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Pergamino

Con la muerte de “Chichino” Ayestarán se fue un grande del periodismo pergaminense

Horacio Abel “Chichino” Ayestarán, un emblema del periodismo pergaminense. (ARCHIVO LA OPINION) Horacio Abel “Chichino” Ayestarán, un emblema del periodismo pergaminense. (ARCHIVO LA OPINION)

Trascendió, fundamentalmente, desde las páginas de LA OPINION y los micrófonos de LT 35 Radio Mon pero también fue el artífice de las revistas “Pergamino entre quince días” y “Show”. Forjó un estilo singular en el espectro periodístico pergaminense.


Horacio Abel Ayestarán, al que por cuestiones de la simplificación se diría solamente que fue un periodista, fue en realidad un artesano de esta noble profesión. También fue, diríamos sin temor a la equivocación, un creativo, un emprendedor, un innovador que, basado en su exquisita y muchas veces filosa pluma, forjó un estilo singular que durante décadas fue parte del espectro periodístico de Pergamino.
Trascendió, fundamentalmente, desde las páginas de LA OPINION y los micrófonos de LT 35 Radio Mon. En el Diario fue jefe de Deportes desde la desaparición física de Ramón Raimundo. El paso de los años lo fue alejando de la crónica diaria y le dejó reservado el espacio de las opiniones en sus columnas de “El tema” y “Margen”. En la Radio deslumbró con sus 10 minutos diarios. Intenso, picante, risueño, irónico, le puso un sello a los mediodías pergaminenses. A las 12:50 sonaba en los transitores el tango “Berretín”, señal inequívoca de que se venían las palabras de Ayestarán en su micro “El deporte y su gente”. Para disfrutar o padecer sus opiniones todo el mundo lo escuchaba. Y no fue el suceso de una temporada, ni de dos. Se mantuvo durante décadas, aun cuando la Internet le fue quitando espacio a los medios tradicionales.
Pero no toda su labor periodística fue en los medios más tradicionales de Pergamino, sino que tuvo sus propios emprendimientos periodísticos. Fueron las revistas “Pergamino entre quince días” y “Show”. Tuvo la virtud de aglutinar a muchos de los mejores periodistas de la ciudad para lograr productos de calidad, que marcaron una época. De hecho, aún hoy, a más de 40 años de que se dejaron de editar, siguen circulando algunos ejemplares que evocan las historias de Pergamino de antaño.
Paralelamente, fue uno de los fundadores del Círculo de Periodistas Deportivos de Pergamino.
A la par de la actividad periodística tuvo su faceta comercial. Montó su propia imprenta, que sigue funcionando a cargo de uno de sus hijos, y también incursionó en la venta de ropa deportiva siendo titular, con otros socios, de las casas Leonardo Sport y Gong Deportes.
También se lo recuerda como un entusiasta deportista, vinculado al basquetbol y al fútbol de Douglas Haig. En el baloncesto tuvo destacadas actuaciones y también fue entrenador de algunos equipos del rojinegro. Y en épocas en que el boxeo era furor en Pergamino, fue de los que se animó a subirse a un ring.
En lo personal, formó una familia con Marta Lidia Renati, con quien tuvieron tres hijos. Carlos Horacio, contador y director de Rentas de la Municipalidad; Alvaro Abel, que continúa con la imprenta y Fernando Ariel, abogado y juez de Garantías del Departamento Judicial Pergamino. La vida también le regaló cinco nietos: Alejo, Paulo, María Candela, Lola y Pedro.
“Chichino” se fue este jueves a los 83 años, y si bien este último tiempo padeció serios problemas de salud que le impidieron hacer una vida normal, bien se puede decir que tuvo una vida muy bien vivida.
Ayer pasó mucha gente por su sepelio y en su último adiós fue despedido con un aplauso. Como se hace con los grandes. ¿No es verdad?

El tango “Berretín”, señal de que se venían las palabras de Ayestarán en su micro “El deporte y su gente”.