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Pergamino

A 10 años de la puesta en marcha del Juzgado de Familia local

Walter Giuliani, juez de Familia de Pergamino. (LA OPINION) Walter Giuliani, juez de Familia de Pergamino. (LA OPINION)

En la década se iniciaron más de 23.000 causas, en su mayoría de violencia familiar. Solo en el último año se tramitaron más de 1.900 por dicha problemática. Nuestra ciudad se encuentra entre las de mayor litigiosidad en materia de familia de la provincia. Necesidad de la sanción de la ley que crea el segundo juzgado.


El 18 de agosto de 2009 comenzaba a funcionar el primer y hasta ahora único Juzgado de Familia en nuestra ciudad. Hoy se cumplen 10 años de que abriera sus puertas en el edificio ubicado en General Paz 742, donde sigue atendiendo en la actualidad. La tutela judicial efectiva de los derechos de la familia, particularmente de niños, niñas y adolescentes y de personas vulnerables, es la razón de ser de la Justicia especializada de familia.

Nacía de esta manera una forma efectiva de tutelar judicialmente los derechos de la familia, años después que se sancionara la Ley Nº 13.634 que decidió la creación de varios juzgados en todo el territorio provincial, entre ellos el de nuestra ciudad, que tiene competencia para Pergamino y Colón.

Con el objetivo de saber cuál ha sido el impacto que ha tenido en Pergamino la puesta en funcionamiento del juzgado especializado en problemas familiares, LA OPINION mantuvo contacto con el doctor Walter Giuliani, juez de familia local. Durante la charla dos fueron las temáticas de mayor relevancia abordadas por el magistrado: lo relativo al acceso a la justicia especializada de familia, particularmente de niños, niñas, adolescentes, mujeres y personas con padecimientos mentales y el incremento significativo durante los últimos años de causas, que convierten al Juzgado de Familia local en el de mayor litigiosidad del Departamento Judicial de Pergamino.

Giuliani considera que el impacto de esta dependencia en la ciudad y la zona es “altamente positivo, manifiesto y contundente”, porque, entre otras cosas en los asuntos de familia y particularmente en aquellos donde se encuentran involucradas personas vulnerables, “se brinda una Justicia de acompañamiento que contribuye a lograr soluciones rápidas, efectivas y saludables. Además se facilita el acceso de los ciudadanos al sistema judicial, removiendo todos los obstáculos que lo dificultan (culturales, lingüísticos, económicos, sociales, etcétera), simplificando la tramitación de los procesos, permitiendo el protagonismo de las personas en conflicto y construyendo soluciones justas y conforme a derecho”.

“Ello –añadió el juez- se evidencia aun más a partir de agosto de 2015, con la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial que ampara las diversas formas de familia que existen. Ahora contamos con una legislación nueva y moderna, somos un país de matrimonio igualitario, de igualdad de género y el rol que se les otorga a los niños y adolescentes en cuanto a su capacidad progresiva para tomar decisiones”.

El juez sostuvo que de acuerdo con el principio de tutela judicial efectiva, se dispone que las normas que rigen el procedimiento deben ser aplicadas de modo de facilitar el acceso a la Justicia (especialmente tratándose de personas vulnerables) y la resolución pacífica de los conflictos. Por otra parte resaltó la necesaria especialización de los jueces y el apoyo multidisciplinario para la resolución del conflicto y la obligatoriedad de la aplicación del principio del interés superior del niño como elemento determinante de toda decisión que se adopte en relación a un niño, niña o adolescente.

En esa tesitura, Giuliani destacó que esto se aplica a través del derecho del niño a ser oído, como así también su defensa técnica a través de un patrocinio letrado propio dependiendo de su edad y grado de madurez. “Se hace hincapié en la reserva de los expedientes de familia, la oficiosidad, gratuidad y los principios de las cargas dinámicas de la prueba y amplitud probatoria”, entre otros elementos que distinguen el tratamiento delicado que requiere la materia familiar.

