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Pergamino

A la vista de todos: cadenas de tiendas que no emiten factura, ¿y los controles?

El ejemplo tragicómico: pegado a la sede de la Afip funciona un comercio que no emite ni ticket ni factura. (LA OPINION) El ejemplo tragicómico: pegado a la sede de la Afip funciona un comercio que no emite ni ticket ni factura. (LA OPINION)

Existen en la ciudad al menos 20 comercios dedicados a la venta de indumentaria que se identifican con propietarios de nacionalidad boliviana, que no entregan comprobantes formales ante una compra y por ende no aceptan otra forma de pago que no sea en efectivo. Una ilegalidad que también es competencia desleal, a la que nadie le pone coto.


Sin dudas el lector pensará: “Si en casi ningún lado te dan ticket o factura”. Y es verdad, con una salvedad: aunque sean “un dibujo”, a fin de mes todos los locales a la calle hacen sus presentaciones correspondientes a su condición impositiva. De hecho, desde el momento que aceptan pagos electrónico, están operando “en blanco”, aunque por momentos sea un “gris”. No es el caso de las tiendas de ropa que se identifican con dueños de nacionalidad boliviana, que aparecieron desde hace un tiempo en Pergamino –como en tantos puntos del país- como aparentes emprendimientos individuales y con el paso de los meses se evidenciaron que funcionan como una actividad encadenada. De hecho en nuestra ciudad se pueden contar más de 20 locales distribuidos a lo largo y ancho de la ciudad, todos de medianas y grandes superficies.
Se trata de negocios dedicados a la comercialización de indumentaria y accesorios y, a la luz de que cada vez son más y los que están desde hace tiempo continúan abiertos, la ecuación se supone positiva para esta actividad. En tal sentido, muchísimas familias pergaminenses se visten estas tiendas porque ofrecen precios mucho más acomodados que los locales –si se quiere- tradicionales.
El problema es que hay una gran - por no ser tajantes y decir total- evasión impositiva en estos comercios, ya que al menos en seis en los que LA OPINION pudo constatar in situ, es imposible obtener un ticket o factura ante una compra. Tampoco aceptan otra forma de pago que no sea en efectivo, cuando es ley en Argentina la obligación de cobro con al menos tarjeta de débito. Además, por dichos de propios empleados consultados, la mayoría no está registrado como trabajador, es decir que cobran su salario en negro, carecen de aportes sociales y de obra social. También suelen ser obligados a trabajar con regímenes horarios arbitrarios y naturalmente la paga es por debajo de lo que indica el actual convenio de los empleados de comercio.
Es cuestionable, entonces, la irregularidad con las que trabajan estos comercios, y por ende la falta de respuestas de los organismos de control. También debe ser un llamado de atención para las entidades gremiales que defienden a los comerciantes y trabajadores. Porque la competencia desleal aquí está en real flagrancia sin que alguien se haya dignado a tratar de ponerle coto.

Afip y Arba
En primer término es cuestionable la inacción de la Afip, porque se podría escapar de un control un ignoto comercio de barrio, o un negocio pequeño camuflado en un centro comercial; lo que no se puede entender es cómo este tipo de locales de altísima exposición funcionen desde hace meses (algunos desde hace años) sin emitir una sola factura al consumidor sin que nadie lo aperciba y eventualmente sancione.
Y hay un dato pintoresco –y por qué no grotesco- en esta historia: uno de los locales de mayor superficie funciona en un inmueble lindante con la sede de la Afip en Pergamino, sobre San Nicolás entre Florida y 11 de Septiembre.
También Arba, la agencia de recaudación bonaerense, brilla por su ausencia en este caso. El impuesto a los Ingresos Brutos es una pesadilla para los comerciantes que quieren cumplir con sus obligaciones y aquí se denota que hay una actividad sin control y por lo tanto es imposible mensurar la alícuota mensual por ese concepto.

Entidades
Por otro lado también es llamativa la falta de un reclamo de la Cámara de Comercio, en defensa de sus asociados que cumplen con todas las reglamentaciones para poder tener sus comercios en regla. No se ha sentido queja alguna desde la organización cuando en los hechos muchos comerciantes del rubro indumentaria deben sentirse perjudicados por la propagación en toda la ciudad de estos negocios que venden ropa a importes inferiores seguramente porque el componente impositivo no está presente a la hora de la formación del precio final.
Y por último, también es un llamado de atención para el Centro de Empleados de Comercio, porque hay un grupo importante de empleados no registrados en estos negocios, por lo que el gremio se supone que debería actuar. Incluso esta situación de precariedad laboral atenta contra las fuentes laborales de los empleados registrados.

La procedencia
Otra arista que podría evaluarse a partir de este fenómeno es que la economía informal que se advierte en estos comercios es posible por ser el último eslabón de una infame cadena, porque se puede inferir que toda la mercadería que se comercializa en estos locales también forman parte de una estructura de fabricación clandestina, o ingresada al país ilegalmente, lo que supone que detrás de todo ello hay más precarización laboral y hasta se podría pensar en trabajo rayano con la esclavitud o menores trabajando como muchas veces se ha visto en los talleres clandestinos. Si la mercadería fuese comprada al mayoreo debidamente, la facturación al consumidor final sería más que necesaria para el o los propietarios de estos comercios.
Es importante destacar que los recursos tributarios son la principal fuente de ingresos del Estado, y son aquellos que el Estado obtiene mediante el ejercicio de su poder de imperio, es decir, mediante leyes que crean obligaciones a cargo de los contribuyentes, en la forma y cuantía que las mismas establecen. Con estos recursos se solventan luego salud, educación y Justicia, de manera ineludible. La característica común de los recursos tributarios es su obligatoriedad. La evasión impositiva es una cuestión nunca atacada con firmeza y mucho menos resuelta. Una de las consecuencias de este fenómeno es que priva a la economía de los recursos necesarios para su normal desenvolvimiento, debiendo considerarse además que esta pérdida de ingresos se traduce en una menor eficiencia por parte del sector público. La temática de la evasión impositiva adquiere particular importancia dentro de los sistemas económicos de todos los países del mundo, y si analizamos el caso particular de Argentina, esto resulta un tema relevante, ya que los índices de incumplimiento tributario en nuestro país resultan relevantes.
Se trata claramente de otro gran nicho de la economía informal que abunda en la Argentina. Es allí donde por acción u omisión hay un Estado ausente que, encima, persigue a los que tratan de estar al día con las obligaciones tributarias.

La mirada personal
Cada uno, lógicamente, cuida su bolsillo y seguramente muchos pergaminenses harán usufructo de los buenos precios que ofrecen estos comercios. Además de la mirada del Estado, debe haber sobre ellos una mirada de la sociedad: hay que verlos como emprendimientos que al eludir sus obligaciones perjudican gravemente a los ciudadanos, incluso cuando pareciera que nos están beneficiando con su oferta. Hay ingresos que no llegan al Estado para ser redistribuidos; además, hay negocios de vecinos que se ven amenazados continuamente por esta deslealtad. Son vecinos que optaron por invertir, dar trabajo y que, a la postre, gastarán su ganancia (si la hubiere) en consumos en esta misma ciudad. Cosa que, permítase la duda, no sucedería con cada peso que entra a estos comercios.