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Perfiles pergaminenses

Alicia Graciela Clerc: una mujer enamorada de su trabajo y su familia

Alicia Graciela Clerc, recién jubilada, relata sus vivencias.  (LA OPINION) Alicia Graciela Clerc, recién jubilada, relata sus vivencias. (LA OPINION)

Viuda y madre de 3 hijos; Carlos Jorge Juan, 39 (conductor en Canal 4 y Radio Mon y empleado judicial); Emanuel Jaime, 37 (periodista, jefe de prensa de la empresa AgroActiva) y Facundo Ismael, 36 (licenciado en Educación Física y director técnico de fútbol). Activa, amante de los viajes y de la lectura, recientemente se acogió a los beneficios de la jubilación.


Alicia Graciela Clerc, nuestro perfil de hoy, acaba de acogerse a los beneficios de la jubilación después de más de 40 años de trabajo, casi 34 de ellos al servicio de la Municipalidad de Pergamino; hoy divide su vida entre los viajes, su pasión por San Lorenzo de Almagro y el cuidado de su padre, también municipal jubilado, con 90 años y 44 de servicio.

Nació el 20 de julio de 1955, en el barrio San Martín, entonces llamado Barrio Obrero y recuerda muy bien su infancia: “Mi madre, Alicia Edelmira Schnoerr, era mecanógrafa en la Municipalidad y allí conoció a mi padre, Jorge Amilcar, al poco tiempo se casaron y ella dejó su trabajo para dedicarse a las tareas de la casa; tengo muy lindos recuerdos de la infancia, el barrio era nuevo y todos nos conocíamos, ahí hice mis primeras amistades, muchas de las cuales hoy conservo”.

Los primeros comentarios de Alicia están vinculados con sus padres. “Mi mamá era una persona muy especial, tenía grandes conocimientos de historia y literatura, era una lectora muy ávida. Había nacido en el Uruguay, de padre suizo y madre uruguaya, eran miembros del Ejército de Salvación; mi abuelo hablaba el castellano con un fuerte acento francés y había viajado por todo el mundo debido a su actividad religiosa. Mi papá es oriundo de Acevedo y trabajó en la Municipalidad durante 44 años, 40 de ellos como tesorero” refiere y luego se le nubla la vista al recordar a su hermana, Lidia Gladys, cuatro años menor que ella y que falleció a los 47 años “no hay día en que no me acuerde de ella, de los juegos, de las cosas que compartimos, del casamiento mío y el de ella, de los secretos y de cuando escuchábamos a Sui Géneris en el Winco. Hoy ella no está pero están sus dos hijos, Lucía y Marcos Tiseyra, que para mí son dos hijos más”.

Durante esos primeros años la vida de Alicia transcurría casi en su totalidad entre los límites del barrio San Martín, ya que asistía a la Escuela Nº 50 “quedaba a tres cuadras de casa” dice “y la mayoría de los alumnos éramos chicos del barrio, así que pasábamos casi todo el día juntos, ya que después de las clases y de hacer los deberes volvíamos a encontrarnos para jugar”.

De esa época también recuerda la actividad de su padre como tesorero municipal “casi desde que tengo memoria camino por los pasillos de ese histórico Palacio Municipal de Florida 629” recuerda Alicia “cuando íbamos a saludar a mi padre, que se quedaba varias veces hasta tarde terminando sus tareas, me gustaba recorrer su oficina, con esos enormes ficheros, las pilas de papeles, las viejas y pesadas máquinas de escribir con carro ancho y los escritorios de metal con superficie de vidrio, donde se acumulaban fotos familiares, almanaques y papelitos con números telefónicos. Siempre me gustó el trabajo de oficina y puedo decir que lo viví desde muy chica”.

Alicia sigue contando su historia y recuerda su paso por el Colegio Comercial “como me gustaban mucho los números y la oficina, decidí cursar la carrera de Perito Mercantil en el Comercial. Fue una época maravillosa que viví con muchos amigos. Durante esos años se dieron las primeras salidas, en el Pergamino de finales de los 60 y principios de los 70, con las funciones permanentes en los cines Monumental, Ideal y San Martín, la ‘vuelta al perro’ en la calle San Nicolás, las fiestas en ‘Bohemia’ en Pueyrredón casi Dr. Alem y en ‘Brujas’, en San Nicolás entre Pinto y Avenida de Mayo. Además de los veranos en la pileta del Club Argentino, entidad con la que me une un enorme afecto y de la que varios familiares fueron fundadores y dirigentes.

