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Golpe chavista: pusieron a un aliado de Maduro en el lugar de Juan Guaidó

Entre gritos de la bancada chavista emergió Luis Parra, quien se autoproclamó presidente de la AN. (REUTERS) Entre gritos de la bancada chavista emergió Luis Parra, quien se autoproclamó presidente de la AN. (REUTERS)

El dirigente de Voluntad Popular no pudo ingresar al Parlamento y Luis Parra, exAcción Democrática e investigado por favorecer al empresario colombiano Alex Saab, presunto testaferro de Maduro, se autoproclamó presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.


CARACAS - (lanacion.com.ar) - En una medida que provocó una dura e inmediata condena de toda la región, incluyendo a la Argentina, el chavismo impuso el domingo en lugar de Juan Guaidó a un falso presidente al frente de la Asamblea Nacional (AN), de forma fraudulenta y con la mitad de votos que tenía la oposición. Un golpe parlamentario con el que Nicolás Maduro conquistó de forma inconstitucional y con la fuerza bruta el único poder público que no estaba en manos de la revolución bolivariana.

Lo vivido el domingo en el Parlamento pasará a los anales de hechos inéditos, un capítulo más para el surrealismo trágico de Venezuela, que de inmediato provocó la condena de los países del Grupo de Lima y de Estados Unidos. Durante cinco horas forcejearon Guaidó y 40 diputados para intentar acceder al Palacio Legislativo, desde el alba sitiado por militares y policías que usaron la violencia contra los legisladores.

El dirigente de Voluntad Popular (VP) intentó saltar las rejas del edificio entre empujones de los militares, que lo agarraron por detrás para derribarlo, en unas imágenes que dieron la vuelta al mundo. Un representante elegido por el pueblo sojuzgado una vez más por militares en América Latina.

Como cada 5 de enero, se debía llevar a cabo la votación para elegir a la junta directiva, en la que repetiría el presidente encargado tras el acuerdo alcanzado por una veintena de partidos. Entre gritos de la bancada chavista emergió Luis Parra, antiguo dirigente de Acción Democrática, expulsado hace semanas e investigado por favorecer al polémico empresario colombiano Alex Saab, presunto testaferro de Maduro. Con un megáfono se subió al estrado, apoyado por sus compañeros disidentes, para gritar: “Queremos abrir las puertas del futuro”, antes de autoproclamarse, para lo que contó con la ayuda de Darío Vivas, uno de los jefes del grupo chavista, que le activó el sonido de los micrófonos. Una pantomima política que ni siquiera una serie humorística de Netflix habría imaginado y que alcanzó su mejor momento cuando otro de los líderes chavistas ordenó al supuesto presidente opositor: “Siéntate y no te muevas de allí”. Obediente, así lo hizo, pasando del entusiasmo a la claudicación en un abrir y cerrar de ojos.

La verdadera sesión se celebró horas después en la sede del diario El Nacional, hasta donde llegaron 100 diputados, embajadores y periodistas, que apenas cabían en la mayor sala del periódico rebelde. La entrada de Guaidó fue recibida con una ovación entre los presentes. La sesión se puso en marcha cumpliendo la normativa y tanto Guaidó como sus vicepresidentes, el perseguido Juan Pablo Guanipa (resultó electo gobernador de Zulia, el Estado más poblado del país, pero se negó a juramentarse ante la Constituyente) y Carlos Berrizbeitía (que durante años fiscalizó las cuentas de Chávez y sus desproporcionados gastos personales) resultaron elegidos con todos los votos, incluidos los tres diputados de la oposición radical.

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