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Fiesta en el Cielo y en la Tierra: el joven Carlo Acutis ya es beato

Cada 12 de octubre, día de su nacimiento en el Cielo, será la celebración del beato Carlo Acutis. (ACI PRENSA) Cada 12 de octubre, día de su nacimiento en el Cielo, será la celebración del beato Carlo Acutis. (ACI PRENSA)

El adolescente italiano, conocido como el ciberapóstol de la Eucaristía, que murió en 2006 a los 15 años fue beatificado por el cardenal Agostino Vallini en la Basílica de San Francisco de Asís. Su corazón fue llevado en un relicario hasta el altar del templo.


Carlo Acutis ya es beato. El joven italiano fallecido en 2006 de leucemia cuando tenía 15 años y conocido como el “ciberapóstol de la Eucaristía”, ha sido proclamado beato por el Cardenal Agostino Vallini, delegado pontificio, en una ceremonia celebrada ayer en la Basílica de San Francisco de Asís.

Al dar comienzo el rito de beatificación, el cardenal Vallini leyó la Carta Apostólica con la fórmula de beatificación: “Concedemos que el venerable siervo de Dios, Carlo Acutis, laico, que, con el entusiasmo de la juventud cultivó la amistad con el Señor Jesús poniendo la Eucaristía y el testimonio de la caridad en el centro de su vida, desde ahora en adelante sea llamado beato y que cada año se celebre en los lugares y según las reglas establecidas por el derecho, el 12 de octubre, día de su nacimiento al Cielo”.

Reliquia
A continuación, los padres de Carlo acompañaron la procesión en la que el corazón del nuevo beato fue llevado en un relicario hasta el altar, donde fue adornado con velas y flores. Mientras se procedía a la veneración, el coro y la asamblea entonaron un hermoso himno dedicado al beato Carlo Acutis.

Oración y misión
Tras unos instantes de intensa veneración de la reliquia, el cardenal prosiguió con la ceremonia. En su homilía, el cardenal Vallini destacó que los rasgos distintivos de la fe del beato Carlo Acutis fueron la “oración y misión”.

Luego se refirió a la vida terrena Carlo y a cómo, con total naturalidad, incorporó una profunda fe y convicción a sus días, que eran como los de cualquier niño: “Era un joven normal, sencillo, espontáneo, simpático, amaba la Naturaleza y los animales, jugaba fútbol, tenía muchos amigos de su edad, se sintió atraído por los medios modernos de comunicación social, apasionado por la informática y autodidacta construyó programas para transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza. Tenía el don de atraer y fue percibido como un ejemplo”.

Además de llevar una vida de fe, en la oración y en la práctica, Carlo mostró desde pequeño signos de santidad, por ejemplo solicitando recibir la comunión desde que empezó a hablar y a pesar de que no era una práctica frecuente en su hogar porque sus padres no eran creyentes practicantes. Dijo el cardenal Vallini en un homilía: “Sintió la necesidad de la fe y tenía su mirada dirigida hacia Jesús. El amor a la Eucaristía fundó y mantuvo viva su relación con Dios. A menudo decía ‘La Eucaristía es mi autopista al Cielo’. Participaba cada día en la Santa Misa y permanecía durante mucho tiempo en adoración ante el Santísimo Sacramento. Carlo decía: ‘Se va directo al Cielo si te acercas todos los días a la Eucaristía’”.

Directo al Cielo
Con este espíritu Carlo vivió la enfermedad que enfrentó con serenidad y lo condujo a la muerte. Carlo se abandonó a los brazos de la Providencia y bajo la mirada materna de María repetía: “Quiero ofrecer todos mis sufrimientos al Señor por el Papa y la Iglesia. No quiero ir al purgatorio, quiero ir directo al Cielo”.

Carlo Acutis se valió de lo que todos los niños usan para ejercer su vocación de catequista para transmitir lo que él mismo sentía y sabía de la fe. Para anunciar el Evangelio utilizó todos los medios, incluidos los modernos medios de comunicación social, que sabía utilizar muy bien, en particular Internet, que consideró un regalo de Dios y una herramienta importante para encontrar a las personas y difundir los valores cristianos.