Avances:
Programan la relocalización de sectores de fácil inundación El Programa Emprender abrió nuevos talleres en Villa San José Habilitarán un puesto fijo de matriculación en la Región Sanitaria IV
Perfiles pergaminenses

Rubén Stradiot, un destacado referente de la actividad notarial

Rubén Stradiot, un conocido escribano de la ciudad trazó su Perfil Pergaminense. (LA OPINION) Rubén Stradiot, un conocido escribano de la ciudad trazó su Perfil Pergaminense. (LA OPINION)

Es titular del Registro Nº 30 del Partido de Pergamino y ejerce la profesión con compromiso. Posee un perfil dirigencial que lo ha llevado a ser parte de la vida de instituciones a la que ha dedicado tiempo. Tiene una vida familiar plena. En la escribanía, armada en la que fue su casa paterna, hizo un cálido recorrido por su historia de vida asentada en los buenos valores.


Son las cuatro de la tarde de uno de los últimos días de diciembre, una jornada en la que la actividad notarial es intensa. Sin embargo Rubén Santiago Stradiot abre las puertas de la escribanía y recibe la entrevista para delinear su Perfil Pergaminense con una predisposición que facilita la charla amena. Cada uno de los vecinos que acepta ser parte de esta sección deja al descubierto su universo personal y recrea experiencias de vida que nutren un espacio destinado a contar historias. Agradece la propuesta y enseguida cuenta que tiene 70 años y que nació en esa casa donde hoy funciona la escribanía en la esquina de Estrada y Pueyrredón. Hijo de Santiago y Nicolina. Su papá era martillero público y su mamá ama de casa. Tiene una hermana menor, Cristina. “Esta era la casa de mis padres y tengo hermosos recuerdos de mi niñez en este barrio. A media cuadra vivía la familia Apesteguía y aunque yo era más chico crecí junto a Hugo, ‘Beto’ y ‘Marita’ que eran mis vecinos”, refiere y señala que el barrio era muy distinto a como es hoy. “Ahora en esta zona funcionan institutos y estudios contables, no reside mucha gente en forma permanente, antes eran casas de familia”.

Fue a la Escuela Nº 1 y luego a la Escuela Nacional de Comercio. Supo que quería ser escribano cuando promediaban sus estudios secundarios. “Al principio me gustaba la parte contable, pero luego me incliné más por las materias que tenían que ver con el Derecho.

“Estudié en la ciudad de Santa Fe, hice Escribanía y luego completé las materias para obtener el título de abogado. Me recibí siendo muy joven, tenía 21 años cuando obtuve mi título de escribano y un año después me recibí de abogado teniendo 22 años”.

De regreso a Pergamino, comenzó trabajando de abogado durante unos pocos años. “En ese entonces trabajaba la mitad de la semana en Buenos Aires y el resto de los días en Pergamino”, cuenta.

“Después me presenté a un concurso por un registro notarial vacante que había en la ciudad. Obtuve la titularidad del Registro Nº 30 del Partido de Pergamino, lo que me permitió el ejercicio activo de la profesión de escribano”, menciona. Refiere que al principio la escribanía funcionó en una casa de calle Merced. “Tiempo después del fallecimiento de mi padre, que murió siendo joven, armamos la escribanía, que la ampliamos a lo que es hoy tras el fallecimiento de mi madre. Así que desde 1982 funcionamos acá”.

La entrevista se realiza en la sala de reuniones, en un alto de jornadas laborales intensas. “Nosotros trabajamos con una rutina de doble turno, mañana y tarde, ahora somos cuatro escribanos, mi esposa Zulma Dodda que es titular del Registro 16 y tiene adscripta a Natalia; yo que tengo como adscripto a Alexis Molina, casado con mi hija María Emilia que es contadora y también está con nosotros en el estudio. El único que no está relacionado a la profesión es mi hijo Juan Ignacio que vive en Buenos Aires y es licenciado en Comunicación Social”.

