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Pergamino

Con preocupación y miedo, pero ponen el hombro para ganarse la vida en la calle

Marcelo Rodríguez (lavacoches) y Néstor Ricardo Leiva (cartonero) realizan sus tareas por necesidad. (LA OPINION) Marcelo Rodríguez (lavacoches) y Néstor Ricardo Leiva (cartonero) realizan sus tareas por necesidad. (LA OPINION)

Marcelo es lavacoches y Néstor cartonero. Son parte de un enorme grupo de personas que día tras día resiste a la pandemia en Pergamino y tiene que reinventarse para llevar dinero a sus casas. Ninguno de los dos eligió realizar esta tarea como modo de vida, lo hacen por necesidad, sabiendo que están en contacto con la gente y que corren el riesgo de contagiarse.


La pandemia del coronavirus mantiene en vilo a la población mundial. En Argentina la confirmación de los casos positivos es una constante. Aún así, con la preocupación presente del contagio, en Pergamino miles de personas salen todos los días a la calle a ponerle el hombro a la situación para seguir resistiendo. Marcelo Rodríguez y Néstor Leiva, lavacoches y cartonero respectivamente, le contaron a LA OPINION la tarea que realizan a diario en este complicado contexto social y reconocieron que lo hacen siendo conscientes de que no tienen otra opción por elegir. Uno de ellos es sostén de familia, mientras que el otro lamenta haber perdido todo tipo de contacto con los suyos.

Marcelo es lavacoches
A sus 52 años Marcelo Rodríguez es lavacoches. Realiza esa tarea de lunes a sábado en la Plaza San José, sobre Avenida de Mayo, y se siente conforme con el simple hecho de tener trabajo. La vida de Marcelo cambió de un día para otro. En 2016 fue atropellado por un auto y sufrió una fractura de cadera. Estuvo internado seis meses en el Hospital San José, en donde le realizaron una intervención para colocarle una prótesis. “La pasé mal porque esa prótesis se me infectó y tuvieron que operarme de nuevo. Me daban 10 días de tolerancia y si mi cuerpo no respondía, me dijeron que me iban a tener que cortar una pierna. Por suerte no fue necesario, pero me quedó una pierna cinco centímetros más corta que la otra”, le relató al Diario, mientras terminaba de limpiar un vehículo de un cliente.
Al igual que tantas otras personas que se ganan la vida en la calle, Marcelo manifestó que lo hace por necesidad pero que no le disgusta la labor que realiza. “Necesito llevar dinero a mi casa. Tengo un hijo con discapacidad, de 13 años. Nació cincomesino porque hubo un problema en el parto. El no camina, pero va a Aiken (Espacio Recreativo Terapéutico de Pergamino) y a la Escuela Nº 1, es muy atento”, contó.
Marcelo, que está tramitando el Certificado Unico de Discapacidad (lo empezó en junio de 2019 y que según él lo tiene que recibir en los próximos días), lava autos de lunes a sábado de 9:30 a 16:00 para llevar el pan a su casa. “Yo el lavado lo cobro barato (a 100 pesos) porque solo lavo los autos por afuera, para mí es una manera de no tener problemas con el cliente”, indicó.
Aunque confiesa que no dejaría de trabajar porque necesita el ingreso del dinero, Marcelo también reveló su preocupación por contagiarse y llevar el virus a su casa. “La verdad es que estoy preocupado, pero no me queda otra. Acá lavo autos de gente que viene a la Clínica Pergamino y de alguna manera estoy en contacto con ellos. Tengo miedo de llevar el virus a mi casa, no voy a decir que no, pero también hago todo lo necesario para cuidarme. Siempre estoy con el tapaboca, me lavo las manos constantemente y cuando llego a mi casa me saco la ropa antes de entrar”, señaló.

Néstor, cartonero
Era domador de caballos y realizaba diferentes tareas en el campo. Néstor Ricardo Leiva tenía su trabajo estable, pero a principios de 2018 sufrió un accidente con un equino y desde ese momento tuvo que reinventarse para salir adelante. Ahora, a sus 48 años, es cartonero. Conduce a pie un carro durante gran parte del día. Junta cartones por la calle y los vende por kilogramos. “Empecé haciendo esto a la fuerza, el trabajo que hacía antes de domador no lo puedo hacer más y necesito la plata”, aseguró.
En la misma línea, Néstor, que hace su tarea de lunes a sábado y que solo usa los domingos para descansar, agregó sobre su trabajo: “Tengo varios clientes, a veces el trabajo de un día me lleva tres horas nada más, pero hay días que mucho más tiempo. Esto a mí me sirve para el día a día, pero no es lo que quiero hacer. Lo que pasa es que no hay trabajo, así que no me queda otra que hacer esto”, confesó Néstor, que a diferencia de Marcelo aseguró haber perdido contacto con su familia, su exmujer y su hijo, a partir del accidente que tuvo con el caballo.
Por último y en la misma sintonía que su compañero lavacoches, Néstor, que aguarda ser contratado para realizar alguna tarea en el campo (su número telefónico es 15381171) y que por su actual tarea suele recorrer diferentes barrios de Pergamino, señaló que nota en la calle la preocupación de la gente por la pandemia: “En los clientes con los que trabajo sí, por lo menos cada vez que llego a buscar los cartones toman distancia de mí. Saben que ando en la calle y que estoy en contacto con las personas. Noto que la gente tiene miedo y es natural que eso pase. Pero en mi caso me cuido, siempre ando con el tapabocas y cada vez que hago un cliente me higienizo”.