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Pergamino

Abel Albino en Pergamino: dialogó con madres y reforzó el mensaje de su causa

En contacto directo con las madres, Albino definió a Conin como “un espacio de amor”. (LA OPINION) En contacto directo con las madres, Albino definió a Conin como “un espacio de amor”. (LA OPINION)

El presidente de la Fundación Conin estuvo ayer en Pergamino y su primera actividad fue almorzar con mujeres que participan de los talleres del Centro Providencia. LA OPINION compartió ese encuentro y tuvo posibilidad de mantener una entrevista mano a mano con el especialista que consideró que frente a la desnutrición “el país ha perdido la vergüenza”.

DE LA REDACCION. Ayer Pergamino recibió la visita del doctor Abel Albino, presidente de la Fundación Conin que brindó su conferencia “Invertir en inteligencia” en el auditorio de Osde. A su llegada a la ciudad, el pediatra que es un luchador de la causa contra la desnutrición infantil, compartió un almuerzo con algunas de las mamás que participan de los programas que el Centro Providencia, integrante de la Red Conin, desarrolla en distintos Centros de Atención Primaria de la Salud. La cita fue en el Galpón del Arte del Barrio Kennedy, en coincidencia con el día de dictado de uno de los talleres, y participaron mujeres de varios de los centros donde Conin desarrolla su tarea en el campo de la promoción humana.

LA OPINION tuvo la posibilidad de compartir ese encuentro y observar cómo con un lenguaje simple y una calidez constante el doctor Albino se tomó el tiempo para dialogar con las mujeres y respondió a preguntas que lejos de cualquier formalidad tuvieron que ver con las inquietudes que a ellas se le presentan en lo cotidiano en la crianza de sus hijos. Cuestiones que tiene que ver con la nutrición, pero también inquietudes que tienen que ver con el contexto social y el establecimiento de relaciones saludables, conformaron la agenda de una reunión en la que el pediatra estuvo rodeado de niños y de mujeres que le contaron su historia, esa que es común a la de tantas y que ha encontrado en la tarea del Centro Providencia un ámbito de contención desde donde transformarse.

Como parte de la reunión en la que comieron preparaciones elaboradas por las madres que participan de los talleres de cocina, se proyectó un video institucional en el que las mujeres contaron su experiencia en Conin. El común de los testimonios fue la apropiación que cada una ha hecho de ese espacio en donde no solamente aprenden a nutrir a sus bebés sino a fortalecer su autoestima y tomar conciencia de sus derechos y responsabilidades.

Sobre el final del encuentro, con una torta y el feliz cumpleaños las mamás agasajaron al doctor Abel Albino y celebraron los 22 años de la Fundación Conin.

 

Un aprendizaje

Al término del encuentro, en una entrevista concedida a LA OPINION (ver aparte), el doctor Abel Albino confesó su satisfacción por la riqueza del intercambio compartido con las mamás y el equipo de trabajo del Centro Providencia.

“Siempre me tocan mucho estos encuentros, el contacto con la gente es sorprendente. Los ingleses dicen: ‘si podés hablar por teléfono, no escribas; y si podés estar cara a cara con alguien, no lo llames’ estar acá es esto, es permitirme un contacto personal que supera cualquier expectativa”, señaló.

En esta línea, sostuvo que “siempre recibe más el que da que el que recibe y en el diálogo con estas madres y el contacto con estos chicos, acabo de confirmar eso”.

“Seguramente yo hice cosas gracias a tanta gente buena que me lo ha permitido, pero lo que he recibido no tiene precio”, planteó.

Respecto de lo que representa Conin en un contexto social en el que la desnutrición infantil se impone como tema, señaló que “lo que hace Conin es dar amor, dar cariño”.

“Conin humaniza el trato, es un lugar en el que la persona va a encontrar amor y comprensión, ni más ni menos que eso, y sin embargo, tanto”.

El doctor Albino estuvo en la ciudad invitado por el Centro Providencia, Monsanto y la Fundación Osde.

