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Perfiles pergaminenses

José Luis Moran, un apasionado por la guitarra y los autos, con una rica trayectoria musical

José Luis Moran ve proyectada su historia musical en sus nietos. (LA OPINION) José Luis Moran ve proyectada su historia musical en sus nietos. (LA OPINION)

La historia cultural lugareña conserva un capítulo relevante para el apellido Moran. Es que los hermanos José y Carlos marcaron una huella imborrable en la música popular con importantes actuaciones. A once años del fallecimiento de “Carlitos”, José hace un repaso por el recorrido que los llevó a pisar importantes escenarios y ganarse el cariño de todos.


El apellido Moran simboliza un capítulo en la historia de la música popular lugareña. José Luis lo sabe y lo defiende en cada una de sus actuaciones.

Nuestro perfil de hoy se apura a recordar sus comienzos junto a su hermano Carlos Alberto, el recordado “Carlitos”, fallecido el 14 de junio de 2007. Inevitablemente, en cada uno de los recuerdos aparece la figura de este enorme artista que tuvo Pergamino.

Quién no recuerda a los hermanos Moran, un excelente dúo de guitarras. Con una riquísima trayectoria artística, estos muchachos de barrio pasaron a integrar el reducido grupo de músicos de Pergamino que tuvieron siempre el reconocimiento unánime del público y la crítica.

José Luis Moran es bien pergaminense. Nacido en el populoso barrio Acevedo el 15 de marzo de 1950, la casa donde pasó su niñez estaba ubicada sobre la avenida Paraguay al 220. Sus estudios primarios los hizo en la Escuela Nº 4 y parte de los secundarios en la vieja Escuela Industrial. “Hice tres años y no pude seguir más porque tuve otras responsabilidades”, explicó.

Sus padres eran José Tomás, empleado ferroviario y municipal, y Leonilda Eusebia Noya, ama de casa. “Mi padre trabajaba afuera de la ciudad y como lo extrañábamos renunció y entró en la Municipalidad donde se jubiló”, contó.

“En casa teníamos mucha contención. Siempre estaba llena de amigos e incluso más de grandes nos visitaban músicos de Buenos Aires. Han parado en casa músicos como Juanjo Domínguez, Luis Salinas e Ildo Patriarca. Teníamos muchas amistades a través de René Torre”, sostuvo José.

Si bien su inclinación por la música fue innata, confiesa que su gran “locura” fueron los autos. De ahí que desde muy chico se dedicó a la mecánica automotriz y desde hace años y hasta la actualidad a la compra y venta de automóviles.

Llegó a participar durante tres años de un programa televisivo llamado “Del otro lado” que conducía Juan Siciliano. “Lo filmábamos en mi taller y hacíamos debates”, recordó. Su amor por los fierros también lo llevó a ser parte de las exposiciones de autos antiguos. “Tengo un Ford Falcon viejo de colección”, apuntó. De esta afición mantiene una legión de amigos con los que actualmente comparte peñas.

Aquella combinación de mecánico y guitarrista no le fue favorable a la hora de actuar. Sus dedos endurecidos y llenos de grasa tenían que pasar a acariciar las cuerdas de la guitarra en apenas unas horas.

“Carlos se dedicó más a la música, pero yo estaba en plena construcción de la casa y abocado a la mecánica. Un día teníamos una grabación en Canal 4 y yo llegué tensionado de mi trabajo con las uñas negras. Entonces me tuvieron que meter las manos dentro de un tarro de maquillaje para que se me fuera. Así y todo les dije a los muchachos del canal que cerraran las puertas del estudio y grabamos todos los temas corridos sin detenernos”, recordó.

 

Larga trayectoria con la música

Tanto José Luis como Carlos Alberto mostraron desde muy chicos sus cualidades por la música y en especial su preferencia por la guitarra. Fue así que la mamá, Doña Leonilda, los llevó a aprender el instrumento con los recordados hermanos Ricardo y “Tatín” Sarlinga.