 

Universidad y matrimonio

Al momento de obtener su título de Perito Mercantil, Alicia tenía decidido que iba a estudiar Ciencias Económicas: “Elegí la Universidad Nacional de La Plata y me fue muy bien durante 1974 y 1975; los primeros dos años de cursada. Vivía en una pensión y me encantaba la ciudad, esos enormes bosques, las diagonales, la gran cantidad de estudiantes provenientes de todo el país y los excelentes docentes con los que contaba en ese entonces  la facultad. Fue una época que recuerdo con mucha nostalgia porque La Plata fue también la ciudad donde conocí al que después fue mi esposo, Carlos Wisgton Antúnez, que era uruguayo y trabajaba como mecánico, era 12 años mayor que yo. Nos conocimos en un almuerzo de esos a los que asiste muchísima gente y desde entonces nunca nos separamos” cuenta emocionada “aquella era una época de fuertes convulsiones políticas y en la Universidad con frecuencia se suspendían las clases; había manifestaciones, persecuciones, corridas y peleas. Muchas veces nos enterábamos de tiroteos que habían ocurrido en la calle, en pleno centro de La Plata, a pocos metros del edificio de la facultad. La verdad es que para alguien que provenía de la entonces pueblerina Pergamino, que nunca había escuchado ni siquiera el sonido de un disparo y que nunca había visto un arma fuera del cine, era atemorizante. Recuerdo que en una oportunidad cerca de 50 alumnos permanecimos varias horas encerrados en el hall de entrada de la facultad porque se habían producido disturbios afuera y no nos dejaban salir, hasta que apareció un diputado provincial  cuyo nombre no recuerdo, e intercedió para que nos permitieran volver a nuestras casas, ese día estábamos aterrorizados por lo que ocurría. También me tocó ver una balacera cerca de la pensión donde vivía” relata con un gesto de frustración y agrega que “cuando hablaba con mi familia en Pergamino les contaba todo y ellos se quedaban cada vez más preocupados, hasta que en un momento hubo una intervención y se suspendieron las clases. Entonces mi papá decidió que lo mejor era que volviera a Pergamino y que retomara mis estudios cuando la situación fuera más tranquila”.

 

Trabajo y familia

“Volver a Pergamino fue muy duro para mí” comenta Alicia “pero, al igual que mi papá, yo también estaba asustada por lo que ocurría en La Plata, así que regresé en 1976 y enseguida conseguí trabajo en las oficinas contables de Tecnaco Construcciones, una empresa que ya no existe, donde aprendí muchísimo y de la cual guardo recuerdos imborrables. Era muy joven en ese entonces y todo el personal me trató muy bien. Especialmente recuerdo al arquitecto Héctor Flores, al ingeniero Enrique Boni y a Iván Zuelli, que eran los dueños, y también a todos mis compañeros.

“Mientras tanto seguía en contacto con mi novio, que para ese entonces había conseguido trabajo en una agencia de autos de Buenos Aires, y decidimos casarnos. Así que me tomé un tiempo de licencia en la empresa y a finales de 1977 nos unimos en matrimonio en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced. No poseíamos prácticamente nada, solo un auto y algunos muebles, tuvimos que empezar desde cero, ni siquiera tuvimos luna de miel” cuenta “nos fuimos los dos a Buenos Aires y él siguió trabajando en la agencia y en marzo de 1978 supe que estaba embarazada. Casi sin darme cuenta había pasado de ser una joven estudiante a ser un ama de casa, con un marido y un hijo en camino, tenía solo 22 años.

“No me pregunten por qué” continúa diciendo Alicia “pero cuando me enteré de que estaba embarazada sentí una enorme necesidad de volver a Pergamino; con Carlos no lo pensamos demasiado y nos vinimos para acá. Alquilamos una casa en la zona del Club de Viajantes, retomé mi trabajo y al poco tiempo mi marido también consiguió empleo en Tecnaco como supervisor de obra. En octubre de 1978 nació ‘Carly’, en noviembre de 1980 llegó Emanuel y en marzo de 1982 Facundo” cuenta.

