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Rescataron a otros cuatro niños de la gruta inundada

Un grupo de buzos de la Marina tailandesa en la cueva Tham Luang durante las operaciones de rescate. (NA) Un grupo de buzos de la Marina tailandesa en la cueva Tham Luang durante las operaciones de rescate. (NA)

Sigue en Tailandia el rescate de los miembros del equipo de fútbol “Jabalíes Salvajes”. En dos días los buzos lograron sacar de la cueva a ocho de los integrantes. Se aguarda que en las próximas horas se pueda salvar a los cuatro restantes y su entrenador.


Mae Sai, Tailandia, (AFP-NA) - Grupos de buzos rescataron ayer a otros cuatro niños de la gruta inundada en Tailandia, en cuyo interior aún quedan cinco de los miembros del equipo de fútbol “Jabalíes Salvajes”, se informó oficialmente. “Dos días, Ocho jabalíes” escribieron los comandados de la marina de Tailandia en su página de Facebook, al confirmar que ayer fueron rescatados cuatro de los niños, que se suman a los cuatro extraídos el domingo.

El procedimiento fue similar al del domingo, cuando cuatro de los niños emergieron en rápida sucesión justo antes del anochecer luego de haber recorrido la peligrosa ruta de escape de cuatro kilómetros por galerías inundadas en varios tramos. “Todos pueden estar orgullosos pero la misión todavía no está cumplida” dijo el genetral Prayut Chan-O-Cha, jefe de la junta militar en el poder desde el golpe de Estado de 2014, durante una visita al sitio de comando de la operación de rescate ayer. Más temprano, el responsable de la célula de crisis había prometido buenas nuevas. “Habrá buenas noticias dentro de unas horas”, aseguró Narongsak Osottanakorn.

Tailandia entera esperaba un final feliz para estos 12 niños y su entrenador, de 25 años, atrapados en la cueva de Thuam Luang, en el norte del país, desde el 23 de junio, un acontecimiento que atrajo a esta zona del mundo a centenares de periodistas de medios extranjeros. La lluvia monzónica que amenaza con más inundaciones en esta compleja red subterránea, de unos diez kilómetros de largo, es el principal desafío para los socorristas, que temen nuevas precipitaciones antes de que logren sacar a todo el grupo.

El equipo de fútbol “Jabalíes salvajes”, integrado por 12 niños de entre 11 y 16 años y su joven entrenador, pasó nueve días en las profundidades de la cueva antes de que dos buzos británicos los encontraran la semana pasada. Demacrados pero vivos, los menores estaban encaramados en una roca, a más de cuatro kilómetros de la entrada de la cueva.

El domingo, la compleja operación de rescate empezó con éxito al salvar a cuatro de ellos, gracias al trabajo de buzos experimentados que los guiaron a lo largo de un camino tortuoso, con tramos inundados y pasajes muy estrechos. Bautizados por las redes sociales como “Jabalíes salvajes 1, 2, 3 y 4”, los cuatro niños están hospitalizados y están bien, precisó Narongsak Osottanakorn, también gobernador de la provincia de Chiang Rai. Por ahora, están sin embargo “apartados” de sus padres, para evitar eventuales contagios teniendo en cuenta su frágil estado de salud. “Los médicos piensan permitir a las familias visitarlos, pero separados por un cristal”, agregó.

 

Sin información

Los equipos de buceo tuvieron que descansar entre las dos misiones y poner nuevas botellas de oxígeno a lo largo del recorrido. De ahí el intervalo entre las dos evacuaciones. “Hemos estado trabajando toda la noche”, declaró un funcionario de la administración de la provincia de Chiang Rai, confirmando que solo hicieron una pausa en la operación.

Además de las dificultades a lo largo del recorrido que hay que hacer bajo del agua, la situación se complica por el hecho de que muchos niños no saben nadar y ninguno ha buceado. Un exbuzo de la Marina tailandesa murió mientras participaba en las labores para preparar el rescate, lo que demuestra la gran dificultad de esta misión, incluso para los más expertos.

La falta de espacio también se suma a la complejidad de las operaciones. La gran cantidad de periodistas de toda Tailandia y del mundo se mantienen alejados de la cueva y también del hospital de Chiang Rai, donde los cuatro sobrevivientes están bajo observación.