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Comercios gastronómicos “en pie de guerra” por sus nuevos cerramientos

La polémica por las estructuras metálicas de los cerramientos en los comercios será tratada por los concejales. (LA OPINION) La polémica por las estructuras metálicas de los cerramientos en los comercios será tratada por los concejales. (LA OPINION)

Una vez hechas y ya disfrutando los clientes de las inversiones, los propietarios comenzaron a recibir multas por la utilización de materiales no contemplados en la ordenanza. Omisión del Municipio a la hora de los controles sobre uso del espacio público. Ahora la encrucijada llegó al Concejo Deliberante. ¿Se adecuará la normativa u ordenarán desarmar las cubiertas? 


Una veintena de comerciantes gastronómicos ingresaron un pedido al Concejo Deliberante reclamando por las presiones infringidas por el área local de Habilitaciones del Municipio para que se dé cumplimiento a la ordenanza Nº 7007/98 que limita el material con el que se construyen los cerramientos sobre las veredas. La norma, del año 1998, estipula que estos anexos cubiertos deben ser hechos únicamente con lonas.

Como los vecinos pueden observar, la mayoría de los negocios en la actualidad cuentan con otros tipos de materiales en sus estructuras, los cuales fueron elegidos muchas veces incluso por consejo de Bomberos de la Provincia de Buenos Aires, quienes habilitaron su uso en todos los casos por ser más seguros para terceros y propios. Su construcción fue paulatina, uno a uno, cosa que también pudieron apreciar los usuarios y, se supone lo mismo de las autoridades locales. Sin embargo, nadie del Municipio puso el alto para hacer conocer la prohibición por la ordenanza vigente. Así fue que todos los comerciantes, fueron invirtiendo para mejorar sus locales y dar confort a sus clientes, desconociendo que estaban infringiendo la ley. Ahora, con los hechos ya consumados, el Municipio entra en escena para hacer su parte.
Con justa razón, los comerciantes están molestos y cursaron un pedido a la Presidencia del Concejo Deliberante que, según dicen, contaría con el apoyo de todos los bloques por considerar la normativa del año 1998 “anticuada y alejada de la realidad”. Pero la Municipalidad, a través de Habilitaciones, a cargo del recientemente designado Claudio Tortonese, recrudeció la disputa con los comerciantes por este tema.
Ahora el proceso en el Concejo deberá cumplir con los pasos estipulados, dialogando con los actores involucrados. La semana pasada se avanzó con una reunión en la comisión de Seguridad y Obras Publicas en conjunto con integrantes del Ejecutivo esperando que en los próximos días se estipule un encuentro con los afectados.

¿Cuáles son los problemas?
Entre las principales quejas que se recogen de los comerciantes existe la aseveración de que el Municipio se aprovecha de este punto desactualizado con un fin meramente recaudatorio y en algunas ocasiones se utiliza como excusa para limitar habilitaciones, aunque no para revocarlas posteriormente si el propietario instala el toldo de algún otro material que no sea la lona estipulada. La multa, en todo caso, es más conveniente económicamente para el comerciante que tirar todo y hacerlo de nuevo.
También aseguran que es “ridículo” pretender que todos los cerramientos sean iguales por cuestiones estéticas; en este sentido los gastronómicos aseveran que “invierten mucho dinero y tiempo justamente para montar negocios diferentes y de esta forma poder competir sanamente por los clientes”.
Asimismo, los emprendedores que refutan esta ordenanza cuentan con la habilitación de Bomberos de la Policía que hace hincapié sobre las cuestiones de seguridad, al punto que son los propios efectivos los que les recomendaron usar chapa o madera tratada con pintura ignífuga, justamente por ser más seguros estos materiales que la propia lona.
Por lo demás, y atendiendo lo extemporáneo del reclamo (puesto que pudo hacerse valer la ordenanza ante la primera construcción o bien los concejales actualizar la ordenanza) todos los comerciantes coinciden en que no están en condiciones de volver a hacer un inversión monetaria en esta situación económica que vive el país: “Ya que el Municipio no colabora, apelamos al trabajo de los concejales para poder cambiar las cosas y que todo sea más justo”, señalaron.

Intervención del Concejo
Uno de los concejales que intervino en un primer momento fue Cristian Settembrini, del bloque Unidad Ciudadana – Partido Justicialista, que le explicó a LA OPINION que están “analizando la ordenanza de habilitación comercial a raíz de la inquietud surgida de un grupo de comerciantes que no estarían ajustándose a la misma, en cuanto a las medidas y material del toldo del lugar”, destacó el edil.
“La normativa original habla de materiales de lona pero también es cierto que la misma fue escrita hace un tiempo considerable y que en el transcurso fueron apareciendo nuevos diseños”, explicó Settembrini. Por otro lado, se deberá tener en cuenta que la reforma de dicha legislación “no perjudique a nuestros vecinos recordando que estamos viviendo una situación económica muy difícil y no es fácil generar trabajo en nuestra ciudad”, agregó el concejal. “Si cambiamos un material por otro, seguramente quedaría un sector sin contemplar y les ocasionaríamos un gasto considerable, lo cual terminaría afectando el trabajo local. Hice la aclaración porque al momento de legislar hay que hacerlo con un oído en la gente y las necesidades no solo del momento, sino también de cara al futuro”, señaló el integrante de este bloque en el Concejo.
El diagnóstico actual es que una cantidad significativa de comerciantes tienen en sus negocios toldos de chapas, perfectamente estructurados, esto quiere decir, seguros para los clientes. “Tenemos dos tipos de cerramientos que se están utilizando, entonces la pregunta que nos deberíamos hacer es la siguiente: ¿Sumar a la ordenanza este nuevo material estaría infringiendo lo medular de la misma, que es la seguridad del vecino? La respuesta es que no estaría infligiendo esta regla básica, por lo tanto, es perfectamente modificable”, resaltó Cristian Settembrini.
- Entonces ¿de qué manera actuarán teniendo en cuenta que las infracciones se labran a los comerciantes y ninguna dependencia municipal se hace cargo de no haber controlado oportunamente?
- Debemos adecuarnos a la circunstancias, perder el sentido común nos llevaría a perjudicar a una gran cantidad de vecinos. Desde esta base, mi postura es que se reforme la ordenanza y que queden todos incluidos, tanto los que tienen toldos de lona, como los que están utilizando toldos de chapas.


Es evidente que las cosas se hicieron mal

Es evidente que, por falta de conocimiento, coordinación, asignación de tareas o váyase a saber por qué motivo, las cosas se hicieron mal desde la Municipalidad en esta cuestión de los cerramientos. Ni Planeamiento Urbano ni Habilitaciones hicieron su trabajo como correspondía en cuanto a verificación y certificación de ampliaciones ni en cuanto al control sobre el uso del espacio público. Todos pudimos ver cuando, de uno en uno, se estuvieron construyendo estos nuevos cerramientos, entonces cabe preguntarse: ¿Nadie en el Municipio se percató que no eran de lona? ¿No hay exigencias de aprobación previa de planos en caso de ampliaciones sobre el espacio original o sobre el uso de las veredas? ¿Quién debería haber notificado a los comerciantes sobre esta irregularidad antes que se terminen las obras? Es evidente que el Gobierno local muestra fallas considerables a la hora de actuar como contralor urbano y ahora es de esperar que se logre una resolución ecuánime sin afectar intereses y la seguridad de todas las partes intervinientes: propietarios, Municipio y vecinos consumidores.