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Pergamino

Alcohol: un problema invisible a los ojos de una sociedad que naturaliza su consumo

El consumo de alcohol aumenta, ayudado por una ofensiva publicitaria que lo promueve. (CLARIN.COM) El consumo de alcohol aumenta, ayudado por una ofensiva publicitaria que lo promueve. (CLARIN.COM)

Las estadísticas refieren que se ha incrementado la ingesta y que es uno de los principales motivos de ingreso a las guardias hospitalarias. Sin embargo, y sin campañas que hablen de sus consecuencias, de la mano de la publicidad se lo asocia al placer, la diversión y al encuentro con otros.


Cuando se habla del consumo problemático de sustancias, la preocupación de la sociedad se posiciona en las drogas ilegales. Pocas veces se piensa en el alcohol como un problema. Su consumo se naturaliza en todos los estratos sociales y hasta se lo pondera, ayudado por el mercado de la publicidad, como algo positivo que favorece la desinhibición y promueve el encuentro con otros. Sin embargo, para los efectores de salud su ingesta abusiva constituye un enorme problema de salud pública por sus consecuencias.
Para indagar en esta temática y poder reflexionar sobre la responsabilidad que a cada uno le cabe en relación al establecimiento de políticas públicas y de conductas individuales y sociales que contrarresten los efectos que el consumo problemático genera tanto en la salud física como mental, LA OPINION dialogó con el psicólogo Marcos Carini, director del Centro Integral para la Prevención y el Tratamiento de las Adicciones “Padre Galli”- área que depende de la Secretaría de Salud- y asesor de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones. Su principal observación fue la “invisibilización” del problema por parte de la sociedad y las desventajas que la masividad del mercado publicitario genera a la posibilidad de instalar un mensaje “preventivo” de las múltiples y severas consecuencias que causa el consumo problemático.

-Desde el Centro Padre Galli, ¿qué observación hacen respecto del consumo de alcohol?
-El tema del consumo de alcohol nos preocupa desde hace mucho. Y en Pergamino la realidad no es distinta a lo que sucede a nivel nacional y a los datos que reportan los hospitales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sobre todo el Hospital Fernández que es el que difunde estadísticas sobre los casos de intoxicación que ingresan a las guardias. Sedronar también ha publicado un informe en el que señala que el consumo de alcohol se ha incrementado significativamente. De acuerdo con los datos que se tienen, el 44 por ciento de los pacientes que ingresa al Hospital Fernández por intoxicación, lo hace por el consumo de alcohol. Es algo que está bastante “invisibilizado” porque si le preguntamos al común de la gente por consumo de drogas no piensa en el alcohol. Es más, si le preguntamos a las familias si sus hijos consumen drogas afirman que no, y a esos mismos padres si los interrogamos sobre si sus hijos han llegado borrachos algún fin de semana de inmediato dicen que sí.

-¿Es como si se visualizara al alcohol como algo menos dañino?
-Exacto. Por una cuestión histórica ético jurídica si se quiere, ya que el alcohol es una sustancia de venta legal. Pero en realidad no tiene grandes diferencias con las sustancias psicoactivas ilegales. Es muy difícil abordarlo psiquiátricamente por el tipo de acción que tiene, pero sus consecuencias son muy nocivas para la salud.
-¿En el Centro las consultas las reciben asociadas al consumo de otras sustancias psicoactivas o específicamente hay quienes se acercan porque tienen problemas con el consumo de alcohol?
-La realidad es diversa. Por un lado hemos tenido un incremento en las consultas por consumo de alcohol, pero creemos que es producto de la tarea que hacemos en los talleres de prevención donde tratamos de hacer visible esta problemática. Pero en general, nadie consulta por alcohol y casi todo el mundo toma alcohol. Los pacientes suelen llegar al Centro por otras cuestiones, incluso cuando indagamos aparece la marihuana por sobre el alcohol, pero apenas profundizamos un poco más hay un reconocimiento del uso abusivo. Lo que sucede es que como no se lo registra como un problema, en las encuestas aparece por debajo de otras sustancias.

-¿Cuándo se está frente a un consumo problemático de alcohol?
-Hay muchas escalas, desde una escala médica que mide la cantidad en sangre, hasta los parámetros que manejamos en el abordaje interdisciplinario y que hablan de consumo problemático cuando su ingesta tiene consecuencias en la vida cotidiana de esa persona. Y acá no hay que confundir esto con la adicción. Una persona puede consumir alcohol solo los fines de semana, pero por la cantidad que ingieren pierden la conciencia o afectan su relación con otros. Hay que tener presente que el alcohol incrementa el grado de violencia y agresividad porque así como es un depresor, también es un desinhibidor de la conducta. También es habitual que se lo consuma acompañado por psicofármacos, algo que es sumamente nocivo y peligroso.


