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Pergamino

Ante el aumento de casos de Covid-19, Pergamino necesita una fuerte campaña de concientización

“No sé si la gente que anda en bicicleta sabe que disemina 10 veces más el virus que si anduviera caminando”, advirtió Larramendy. (ARCHIVO LA OPINION) “No sé si la gente que anda en bicicleta sabe que disemina 10 veces más el virus que si anduviera caminando”, advirtió Larramendy. (ARCHIVO LA OPINION)

La curva del coronavirus asciende. Podríamos estar en pico, o todavía no. Un cambio de escenario como el que hemos tenido, requiere una nueva respuesta. “En medicina cuando perdiste la prevención y llegaste a la atención, ya es tarde. El Estado tiene que recordar a la gente que no se puede aflojar ni relajar”, advirtió la médica Inés Larramendy.


“Caballero, ¿se le cayó el barbijo o la nariz se le subió?”, dice Gabriel Dellagiustina, agente de la Guardia Urbana Municipal de Rosario, con un megáfono en boca en los parques de Rosario.
En un contexto difícil, este empleado municipal rosarino halló una forma muy particular de lograr concitar la atención hacia el cumplimiento de las recomendaciones vigentes y por todos conocidas: vociferando consejos a los transeúntes y automovilistas advirtiéndoles sobre algunas faltas. Sí, repitiendo lo que todos sabemos, así de sencillo. Tan simple que parece que no hiciera falta pero, en una sociedad tan desapegada a las reglas, sí hace falta. Vaya por caso que si bien las sendas peatonales implican mundialmente la detención del vehículo (y en muchos países con eso basta), en nuestro país si no existieran semáforos sería una masacre diaria. Es decir, sobre lo escrito, dicho y repetido, hay que insistir, remanir e instalar mecanismos disuasivos, más cuando en ello va una cuestión sanitaria.
“Son seis meses de cuarentena. La gente está cansada de que la controlen y nosotros cansados de controlar”, dice el agente Gabriel con absoluta razón, dándole un baño de realidad a controlados y controladores. Pero lo hace de un modo simpático, cordial y respetuoso, y por eso la gente le responde con una sonrisa, además de hacerle caso, que es al fin lo más importante. Una presencia, una palabra, basta activar lo que se deja de lado.
La agria labor de este inspector municipal de 55 años, como ya se explicó, no es de contralora ni acusadora: educa, disuade, concientiza, informa, recuerda las normativas vigentes implementadas por el Gobierno de Rosario.
Este botón tal vez alcance para muestra. Aunque también pueden recordarse acciones como la colocación de barbijos en estatuas emblemáticas de la provincia de Santa Fe en el marco de una campaña de prevención y comunicación para prevenir los efectos de la pandemia de Covid-19. O en la costanera rosarina y en las plazas porteñas la implementación de círculos pintados sobre el césped distanciados entre sí.
En Pergamino, ante el aumento diario de casos positivos de Covid-19 y el fallecimiento de una decena de vecinos; ante la cantidad de personas que circulan sin barbijo o lo utilizan indebidamente; ante las reuniones en lugares públicos de grupos que no cumplen con el distanciamiento de dos metros; ante la presencia de personas que abusan de los permisos para ejercitarse y caminan o corren en grupo, ¿el Municipio de Pergamino no puede llevar acciones de este tipo, preventivas y disuasivas para no seguir lamentando muertes?, ¿están a su alcance operativo?, ¿existen intenciones de hacerlo o la actitud pasiva es una decisión política?
Si puertas adentro es responsabilidad de cada uno tomar medidas preventivas respecto del Covid-19, puertas afuera es del Estado; si en la calle o en los espacios públicos una persona pone en riesgo la salud y la vida del resto de la población, el Estado debe ocuparse de gobernar y hacer que se cumplan las disposiciones que implementó para combatir el virus en los últimos seis meses. Si puede haber promotoras de la salud caminando puerta a puerta con instrucciones preventivas para el dengue, podría hacerse lo propio con el coronavirus, que es por estas horas el factótum de salud. Si hay cuadrillas que circulan en móviles con distintos fines (seguridad, mantenimiento) lo extraordinario del momento, ¿no amerita que también sean agentes de concientización, con megáfonos activos y sirenas de alerta ante el infractor? Si hay dependencias con agentes que hoy no pueden realizar su trabajo, ¿no podrían estar reasignados a esta función y colaborar con su presencia en espacios públicos y horas pico de circulación? Que al fin y al cabo, no son tantos ni tantas.