 

 

“Si el capital humano está dañado, el país no tiene futuro”

 

En la puerta del Galpón del Arte, en un mano a mano con LA OPINION, el doctor Albino reflexionó sobre el actual contexto del país con relación a la falta de políticas de protección a la primera infancia.

- Su visita a Pergamino se da en un momento en que el tema de la desnutrición, a raíz de la muerte de un niño en Chaco, ocupa la primera plana de los diarios. ¿Qué reflexión le merece esto?

- Este es un problema que debemos abordar con seriedad, con responsabilidad, si no es como la pasión de un fósforo, nos aparece y desaparece rápidamente. Se termina este conflicto y nos olvidamos del tema cuando en realidad ésta es una cuestión que debería estar en la agenda política del país. Y debería ser una política de Estado.

- ¿Cuáles son las consecuencias de la desnutrición infantil?

- La desnutrición es importante porque genera debilidad mental, la única que se puede prevenir, revertir y la única que es creada por el hombre. Por lo tanto es él el único que no solo puede sino que debe quebrarla. La principal riqueza de un país es su capital humano y si ese capital está dañado, el país no tiene futuro. Esa es la principal consecuencia.

- ¿Desde el punto de vista del desarrollo infantil, el daño que causa una mala nutrición en la primera infancia es irreversible?

- Sí. Y el daño es individual y social. Si no accionamos sobre esa criatura en el primer año de vida, después la posibilidad de maniobra se acota mucho porque ya está dañada su estructura, tiene alteraciones fisiológicas, anatómicas, funcionales, bioquímicas, eléctricas y psiquiátricas.

- ¿A qué atribuye las dificultades que tiene el país para visibilizar este problema?

- No sé por qué ocurre. Yo no lo puedo creer. Tengo los mismos interrogantes que usted. ¿Por qué ha dejado de ser la política la búsqueda del bien común?, no lo sé. ¿Ha dejado de ser importante el hombre?, tampoco lo sé. ¿Puede ser que estemos tan deshumanizados que no nos conmueve ver a un niño sufrir? Lo que sí sé, es que el hombre no mata con el cuchillo, sino con el corazón. Lo que hay que quebrar es la indiferencia. 

- ¿Qué pasa cuando esa indiferencia viene de quienes tienen responsabilidades de conducción y herramientas para revertir esta situación?

- Es mucho peor. Es un fracaso de su gestión porque esa indiferencia no lo lleva a ningún lado. Como tampoco lo conduce a nada la justificación.

- ¿Piensa que en el futuro algo de esta realidad pueda revertirse?

- Dios quiera que el alma de estas criaturas que mueren sufriendo pueda ser un disparador para poner  en marcha un plan definitivo de protección de los más débiles.

- ¿Qué acciones debiera contemplar este plan?

- Fundamentalmente cinco pasos: preservar el cerebro del bebé, desde el embarazo y durante el primer año. Educarlo, porque la educación es una semilla maravillosa, pero para fructificar necesita un sustrato, y éste es un cerebro intacto. Si no hay cerebro intacto, no hay qué cosa educar. Tercero, instalar cloacas; cuarto, agua corriente; y quinto, luz eléctrica. Si hacemos esas cinco cosas, somos una potencia en 30 años. Pero para eso hay que dejar de pensar en las próximas elecciones y empezar a pensar en las próximas generaciones.

- ¿La situación actual es atribuible a la falta de recursos económicos?

- No. Es falta de preocupación y de decisión política. Si hay plata para gastar millones de dólares en fútbol para todos, ¿por qué no invertir ese dinero en cloacas? Una sociedad debe tener prioridades. Cómo podemos malgastar en recreación, cuando no tenemos lo elemental. Hemos perdido la virilidad y la vergüenza.

- ¿El trabajo de Conin ha logrado contribuir a que este mensaje se imponga en la agenda pública?

- Vamos haciendo, son acciones para que ello suceda en algún momento. Se van prendiendo los troncos.