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Pergamino

BID Argentina, una firma pergaminense que tiene “la verdad de la milanga”

Iván (uno de los dueños de BID) y Natalia, encargada de Comercio exterior, durante un viaje a Colombia, país al que exportan las máquinas empanadoras. Iván (uno de los dueños de BID) y Natalia, encargada de Comercio exterior, durante un viaje a Colombia, país al que exportan las máquinas empanadoras.

La familia Barandiaran se ha constituido en pionera en la producción y comercialización de máquinas rebozadoras, con las que se dotó de agilidad el proceso de empanado de las milanesas. Luego de cubrir la demanda nacional, BID asume el desafío que presupone exportar. Las maquinarias permiten elaborar de 70 a 400 kilos de milanesas por hora.


BID Argentina es una empresa pergaminense, cuya sigla significa Barandiaran Iván y Damián, que son los nombres de los dueños de la firma que fue creada en 2009 por Ramón y Graciela (padres de Iván y de Damián).
Atentos a los cambios que experimentó nuestra sociedad en materia gastronómica, BID, con espíritu emprendor, ha sabido leer una demanda concreta del sector y materializarla. Y así, luego de un proceso de producción, son pioneros en la fabricación de máquinas empanadoras o rebozadoras de milanesas con las que se “industrializó”, de algún modo, el proceso de empanado de los cortes de cualquier tipo de carne, facilitando la tarea a quienes elaboran este tipo de alimentos.
En contacto con LA OPINION, Natalia Marchi, encargada del área de comercio exterior de BID, se refirió a la génesis de este emprendimiento: “En los últimos años, en nuestros país, cambió significativamente la cultura de la alimentación, ya que hoy se busca lo simple, aquello que demande menos tiempo de elaboración. Atendiendo a este cambio de paradigma, BID captó este cambio del mercado, que se caracteriza por el amplio consumo de los productos empanados, y decidió fabricar la máquina empanadora con la que se agiliza el proceso de elaboración de este tipo de productos al tiempo que aumenta el rendimiento”.
Considerando la demanda, en la fábrica de calle El Socorro al 1400, BID registra una producción mensual de 60 máquinas.

Hasta 400 kilos con ayuda humana
Para dar respuesta a los diferentes tipos de demanda, BID produce empanadoras de tres tamaños: las que permiten elaborar entre 70 y 110 kilos de milanesas por hora; de 110/170 kilos por hora y de 400 kilos por hora.
En esta producción, la figura del operario es importante habida cuenta que es quien pasa la carne por el preparado de huevo y condimentos y luego la ubica en el dispositivo que hace el rebozado.

Equipamiento complementario
Si bien el “caballito de batalla” de la firma es la empanadora o rebozadora, se han creado otras máquinas complementarias al proceso de elaboración de milanesas. De este modo, otra de las máquinas que han creado es la fileteadora de carne que permite con las diferentes cuchillas que se ubican, cortar simétricamente el filet de carne. Se pueden producir hasta 500 kilos de carne por hora. También se creó el bombo, un dispositivo (similar a la máquina mezcladora que utilizan los albañiles) en el que se coloca un trozo grande de carne, que con un preparado y leves movimientos, se macera y tierniza.
BID comercializa dichos productos, juntos o separados, siempre teniendo en cuenta la solicitud del cliente.
A estas máquinas se suman los productos como pan rallado, huevo líquido y condimentos que también pueden ser provistos por la firma local.

Mercado interno
En Argentina, los clientes de BID son propietarios de granjas, carnicerías, pollerías, comerciantes que producen al por mayor. “En el mercado interno estamos abasteciendo a gran parte del país; en el sur, el centro y en el norte contamos con el servicio de distribuidoras grandes que son nuestros mediadores o bien realizamos el contacto directo con los clientes a través del sistema de venta directa”, detalló Marchi.

Mercado internacional
Una vez abastecido gran parte del mercado interno con estas máquinas, BID asumió el desafío de exportar, de llegar a otros países con este producto innovador. “Luego de visitar diferentes países latinoamericanos, la firma se abrió al mercado internacional. Nuestra primera exportación fue a Bolivia en 2016, y luego a Perú, Uruguay, Colombia. También llegamos a exportar una máquina fileteadora a Barcelona, España. Hasta el momento ésta ha sido nuestra única exportación a Europa”, contó Natalia y agregó que “a fines de este año tenemos idea de viajar a Estados Unidos, precisamente al área de Miami para abrir mercado allí ya que entendemos que es una zona copada por latinoamericanos y en la que conviven múltiples restaurantes argentinos por lo que es amplio el consumo de milanesas. Por supuesto que en el mediano plazo tenemos ganas de abrir mercado en Europa, pero eso será más adelante”.
Los productos que mayormente exportan son las empanadoras de diferentes capacidad de producción pero también se han despachado fileteadoras y en menor medido bombos.
En todos los casos una vez que las máquinas se despachan por vía aérea, BID hace el acompañamiento del producto y explica su funcionamiento a los vendedores y a quienes lo van a manipular. Cuenta la entrevistada: “Hacemos demostraciones, realizando el proceso completo para que los futuros clientes puedan entender el proceso completo”.
Es importante indicar que, según lo informado por Marchi, desde mediados de 2017 hasta principios de 2018, la exportación estuvo paralizada. No obstante en marzo de este año comenzó a repuntar nuevamente.