Intervenciones preventivas
Pero, como bien dijo el agente rosarino, “la gente está cansada de que la controlen y nosotros de controlar”.
Entonces, ¿a qué tipo de disposiciones nos referimos que se podrían implementar? Claro, si es que existe una decisión política de intervenir activamente en frenar y no solo acompasar el avance del coronavirus en Pergamino.
Intervenciones preventivas para el mantenimiento de normas de distanciamiento en filas de locales de pago de impuestos y servicios a través de personal municipal, el que también podría promover el no uso de parques y plazas, son algunas.
Agentes de la Policía Municipal, junto a efectivos policiales, en los espacios verdes podrían persuadir sobre el uso del tapabocas, el distanciamiento social y el respeto de la cantidad de personas permitidas a la hora de caminar o correr. En Rosario, por ejemplo, los agentes rosarinos abordan a las personas que pasean y hacen ejercicio a fin de garantizar que se protejan del coronavirus a partir del uso correcto del barbijo, así como también que estén separados a dos metros de distancia.
¿Dónde quedaron las camionetas municipales y policiales que a fines de marzo advertían con un megáfono que había que quedarse en casa? Y los promotores de salud que en mayo recorrieron algunos barrios instando a aplicar medidas para evitar el dengue: ¿no podrían replicar esa labor preventiva respecto del Covid-19?

Es ahora
No es posible la marcha atrás de actividades profesionales y/o comerciales; tampoco tiene el Municipio el poder de policía ni su ejercitación tendría el efecto buscado.
Pero a seis meses de declarado el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ahora con la modalidad Distanciamiento) y ante la evidencia de que el tristemente esperado ascenso de la curva de infectados y muertos por Covid-19 en Pergamino finalmente llegó, es hora de aplicar firmes medidas preventivas, acorde al ánimo y el escenario actual, a más de 180 días de haber comenzado las restricciones, con el desgaste que ello implica. Que Pergamino esté en Fase 4, baje a 3 o suba a 5 no guarda relación con este planteo. Estamos hablando de ser más activos en pos de reforzar aquello en lo que los argentinos somos débiles: internalizar y cumplir. Sin poder de policía, sin asumir potestades de otros niveles sino simplemente utilizando los mismos recursos comunicacionales y de disuasión que se utilizan en otras áreas, ahora de lleno al Covid. Por ejemplo, para esta fecha del año siempre han sido habituales campañas activas sobre prevención del Sida y otros aspectos de la educación sexual, también para el programa Actuá en Verde. Pues el mismo énfasis debería ponerse para el coronavirus. Es ahora, es temporal, ya todos podrán volver luego a los suyo. Pero es el momento, es ahora el pico, por lo que es imperioso por parte del Ejecutivo ejecutar acciones urgentes al respecto ante la evidente relajación de muchísimas personas, sin distinción de sexo, edad, religión o clase social.
Tal vez a las autoridades municipales les parezca que acciones tan sencillas en un contexto tan complejo no son tan gravitantes, que no alcanzan para frenar la curva; o que son demasiados recursos para resultados poco visibles, o que también son competencia de Nación y Provincia por establecer ellos los alcances de la cuarentena. Por lo que sea, es una tarea que nadie está haciendo y que hace falta.