“En casa teníamos una sola guitarra, entonces yo esperaba que mi hermano aprendiera lo que los profesores le habían dado para poder usarla. Hasta que un día le dije a Carlos que siga tocando y yo me acoplé por detrás suyo y así aprendimos a tocar los dos al mismo tiempo con una sola guitarra. Esto lo fuimos perfeccionando y después lo hacíamos sobre el escenario y gustaba mucho. Hacíamos dos galopas y el famoso ‘Pájaro campana’. Nosotros llegamos a odiar este tema”, comentó.

Al poco tiempo comenzaron a trabajar por los escenarios de varios festivales y concursos que se organizaban en la ciudad. “Yo era medio reacio. No me gustaba tocar para la gente”, acotó nuestro perfil.

Luego pasaron a integrar el conjunto de cuerdas de los hermanos Sarlinga.

Con apenas 9 y 10 años, en el 60 con el grupo “Las voces del Huvarí” obtuvieron el premio mayor de guitarreada Crush. Paralelamente, en el mismo año, fueron a Capital Federal, a Radio Rivadavia para trabajar en vivo en la audición Camino Delante de la revista Folklore, que dirigía Jorge Acuña.

En el 62 integraron el conjunto “Los Halcones”, que dirigía el recordado Humberto “Kato” Ca-cciatore. “Esta fue para nosotros una nueva experiencia dado que ejecutábamos música melódica y tropical”, indicó.

Después de varios años decidieron formar su propio grupo que lo llamaron “The Devils” (“Los diablos”), con el que hicieron presentaciones por toda la zona.

Un buen día llegó desde Capital Federal buscando nuevos valores del interior, el productor Horacio Bruno, conocido como “el correntino”.

“Los elegidos fuimos nosotros y el grupo pasó a llamarse ‘Quinta Dimensión’”, recordó José Luis. Aquellos jóvenes soñadores que integraban el grupo eran por los hermanos Moran en guitarras, “Kato” Cacciatore en bajo, “Chiquitín” Ghiotti en batería y Oscar Satuf en voz.

En Buenos Aires los esperaban contratos con el entonces Canal 11, la revista del Teatro Maipo y un show en la confitería Bamboche. Tuvieron como maestros a Santos Lipesker y Horacio Malvicino.

El servicio militar obligatorio les interrumpe la carrera y abandonan el conjunto.

José Luis se separa musicalmente de Carlos y vuelve a su taller mecánico. En 1971 Carlos pasa a integrar el grupo del maestro René Torre y ya en 1979, también junto a René Torre, forma parte del recordado Trío Conventillo, grupo con el que trascendió a nivel nacional trabajando en el mítico reducto Caño 14 y en el canal de televisión estatal ATC, compartiendo cartelera con figuras de renombre.

Recién en 1991 José Luis vuelve a conformar un dueto con su hermano Carlos. Con el dúo Moran-Moran hacen numerosas presentaciones solos y también acompañando a cantantes locales.

Pero no solo los unió el escenario, José y Carlos musicalizaron en vivo el programa radial “Todos con la radio” que se emitía por LT 35 Radio Mon, los domingos, de 21:00 a 23:30, primero conducido por Roberto Veros y después por Jorge Hannun. En el transcurso del programa ellos improvisaban distintos temas como cortina musical.

 

La docencia

La docencia fue otra de las facetas en la música que los hermanos compartieron. José recordó que “como la casita de mis viejos (en calle Azul) era grande en una pieza enseñábamos batería, bajo y guitarra. Los pibes, que escuchaban las orquestas de la época, iban a casa para que les enseñáramos los instrumentos. Yo enseñaba bajo y guitarra y Carlos de todo”.

Entre tantos jóvenes soñadores que pasaron por la “escuela” de los Moran, José trajo a la memoria a Sebastián Fucci, que se destacó como pianista de Los Nocheros y actualmente es músico de Vicentico. “Empezó con la guitarra y después quiso aprender piano. Así que Carlos le enseñó ese instrumento también”, apuntó.

 

Un gran improvisador

No solo el talento y ductilidad con la guitarra marcó la diferencia de los hermanos Moran con el resto, sino también el entendimiento arriba del escenario.