La vida familiar y profesional convive en armonía. Rubén y su esposa se conocieron siendo estudiantes universitarios y hace 40 años que están juntos. La familia que conformaron representa para ambos su principal construcción y ese pilar sobre el cual sostienen aquellas cosas que son importantes y verdaderas. Tienen tres hijos: Natalia, Juan Ignacio y María Emilia. Son abuelos de Jazmín, Justina y Donato.

“Natalia está casada con Eleazar Arrieta; Juan Ignacio está casado con Paula Liuzzo; y María Emilia, con Alexis Molina”, comenta este hombre que se define como una persona sociable a la que le gusta compartir tiempo y actividades con su familia y amigos.

Una experiencia juvenil

La charla transcurre con fluidez entre las vicisitudes de la profesión, el universo de los afectos y los recuerdos de juventud. En este plano menciona que siendo estudiante secundario participó de un espacio muy popular que era la Asociación Juvenil y Cultural TEA. “Desde allí se generaba una publicación que tenía un éxito enorme entre los estudiantes de los colegios de Pergamino y cada 21 de septiembre se hacía el Festival del Estudiante”, describe. Y prosigue: “Esa asociación tenía mucha historia y yo participé activamente cuando estaba en tercero, cuarto y quinto año, incluso ya estudiando en Santa Fe me sumaba a alguna de las actividades cuando venía a Pergamino. Guardo recuerdos entrañables de ese tiempo. En los festivales se hacían humoradas y representaciones teatrales muy divertidas.

“Editábamos las publicaciones y los volantes de difusión con un mimeógrafo, que era el modo de impresión de la época. Editábamos materiales de carácter cultural, festivo y jocoso, era la imaginación puesta en juego respecto de nuestros compañeros y docentes. Hemos vivido cosas inolvidables de la mano de grandes amigos”, acota valorando la tarea desplegada por “el prohombre de la Asociación Héctor “Mambo” Ferrari. Era el director de la Asociación, el que organizaba y la persona entusiasta que nos nucleaba”, señala. También menciona entre muchos otros como integrantes de la Asociación a Héctor Crivelli, Susana Auil y ‘Chiquita’ Domenech. “Eramos todos pertenecientes a distintas promociones, pero unidos por un sentimiento común”, resalta, recordando también el fervor de los debates juveniles de aquel tiempo.

“Cuando la Asociación cumplió 50 años de su fundación, participé activamente de la organización de un encuentro del que participaron más de dos mil personas, atraídas por el recuerdo de los bailes estudiantiles”, refiere. Así, cuenta que transcurrida esa instancia, no ya como asociación juvenil sino como un espacio de participación cultural se conformó la Asociación Cultural TEA. “Mantuvimos actividades durante varios años, realizábamos edición de libros de poetas y escritores locales, realizábamos un concurso literario anual con participación de las escuelas secundarias de Pergamino y entregábamos premios. Actualmente la Asociación no está activa, pero fue una experiencia muy linda y la continuidad de un grupo en el que nos unían recuerdos hermosos vividos en la adolescencia”, destaca.

Un compromiso dirigencial

Dueño de una personalidad comprometida, tuvo una participación muy activa en la dirigencia del Colegio de Escribanos de Pergamino. “Fui presidente de la entidad siendo bastante joven en 1993-1994 y luego reincidí en 2017-2018. También fui consejero provincial y lo soy actualmente.

“Más allá de los cargos, siempre integré comisiones internas que abarcan distintas áreas jurídicas. Me gustó participar y siempre tuve interés por el estudio y el perfeccionamiento”, agrega.

De la mano de la profesión cosechó grandes amigos. “En estos espacios se genera una camaradería muy linda. Nosotros cada dos viernes en La Plata nos reunimos con colegas de toda la provincia con los cuales a través del tiempo hemos construido amistades muy profundas.

“Mi esposa es docente de alma, es profesora de Posgrado en la Universidad de Belgrano y representa al país en numerosos congresos nacionales e internacionales. Ella es una enorme estudiosa de la profesión. Es una enorme apasionada, integra la Academia Argentina del Notariado con lo cual un poco ha marcado rumbos y lo vive con una enorme pasión que nos ha transmitido”, resalta, este hombre al que en el tiempo libre le gusta ver cine, leer y reunirse con amigos.