 

Ingreso a la Municipalidad

“En 1983 la empresa Tecnaco Construcciones cesó sus actividades y luego de un breve paso por el Consejo de Ciencias Económicas, en 1985 logré ingresar como administrativa en la Municipalidad de Pergamino”, sigue contando Alicia y se entusiasma al hablar de su trabajo. “Eran tiempos del intendente Jorge Young. Me sentí muy cómoda desde el principio; siempre traté de poner lo mejor de mí y me esforcé por hacer bien mi tarea. Estuve muchos años en Teneduría de Libros, donde pasábamos todos los registros contables del Municipio en unas máquinas enormes y antiguas, con fichas especialmente preparadas. Más adelante, pasé a formar parte del Instituto Municipal de la Vivienda, creado durante la intendencia de Alcides Sequeiro, allí estuve hasta 1997 y luego me desempeñé en el área de Contaduría hasta mi jubilación, así que al momento de jubilarme llevaba más de 30 años haciendo lo que me gusta: contabilidad” dice con una sonrisa y sigue “en la Municipalidad pasé muy buenos momentos, conocí gente espectacular, grandes trabajadores y muy buenas personas, compañeros que en los momentos más difíciles de mi vida, como en 2003 cuando falleció mi madre o en 2007, cuando en un lapso de tres  meses perdí a mi hermana y a mi marido, estuvieron presentes con su apoyo y me asistieron en los momentos en que no podía realizar mi trabajo.

“Es obvio que en tantos años hubo también cosas desagradables y momentos no tan gratos pero, siendo el balance tan positivo, prefiero no tenerlos en cuenta.

“En más de 33 años de servicio me tocó trabajar bajo cinco administraciones diferentes: todas tuvieron sus particularidades, algunos intendentes eran muy obsesivos con algunos temas y descuidados en otros, otros preferían un trato cercano con los empleados y otros eran más distantes, pero con todos he intentado mantener un buen trato y cumplir correctamente con mi trabajo” asegura.

 

Los viajes y la lectura

“Siempre me gustó viajar, conocer lugares” menciona Alicia durante su charla con LA OPINION y agrega “supongo que viene de mis abuelos maternos, que viajaron por todo el mundo, también con la familia, que está repartida en distintos sitios: tengo una cuñada y varios sobrinos en Montevideo, otra en Costa Rica y varios primos en Buenos Aires, Estados Unidos, Bélgica y Suiza, país que me apasiona y al que Dios me dio la posibilidad de visitar en varias oportunidades y del que tengo la nacionalidad, lo que me permite viajar allí de manera más sencilla. También visité todos los países limítrofes, el Caribe y el año pasado conocí el norte europeo. Cada lugar tiene su encanto pero ninguno es tan hermoso como Argentina.

 

San Lorenzo

Al igual que mi papá, soy fanática de San Lorenzo de Almagro, soy socia del club y tengo camisetas, vasos, tazas, toallas, ojotas y una cantidad enorme de objetos con el escudo o los colores de San Lorenzo, no me pierdo ningún partido, ni siquiera los amistosos.

 

Asuntos pendientes

Al hablar de las cosas que le hubiera gustado hacer en su vida, Alicia menciona “poder disfrutar más tiempo con mi esposo, haber hecho más viajes con él ya que fuimos muy unidos y pasamos muchas cosas juntos: alegría, risas, viajes y también muchos momentos duros, pero siempre pudimos pelearla juntos y salir a flote. El era muy joven cuando se fue, apenas 63 años, y hubiera querido que disfrutáramos más de nuestro tiempo”. Alicia también menciona que entre sus asuntos pendientes está el de terminar la carrera de Ciencias Económicas y por supuesto los nietos “supongo que en algún momento llegarán” dice con una sonrisa.

La vida me ha dado grandes amistades, algunas de las cuales conservo desde la infancia, entre ellas puedo mencionar a Lily Bustamante, Liliana Tantoni, Susana Tiófalo, Ana Yaksich, Liliana Achidiak, Alicia de Arriba, Beatriz Boca, Cecilia Rosselli, Griselda Pitar y tantas otras. También tengo muy presentes y nos vemos seguido con muchos de mis excompañeros municipales, no los menciono porque son un montón, de ellos guardo grandes recuerdos” asegura.

 

La actualidad

Jubilada desde hace apenas dos semanas, Alicia divide su tiempo entre la lectura, el estudio del Francés y el cuidado de su padre “paso los fines de semana con él” comenta “los domingos nos juntamos los cinco: él, mis hijos y yo, y comemos un asado o unas pastas en su casa, es el único momento de la semana en el que estamos todos juntos. Siempre le agradezco a Dios todo lo que me dio en esta vida, mis padres, mi esposo, mis hijos, mis amigos, la posibilidad de tener un trabajo digno y que me gustó mucho realizar y que me permitió conocer gente maravillosa”.