El imaginario del consumo
Marcos Carini se refirió al impacto de la industria publicitaria en la promoción del alcohol como algo “positivo” que genera “bienestar”. Respecto de ello alertó sobre las implicancias de un relato que apuesta a mostrar efectos asociados al disfrute, sin reparar en las consecuencias de mediano y largo plazo.
-¿Cuál es el papel que juega la publicidad en la promoción del consumo?
-Hay todo un marketing que contribuye a la naturalización que pasa por la publicidad. Hay una influencia muy fuerte, esto no es nuevo pero sí creciente. Lo que se vende del alcohol es el bienestar. La publicidad, salvo la inscripción en letra chica que nadie lee en cualquier comercial, muestra el efecto de sentirse bien y disfrutar pero nadie habla de las consecuencias. Y esto ocurre no solo con la publicidad sino con la producción de series y películas que hacen un culto del consumo de alcohol. No es casual que cuando a un personaje le pasa algo, recurra al alcohol para sentirse mejor.

-¿Eso lleva a naturalizar el consumo?
-Es peor aun. Está valorado el consumo. Tomar dos cervezas es decir: “Yo me aguanto dos cervezas”. Cuando en realidad eso es haber generado tolerancia a una sustancia tóxica. Declaramos una emergencia en adicciones, pero cuando la gente piensa en esto, repara en las sustancias ilegales y cuando vamos a los datos nos encontramos con que el alcohol tiene un alto porcentaje de incidencia en las entradas a las guardias hospitalarias, incluso con cuadros de intoxicación a edades cada vez más tempranas.
-¿Se observa un descenso en la edad de inicio del consumo?
-Hoy se está hablando de los 13 años. En Pergamino, se sigue manteniendo un promedio de 15 años.
- Esto va a contracorriente de la prohibición de su venta a menores de 18 años…
-Sabemos que se lo venden. Y que si no se lo venden a los chicos, los propios padres lo compran porque las “previas” están autorizadas por ellos en la tranquilidad de que “van a tomar en casa” y por considerar que el alcohol no es una droga. La familia debería tener otra actitud frente a esto porque ya sea en las previas o en “el último primer día” (UPD) que se impone como costumbre, los adolescentes se reúnen para intoxicarse. Hay que considerar que el alcohol reúne todas las condiciones para generar daños severos en la salud, por cuanto es una sustancia psicoactiva que genera tolerancia, compulsión y dependencia y todos como sociedad tenemos que estar advertidos de esto.

 

Marcos Carini consideró necesario “visibilizar” la problemática. (LA OPINION)


“Las familias han desplazado su preocupación”
En su análisis de esta problemática y en relación a la naturalización del consumo en los jóvenes, Carini reparó en la actitud de las familias y advirtió que “han desplazado su preocupación hacia el uso de otras sustancias”.
“Los papás están preocupados por si sus hijos consumen cocaína, ni siquiera ya marihuana. Han desplazado la atención hacia las drogas ‘duras’ sin reparar en que ‘duras y blandas’ es solo una categorización que deberíamos ir dejando de lado, porque el alcohol, a pesar de ser legal, consumido en exceso, puede producir una intoxicación severa e incluso la muerte”, remarcó.
El funcionario, que además es asesor de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, describió que muchas familias prestan sus casas para que los chicos se junten a tomar “mientras no consuman drogas”. “Como efectores de salud esto nos alarma que los chicos consuman alcohol y es un problema que los padres no compartan esta preocupación”.
Trabajar la prevención
Desde el Centro “Padre Galli” que hoy funciona bajo la órbita de la Secretaría de Salud del Municipio y cuyas estrategias cuentan con el aval y el lineamiento señalado por la doctora María Martha Perretta, titular de la cartera sanitaria local, se está dando fuerte impulso a la tarea preventiva mediante el dictado de talleres en escuelas secundarias y clubes. En estos espacios se da cierta preponderancia al tema del consumo de alcohol y se aprovecha el diálogo con los chicos para hacer visible la problemática.
“Este año estamos trabajando con el Centro de Prevención del Juego Compulsivo de Pergamino, porque la adicción al juego también aparece como una cuestión no visibilizada”, señaló Carini.
Sobre la respuesta de los chicos en los talleres, comentó que “saben de la publicidad y empiezan a entender que el alcohol es una droga. Muchos no lo imaginaban”, pero reconoció: “A pesar de que responden muy bien al mensaje que tratamos de transmitirles, no podemos desconocer que después siguen teniendo acceso al alcohol, por eso es tan importante el rol que juguemos los adultos en el refuerzo de un mensaje que los ayude a cuidarse”. En esta línea señaló que desde el dispositivo se están organizando también talleres para padres.