El Club Gimnasia

En el plano deportivo su perfil dirigencial lo volcó en el Club Gimnasia y Esgrima de Pergamino, entidad que presidió. “Fue una experiencia muy importante, ‘Yuyo’ Jaunarena trazó un camino muy importante, primero fui secretario y luego tuve el honor de presidir el Club, trabajamos mucho en el campo de deportes”.

Actualmente está cerca de un proyecto en Pergamino que considera va a ser “muy trascendente”. “Se trata de un club que se creó bajo la denominación de Pergamino Básquet y nuclea a referentes de distintos clubes. Los que siempre disputaban están trabajando juntos. El basamento tiene un fuerte anclaje social, se trabaja mucho con el área de Deportes del Municipio y con la Unnoba. Los jugadores de basquetbol van a barrios humildes a enseñarles a los chicos a jugar al basquetbol y luego se los invita para asistir a los partidos. Es una iniciativa que tiene un enorme potencial formativo y de transmisión de valores”, comenta.

“La Asociación ya tiene Personería Jurídica y se proyecta hacia otras cosas relacionadas con el deporte. El Municipio ha visto con buenos ojos estas inquietudes y estoy cerca de alguno de estos equipos de trabajo. Es algo que me apasiona porque he trabajado mucho en la idea de lograr la fusión de algunos clubes para potenciarlos y esto de alguna manera aunque es algo distinto, tiene que ver con eso”, acota.

La escribanía

La escribanía, armada en la que fue su casa de la infancia, constituye un lugar en el que se siente cómodo. Lo mismo que en el ejercicio de una profesión que ha abrazado con marcado compromiso. Promediando la charla comparte las vivencias cotidianas de este ámbito y reconoce que la incorporación de “los chicos” al trabajo en la escribanía los ha “revitalizado”.

“Ellos que asumen su rol con profesionalismo y entrega le han puesto al trabajo otra impronta. En tiempos de la informatización de la profesión, ellos lo hacen con tanta naturalidad que nos han facilitado a nosotros la tarea. Nuestro ejercicio profesional está cambiando permanentemente”.

Respecto de los clientes de la escribanía destaca que “han sido y son muy fieles” y refiere que a lo largo de los años se ha entablado con muchos de ellos una amistad. Quizás porque lo que se juega en la relación con el escribano tiene mucho que ver con la confianza.

Reconoce que no piensa en jubilarse, aun cuando sabe que el retiro y el descanso son fundamentales: “Entiendo que sucede porque para mí venir a la escribanía es encontrarme con amigos, trabajar comprometidamente, con la libertad que te dan los años y la certeza de saber que hay quienes van tomando la posta.

“Nosotros armamos un equipo en el verdadero sentido de la palabra, compartimos los problemas, la toma de decisiones, el análisis, el intercambio de opiniones. Eso es muy vital. Venir a la escribanía no es venir a cumplir un horario, es disfrutar a pleno del ejercicio acompañado de una profesión que me ha dado enormes satisfacciones”. Pergamino es un lugar en el que le gusta vivir y aunque tiene la posibilidad de viajar, el lugar al que quiere regresar es este.

El paso del tiempo, una continuidad

Sobre el final la reflexión de este hombre del signo de Piscis, nacido el 1º de marzo, gira en torno a la vejez. Con sinceridad afirma: “No pienso en la vejez, más bien la imagino como una continuidad porque tengo proyectos, me entretiene, me ocupa y responsabiliza la escribanía y lo que hago todos los días. Es muy motivante. Es como un camino que continúa”.

Y quizás del modo que mejor se grafica esa idea de continuidad, cuando la entrevista termina, se levanta de la mesa de reuniones de la escribanía y en una charla informal se conduce hacia el patio que está contiguo a su despacho. “Este es el patiecito de mi infancia. Este es mi lugar, y donde está el escritorio, era mi habitación cuando era chico”. Tal vez la vida y el paso del tiempo, en armonía, sean simplemente, eso. Reencontrarse a diario con la raíz, para nutrirse de ella y trazar el propio camino.

Viaggio Espresso