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Centro Padre Galli: seis años en el abordaje integral de las adicciones

Las actividades que se proponen son diversas tanto en lo asistencial como en lo preventivo. (CENTRO PADRE GALLI) Las actividades que se proponen son diversas tanto en lo asistencial como en lo preventivo. (CENTRO PADRE GALLI)

Hace unos días se cumplió un nuevo aniversario de este dispositivo creado para tratar de manera interdisciplinaria e intersectorial el uso problemático de sustancias desde lo preventivo y asistencial. El modelo es único en la Provincia de Buenos Aires y reconocido a nivel nacional por su dinámica de funcionamiento.


El Centro Integral el abordaje y atención de las Adicciones “Padre Galli” nació hace seis años fruto de una inversión del Estado Municipal para aportar una herramienta que pudiera dar respuesta a la problemática de las adicciones. Con los años se transformó en una política pública que se sostuvo en el tiempo y hoy aparece como un dispositivo único en la Provincia de Buenos Aires y reconocido a nivel nacional y provincial por su labor. La conducción de este espacio está a cargo del psicólogo Marcos Carini, director de Adicciones del Municipio, quien en diálogo con Salud de Hoy efectuó un balance de la tarea realizada desde la creación del dispositivo inspirado en el paradigma que propone la Ley de Salud Mental para el abordaje de las adicciones. El funcionario destacó el crecimiento exponencial y el grado de penetración que logró esta iniciativa. También describió los hábitos de consumo que se observan en la consulta y resaltó el trabajo articulado con el sistema de atención primaria de la salud, además de las actividades de prevención que se realizan.

- ¿Cuál es el balance que hacen al cumplirse seis años del funcionamiento del Centro Padre Galli?

- Ha sido un crecimiento continuo. Nacimos como un centro de día y hoy somos una dirección de Adicciones que depende de la Secretaría de Salud. En un principio fuimos respondiendo a demandas que aparecían de distintos sectores. La evolución fue vertiginosa. Hoy estamos con más profesionales, articulamos acciones con los Centros de Atención Primaria de la Salud en cuatro barrios de la ciudad y la prevención se transformó en un área específica de trabajo.

Pasar a Salud fue un gran paso. Nos permitió articular con profesionales que trabajan en atención primaria y pudimos armar un equipo de trabajo coordinado entre los Caps y el dispositivo y entender que las adicciones son “un problema de todos” y no algo privativo de los profesionales que trabajamos en salud mental.

- ¿En estos años se observó un cambio en la demanda hacia el dispositivo?

- Tenemos un observatorio basado en la demanda. No notamos cambios en la cantidad de consultas. Sí ha variado la edad del inicio de la consulta- estamos en una edad promedio de consulta de 25 años- y tenemos estadísticas de inicio en el consumo de sustancias que ronda en los 15 años. Este indicador señala un inicio del consumo a edades tempranas. Esto no escapa a la estadística nacional.

- ¿El tipo de consumo varió desde la creación del Centro?

- Ha crecido el policonsumo de sustancias. Hoy el 89 por ciento de los casos consume más de una sustancia. Lo que sí cambió claramente es la naturalización del consumo. Y esto les pasa no solamente a los jóvenes. Las familias naturalizan el consumo, naturalizan las previas, las facilitan. Se legitima el uso del alcohol y del tabaco, que son las sustancias psicoactivas que más daño provocan. El consumo de cualquier sustancia ilegal está peor visto que el consumo periódico y excesivo del alcohol.

A nivel local de acuerdo a las estadísticas del Centro las sustancias de mayor consumo son el alcohol, marihuana, cocaína y psicofármacos mezclados con alcohol. Hay una naturalización de la sociedad del uso de psicofármacos. Dudo que las farmacias vendan en forma ilegal, más bien creo que hay una prescripción médica masiva de psicofármacos. Hay una demanda de la sociedad que necesita la solución rápida a sus problemas y esto se observa con el consumo de drogas del tipo de depresores que son sustancias que provocan una merma de la angustia.

- ¿Con respecto a la marihuana, también se observa esta naturalización del consumo?

- Si. Absolutamente. Prácticamente no se considera psicoactiva. Se mezcla la representación social que se tiene de esta sustancia como uso medicinal y esto hace que se la considere como “algo natural” sin reparar en que la naturaleza también nos provee de cosas naturales que son tóxicas y dañan. Muchos llegan por demanda espontánea
Respecto de cómo llegan las personas al dispositivo terapéutico, Marcos Carini resaltó que la mayoría lo hace por demanda espontánea y por referencia de personas que “ya han pasado por el Centro”. “Esto lo valoramos positivamente porque es uno de los indicadores que ha ido cambiado desde que comenzamos. Antes las derivaciones llegaban mayormente a través del sistema judicial. Hoy llegan derivados por otros profesionales y otros espacios de salud mental y adicciones. Y son los propios pacientes los que recomiendan el Centro”.

- ¿Cuál es el camino de una persona cuando llega al dispositivo?

- Depende de cada caso en particular. Hay personas que con una consulta psicológica pueden encaminar su problema y esto alcanza. Otras por la intensidad del consumo y por el vínculo que han establecido con la sustancia requieren de otro tipo de abordaje que requieren de interconsultas con psiquiatría y otros necesitan estar en centro de día.

Independientemente de cuál sea la estrategia, buena parte de nuestra responsabilidad es que quienes se acercan al dispositivo sostengan el tratamiento. El dispositivo es terapéutico, tiene estrategias grupales e individuales, pero cada uno tiene una historia de vida que se aborda en particular. El Centro debe ser un lugar de contención, entretenido y ameno.