Concientización
La médica pediatra Inés Larramendy, reconocida profesional de nuestro medio, utilizó sus redes sociales para realizar un comentario en el que, entre otros conceptos, recuerda el deber indelegable del Estado cuando se violan las normas de convivencia que ponen en riesgo la salud y la vida de la población.
“Sabemos que si hay gente en la calle el brote no se frena, incluso lo estamos viendo con los rebrotes que hay en Europa. En Pergamino se trabaja muy bien desde el punto de vista epidemiológico, la Secretaría de Salud está trabajando al límite de sus fuerzas, pero no ocurre lo mismo con la prevención”, advierte la pediatra y agrega una idea ya conocida pero que no está demás reiterar: “El virus necesita de la circulación de los seres humanos por la calle para contagiarse o dentro de los domicilios si se hacen reuniones. Por más trabajo excelente que se realice desde el área de salud, por más que tengamos los mejores servicios de salud del mundo, si la gente circula éstos van a colapsar. Entonces, ¿por qué creemos que el sistema de salud de Pergamino va a soportar el comportamiento de la gente como si en la ciudad no existiera la pandemia?
-¿Qué acciones preventivas considera que podría llevar adelante el Municipio?
-En los últimos 15 días Rosario bajó de fase y no se ve a la gente reunida en espacios verdes como la vemos en Pergamino; pero la gente sale a caminar porque la actividad individual al aire libre está permitida y es indispensable. Además la gente camina aislada una con otra y usando barbijo.
Esto lo logramos disponiendo agentes en la calle, sin armas, sin una actitud represiva sino de concientización.
Tengo colegas que viven en Barcelona y me cuentan que hicieron lo mismo en las playas y en las ramblas: colocaron agentes civiles con megáfonos quienes corregían a aquellas personas que no usaban el barbijo o lo tenían mal colocado o bien si estaban muy juntas; y aplicaron un estricto control de cuántas personas podían permanecer en una playa. Además de lograr muy buenos resultados le demostrás a la población que la situación sigue, porque me da la impresión que en Pergamino si el Estado no participa de los controles de esta campaña de concientización, muchísima gente va a seguir diciendo que el Covid-19 es una mentira y que no existe; pareciera que solo se ocupa el personal de salud “de atajar los penales”, que reitero, en Pergamino se está ocupando muy bien del tema. Tenemos que saber que cuando el paciente llegó a internarse ya es tarde.
-¿Y en qué tipo de información preventiva puntual pondría acento?
-Pidiéndole a la gente que no haga reuniones, que no tome mate, que no corra en grupos, porque cuando corre hablando desparrama las partículas del virus muy lejos; que no ande en bicicleta en grupos; hay que dar estas informaciones y muchas más en la calle, con muy buena onda y no con una actitud represiva. El Estado tiene que recordarle con mensajes a la gente que no se puede aflojar ni relajar.
Volví de mi consultorio y de diez personas vi una sola persona con barbijo, eso a esta altura no lo podemos permitir porque sabemos que se va a contagiar mucha gente.
Mi propuesta es que el Municipio saque a la calle agentes, si son policiales que salgan desarmados, porque sobretodo en adolescentes no sirve la actitud represiva. Pero por ejemplo lo que ocurrió en Rosario con ese agente que, de buen modo y con humor, le recordaba a la gente colocarse bien el barbijo, ese modelo todavía no lo probamos en Pergamino. ¿Dará resultado o no aquí? Probemos y después evaluamos los resultados.
Es un error desde el punto de vista de la medicina preventiva no tomar cartas en este asunto. En medicina cuando perdiste la prevención y llegaste a la atención, ya es tarde. Y muchísimo más con este virus. Podemos tener 10 hospitales como el que tenemos, pero no le vamos a ganar a la pandemia si la gente sigue en la calle.
-¿Le parece que las medidas que tomó la Municipalidad para el Día de la Primavera son acertadas?
-Me parecen bien pero no es un solo día en el que hay que prevenir, hay que trabajar en educar, concientizar, informar; no sé si la gente que anda en bicicleta sabe que disemina 10 veces más el virus que si anduviera caminando. Para esto hace falta formar un plantel de agentes del Estado, de personal de la Municipalidad, ponerles una chaqueta identificatoria, darles un megáfono y llenar las calles de Pergamino de gente que tenga una actitud disuasiva, informativa y educativa.