Mejorar la producción
Al tiempo que exporta, BID ha importado algunas maquinarias, con tecnología de punta, que les han permitido aportar mayor eficiencia al proceso productivo.
“En abril de 2017 adquirimos una granalladora”, afirmó Marchi. El proceso de granallado es una técnica de tratamiento superficial por impacto con el cual se puede lograr un excelente grado de limpieza y simultáneamente una correcta terminación superficial en una amplia gama de piezas metálicas y no metálicas.
Por otro lado se ha importado una máquina de corte láser que es fabricada por una empresa china que se llama Bodor. “En nuestra producción, utilizamos diferentes piezas de acero inoxidable que deben ser cortadas de manera milimétrica. Antes de obtener esta máquina nosotros tercerizábamos este servicio mientras que próximamente lo vamos a realizar nosotros mismos, al tiempo que seremos representantes oficiales de esta maquinaria en Argentina, más precisamente en la provincia de Santa Fe”.

Bajan los costos
La posibilidad de contar con maquinarias que aportan eficiencia a la producción de los dispositivos impacta en los costos de producción. “Al tecnificarnos logramos bajar los costos de producción y trasladarlo al precio de la maquinaria, aunque debemos contemplar que la materia prima es importada. Tratamos por todos los medios de mantener precios competitivos”, aseguró la referente de BID.

Crecer para progresar
Con el afán de crecer y de cautivar nuevos mercados, BID se encuentra en la etapa de proyección de dos máquinas que, al igual que la empanadora, vendrán a ofrecer una solución a un sector de la elaboración gastronómica. En tal sentido, la firma avanza en la realización de una máquina mezcladora de carne y máquina formadora de hamburguesas.
Tales emprendimientos y la avidez por expandirse a nuevos mercados motivaron que BID pensara en una nueva planta, donde trabajar con más comodidad y sin inconvenientes para aumentar progresivamente su producción. Es así que próximamente trasladarán la labor a un nuevo establecimiento en el Parque Industrial, cuyas dimensiones superan los 1.700 metros cuadrados.

 

Dos sistemas para exportar un producto

Las empresas que abrieron mercados en otros países cuentan en la actualidad con dos modos de realizar la operación. Así lo explicó Marchi que se desempeña en el área de comercio exterior de la firma. “La exportación por vía común, que es la que hacemos a los diferentes países transportando nuestros productos por las diferentes vías, sea en barco, camión o avión. Pero hay una nueva modalidad que se denomina Exporta Simple, que son envíos por courrier, a través del que se venden espacios en los aviones, cuan si fuera una encomienda hasta una determinada cantidad de kilos y de dólares anuales”, informó.

Diferencia
Explicando la diferencia entre uno y otro método de exportación, Marchi indicó que “en una exportación tradicional la firma que va a exportar debe trabajar con un despachante de aduana que se encarga de realizar la documentación que acompaña a la mercadería, como ser el permiso de embarque, la facturación y un certificado de origen, que avala que el producto es 100 por ciento de industria nacional. Ese despachante se comunica con un freight forwarder o agente de carga actúa como intermediario entre el cliente que lo contrata y los varios servicios de transportación y logística que están involucrados en que la carga llegue a su destino”.
Con este método se generan importantes gastos ya que se le debe abonar al despachante, al forwarder e incluir los gastos que conlleva el envío. “Dichos costos deben ser volcados a la facturación ya que si una máquina sale 100 dólares y tengo 20 dólares en gastos, éstos deben ser incorporados al valor del producto”.

Exporta Simple
Este sistema es un Régimen de Exportación Simplificada creado con el objetivo facilitar a los pequeños productores las operaciones de exportación, con fines comerciales, a través de prestadores de servicio postal (los más conocidos son Fedex o DHL).
A través de este régimen se busca potenciar el incremento de la actividad exportadora, así como a facilitar la integración con localidades de países del Mercosur.
Se pueden exportar bienes producidos en el país, nuevos, que no estén alcanzados por suspensiones, prohibiciones o cupo a la exportación.
El peso del envío no puede ser mayor a 300 kilos. El valor de la mercadería no puede superar los 15.000 dólares. El monto máximo de exportación anual es 600.000 dólares.
A través de este sistema se realizan exportaciones de manera sencilla, desde cualquier computadora y sin intermediarios. No es necesario estar inscripto en el Registro de Exportadores e Importadores de la Aduana. El operador pasa a buscar la mercadería y la envía al destino elegido, sin intervención de terceros.