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El Papa pidió disculpas por reprender a una mujer que lo sujetó de una mano

El Sumo Pontífice expresó sus disculpas frente a más de 30 mil personas. (NA -ARCHIVO-) El Sumo Pontífice expresó sus disculpas frente a más de 30 mil personas. (NA -ARCHIVO-)

Francisco se disculpó por “perder la paciencia” con una mujer que lo tomó bruscamente de su brazo derecho en la Plaza San Pedro en el Vaticano mientras saludaba a los fieles tras oficiar la última misa de 2019. También lo hizo en su cuenta oficial de Twitter.


BUENOS AIRES, (NA) - El Papa Francisco pidió disculpas ayer por “perder la paciencia” y reprender a una mujer que horas antes lo sujetó bruscamente de una mano en la Plaza San Pedro, mientras saludaba a los fieles tras oficiar la última misa de 2019 en El Vaticano. El Sumo Pontífice expresó sus disculpas en medio del Angelus, frente a más de 30 mil personas: “Yo mismo pierdo la paciencia y por eso pido disculpas por el mal ejemplo de ayer”.

A la vez, en un mensaje de Año Nuevo publicado en la cuenta oficial de Twitter, el Papa resaltó la figura de la mujer y la señaló como clave en “el renacer de la humanidad”. Las palabras del Sumo Pontífice se hicieron públicas en su red social cerca de las 8:30 de ayer. “Comenzamos el año bajo el signo de Nuestra Señora, la mujer que tejió la humanidad de Dios”, empezó su publicación el Papa, a lo que añadió con énfasis: “El renacer de la humanidad comenzó con la mujer”. Y agregó: “Si queremos tejer con humanidad las tramas de nuestro tiempo, debemos partir de nuevo de la mujer”.

Las palabras de Francisco fueron conocidas al día siguiente de que se enojara con una mujer de rasgos asiáticos que lo sujetó bruscamente de una mano en la plaza San Pedro tras oficiar la última misa del año en El Vaticano. Cuando el Papa pasó frente a ella, la mujer lo tomó de la mano derecha y lo atrajo bruscamente, provocando un gesto de dolor en el Pontífice, que la reprendió con energía e incluso le dio dos golpes en la mano para que lo soltara mientras llegaba un custodio para alejarlos.

El episodio, que de inmediato provocó todo tipo de comentarios en las redes sociales al viralizarse las imágenes, se produjo en la plaza San Pedro del Vaticano, poco después de que el Sumo Pontífice oficiara la última misa del 2019. En su último sermón, el Papa lamentó “las desigualdades y la corrupción” de Roma y convocó a la Iglesia y a los habitantes de la capital italiana a superar los obstáculos para construir una ciudad más justa y fraterna. “De verdad Dios no paró nunca de cambiar la historia y el rostro de nuestra ciudad a través de los pueblos y de los pequeños y pobres que la habitan. El los elige, los inspira, los motiva a la acción, los vuelve sociales, los convoca a activar redes, a crear lazos virtuosos, a construir puentes y no muros”, planteó ante los fieles.