Segundo juzgado

Semanas atrás, LA OPINION daba cuenta que la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires mediante una resolución propició ante los poderes Ejecutivo y Legislativo el dictado de una “ley de creación, transformación y disolución de órganos jurisdiccionales”, poniendo a su vez en conocimiento a la Comisión Permanente del Mapa Judicial de la Provincia, creada por Ley Nº 15.044, un anteproyecto de ley en cuyo artículo 1º se establece la creación del segundo Juzgado de Familia en el Departamento Judicial Pergamino, con competencia sobre los partidos de Pergamino y Colón.

El nuevo juzgado de Familia llegaría “en atención al crecimiento sostenido de causas ingresadas al fuero, más concretamente en relación a la protección contra la violencia familiar”, informó la Corte. Giuliani definió esta novedad como “un avance importante en la optimización del servicio de justicia”.

Motivos sobran

La necesidad del segundo juzgado se explica objetivamente en las estadísticas actuales, su crecimiento exponencial, además de haberse suscitado una ampliación de competencia a partir del nuevo Código Civil.

Según informan las estadísticas de la Suprema Corte de Justicia, en estos 10 años, el Juzgado de Familia local ha visto incrementado notoriamente el número de expedientes iniciados pasando de 323 causas en el año 2009 a 3.218 causas en el año 2018. El magistrado señaló que en total, en el período indicado, se iniciaron más de 23.000 causas, lo que arroja un promedio anual de 2.300 causas, aunque en los últimos tres años el promedio resulta superior a las 3.000 causas por año. En lo que va de 2019 ya se llevan ingresados 2.100 expedientes, en su mayoría de violencia familiar, problemática que requiere una respuesta rápida y eficaz por parte del Juzgado, con el dictado de una medida de protección (generalmente prohibición de acercamiento) para protección y defensa de la víctima.

El juez graficó un paralelismo en cuanto al cúmulo de procesos que afronta el único Juzgado de Familia local: “Cada uno de los tres Juzgados en lo Civil y Comercial de nuestro Departamento Judicial recibió en el último año un promedio de 1.196 causas, el Tribunal de Trabajo tuvo 810 ingresos, cada uno de los tres Juzgados de Garantías tuvo un promedio de 673 causas y cada uno de los dos Juzgados Correccionales 562 causas, y nosotros tuvimos 3.218 causas, de las cuales más de 1.900 fueron de violencia familiar, lo que constituye el 60 por ciento de los ingresos”.

Por último, en ánimo de celebraciones y congratulaciones por haber llegado a una década de labores, Giulani agradeció “el acompañamiento y dedicación constante durante estos 10 años de todo el personal del Juzgado (empleados, letrados, ordenanza y profesionales integrantes del equipo técnico), quienes con la formación adecuada, se encuentran comprometidos con su trabajo y sin los cuales no se hubiera podido brindar un adecuado servicio de justicia”. Giuliani también destacó la labor de los letrados del foro “quienes sostienen una actitud positiva y utilizan las herramientas procesales funcionalmente atento que en los procesos de familia, las actitudes obstruccionistas, dilatorias, excesivamente formalistas que conspiran contra la necesidad de obtener una solución a un diferendo que afecta a toda la familia”.

Y con relación a la creación del segundo juzgado de familia, remarcó que la propuesta elaborada por la Suprema Corte de Justicia “se debe en gran parte al trabajo que se ha hecho desde los distintos estamentos (Colegio de Magistrados y y Colegio de Abogados, especialmente) para visibilizar la sobrecarga de trabajo que tenemos, por lo que resulta necesario la urgente sanción de la ley de creación del segundo juzgado, en atención al cúmulo de causas que año a año se incrementa”. “En estos juicios –aclaró Giuliani- no existen ganadores o perdedores, se debe buscar conjuntamente una solución justa coincidente con el bien común familiar. La instrucción de cada causa lleva mucha dedicación y esfuerzo de todos los operadores de la Justicia”.

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