio cada 32 horas. De acuerdo a las cifras difundidas por esta organización, fueron 2.952 las mujeres asesinadas en el marco de situaciones de violencia de género y 3.717 hijos e hijas que perdieron a sus madres entre los años 2008 y 2019.

En los últimos años las autoridades nacionales impulsaron el uso de tobilleras duales electrónicas para agresores que representan un potencial riesgo para la integridad física e incluso la vida de las denunciantes. Sin embargo, este hecho que podría considerarse como un paso adelante, no lo es tanto, ya que según informó recientemente la Subsecretaría de Acceso a la Justicia dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, de los 741 dispositivos de este tipo que están disponibles en el país, solo 365 están en uso, y no en todas las jurisdicciones provinciales, sino solo en 18.

Las tobilleras electrónicas son solo una de las herramientas de las que dispone el Estado para prevenir la violencia contra las mujeres. Se trata de dispositivos que son adquiridos por el Ministerio de Justicia de la Nación, que los entrega en las provincias que lo solicitan. El sistema permite realizar un monitoreo de los movimientos de la persona denunciada como agresora, para de esa manera evitar que se acerque a la víctima. El aparato tiene un GPS que brinda datos que facilita la localización y la policía tiene facultades para intervenir si el agresor no cumple con las restricciones.

No está de más recordar que está vigente la ley nacional Nº 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. La norma busca, entre otras cosas, asegurar el derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencias.

Frente a las cifras que confirman la gravedad de esta problemática, es necesario velar para que exista un marco integral de protección a todas las mujeres y niñas. El sistema educativo, sin dudas, juega un papel clave para cambiar los patrones culturales y los mandatos sociales que invisibilizan las causas de estas violencias.

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