“Arriba del escenario, sacamos un tema sin ensayo previo. Yo daba el tono y él comenzaba; nos salía espontáneamente y lo perfeccionábamos”, sostuvo José.

“Cuando actuábamos en Canal 4 la gente llamaba para preguntar qué tema habíamos hecho y nosotros no teníamos respuesta porque habíamos improvisado”, agregó.

“Lo mismo pasaba con los cantantes que estaban invitados a actuar al Canal. Querían ensayar antes pero nosotros les pedíamos que nos dijeran en qué tono lo hacían y eso era suficiente. Esto lo aprendimos de Juanjo Domínguez; él lo hacía en Canal 7”.

José cuenta, con orgullo y picardía, que sigue improvisando sobre el escenario actualmente junto al bandoneonista Oscar “Bocha” Luca y la cantante de tangos Ivana Fortunati. “Ensayamos arriba del auto cuando vamos viajando porque no tenemos tiempo”, sostuvo.

 

Una anécdota

De su larga experiencia con la música José Luis Moran rescata una anécdota de entre cientos. “Fuimos los primeros en traer la guitarra criolla amplificada -aseguró-. Por intermedio de músicos amigos conseguimos la guitarra japonesa marca Takamini. Venía con equipo inalámbrico lo que nos permitía tocar sin cable, toda una novedad. En una oportunidad estábamos dando un espectáculo en Junín, en una cena show, mi hermano tocaba en una punta del salón y yo en otra. De pronto escuché que de una mesa dos tipos debatían si tocábamos en vivo o sobre una pista. Me acerco al hombre, quien me aseguró que estábamos haciendo mímica, entonces le agarré la mano y le hice tocar la guitarra. En ese momento saltó otro de la mesa que le dijo: ‘Te gané un lechón’. Habían jugado una apuesta entre ellos”.

 

La actualidad musical

A pesar del fallecimiento a temprana edad de “Carlitos”, a José Luis no le faltaron oportunidades para continuar con su carrera musical. Fue así que comenzó a acompañar a diversos artistas de nuestro medio. “Participé en el Dúo Deno con Alberto Castel. Anduvimos por todo el Gran Buenos Aires”, recordó.

Actualmente, acompaña a la cantante de tangos Ivana Fortunati, junto al bandoneonista Oscar “Bocha” Luca. También le surgen actuaciones con Tommy Benítez, Fernando Vila, “K-tras-K”, Exequiel Amaya y sigue reuniéndose con guitarristas de la talla de Hernán Lattanzio de San Nicolás y “Cacho” Falcón de Junín, entre otros artistas. “Se me están dando las cosas musicalmente”, asiente complacido.

 

La familia

José Luis se casó en 1980 con Ana Pimpinatti. De esa unión tuvo dos hijos: Diego, de 37 años, profesor de Música, y Fabio, de 34, empleado.

Divorciado desde 2007, José Luis disfruta de sus nietos: Benjamín de 8 años, Gael, de 5, y Abril de 5 meses, hijos de Diego. Celene de 5 años y Lara de 2, hijas de Fabio.   

Diego, su hijo mayor, que cuenta con una destacada trayectoria musical, es su gran orgullo. Sin embargo, José Luis enfatiza que Fabio es un gran intérprete de la guitarra y que ve un claro futuro con la música en los nietos.

“Cuando Diego era chiquito le ponía los auriculares con música de Nino Bravo, quería que me saliera músico”, comentó al tiempo que recordó que lo llevó a cantar por primera vez al Coro de Niños de Hugo Ramallo y a aprender piano con “Cholo” Manzoni. “Un día ‘Cholo’ me llama y me dice: ‘José, me supera el nene tuyo, vas a tener que mandarlo a otro lado’. Así que lo llevé a un Conservatorio en Rosario”.

Con respecto a sus nietos José aseguró que le ve condiciones a todos. “Benjamín, el más grande de Diego, ya está cantando y Celene, la mayor de Fabio, también. Ya lo traen en la sangre, algo van a hacer seguramente”.