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Del ambicioso proyecto a la nada: los “carritos” lograron un nuevo permiso

Por ahora, todo igual en las plazas. Sin avances en el nuevo proyecto, se extendieron los actuales permisos.  (LA OPINION) Por ahora, todo igual en las plazas. Sin avances en el nuevo proyecto, se extendieron los actuales permisos. (LA OPINION)

Más allá de los anuncios formulados por el Municipio para relocalizar puestos callejeros de comidas rápidas, el proyecto en el Concejo no está activo. Frente a este panorama se les brindó a los responsables de estos espacios una concesión hasta fin de año para seguir en la zona de las plazas.


La propuesta municipal de constituir una estructura de patio de comidas fijo, con la correspondiente infraestructura sobre y bajo tierra, en sectores de Plazas Miguel Dávila y 9 de Julio al día de hoy no tiene avances significativos.
Se habló de la instalación de contenedores metálicos con las conexiones a las redes necesarias para ofrecer un servicio gastronómico y los actuales comerciantes afincados allí con puestos móviles entraron en alerta y a la defensiva de su fuente de ingresos.
Explicaciones y quejas, más aclaraciones y más planteos constituyeron un ida y vuelta de varios meses entre los concejales detrás de la propuesta y cocineros detrás del mostrador que no llevó a ningún punto.
“No estamos avanzando en nada, la realidad es que frenaron los cambios que se querían implementar y creemos que la mala situación económica del país puede influir de manera lógica”, confiaron a LA OPINION los concejales que esperaban un amplio debate para las recientes sesiones dado que los comerciantes del rubro habían advertido su preocupación por esta iniciativa.
Dada la importancia del tema y los anuncios municipales sobre licitaciones para obras de infraestructura en ambas plazas, y ante la falta de respuesta de los ediles que en su momento impulsaron el proyecto, el Diario habló con el doctor Juan Manuel Rico Zini, secretario de Gobierno, quien informó que “actualmente existen cinco permisos en vigencia en relación a los carros de comida categoría B y uno correspondiente a la categoría A. Todos ellos debidamente prorrogados en cuanto al plazo de vigencia hasta diciembre de este año”.
En el plano de los proyectos para ordenar estos espacios y por fuera de propuestas presentadas oportunamente los ediles, Rico Zini aclaró que existe en la actualidad, a consideración del Concejo Deliberante, “un proyecto de ordenanza enviado desde el Ejecutivo que tiende a modernizar la normativa y atiende, entre otras cuestiones, la salubridad en cuanto a los alimentos destinados a la venta de las comidas. Pero también se contemplan diversos aspectos de la seguridad tales como los suministros de gas, electricidad y del vehículo utilizado por los dueños de los carros”.
- ¿Qué se tiene en cuenta para realizar la división de las categorías con las cuales fundamentan los permisos?
- Los carros que están dentro de la categoría A tienen permitido vender garrapiñadas, pochoclos y afines; en tanto que los agrupados en la B se dedican a la preparación de sándwiches fríos, calientes o bien algún tipo de comida con mayor elaboración, pero siempre dentro de estos parámetros.
- ¿Con qué objetivos se plantea la nueva ordenanza que regirá quiénes y en qué condiciones pueden comerciar alimentos en las plazas?
- El proyecto nuevo tiende a reforzar las exigencias y requisitos para poder adquirir la habilitación municipal correspondiente destinada a la venta de comida en la vía pública, de forma tal de evitar transferencia y contratos privados entre las partes, que alejen al permisionario de la real administración o bien explotación del comercio en cuestión.
No obstante la iniciativa posibilita que se conceda un permiso con una duración exigua en cuanto al plazo, de forma tal de autorizar la venta de alimentos en forma puntual, no solo en referencia al lugar determinado, sino por ejemplo en el caso de un espectáculo o evento público.
-¿Y qué sucederá con los carritos que ahora están atendiendo en la zona de las Plazas de Ejercicios y 9 de Julio?
- El proyecto remitido por el Ejecutivo no implica necesariamente la relocalización de lo existente. En todo caso, la ubicación de puestos fijos dentro del perímetro de las plazas podría implicar la aparición de nuevos concesionarios.
- Entre los vendedores actuales estaba la versión que el Municipio tenía ya dispuesto quiénes ocuparían los contenedores del futuro patio de comidas…
- No. Es importante aclarar por esto medio que los actuales permisionarios por supuesto podrán participar de los nuevos procesos licitatorios, cuestión que no provocará la caducidad del permiso oportunamente concedido.
- Hasta el momento no hay resultados en lo que respecta a la construcción de los nuevos puestos…
- Exactamente; tenemos que destacar que entablados los procesos licitatorios para la construcción de los nuevos espacios ni se presentaron ofertas, por lo cual en esta instancia estaremos definiendo en breve la resolución a tomar.

 

Incertidumbre en los puestos

En una recorrida que ayer hizo LA OPINION, algunos de propietarios de estos carros de comidas que están funcionando en inmediaciones de estas plazas siguen en alerta a los cambios que los pueden alcanzar pero notan que “por el momento” están tranquilos en el Municipio. “Sabemos que hay un proyecto para hacer cambios pero no vinieron más”, señaló la titular de “El Carrito de Susy”, uno de los puestos con mayor antigüedad en el sector de avenida Rocha, en el lateral este de la Plaza 9 de Julio.
“Muchas veces hablamos con respecto a este tema y nos dicen que no pagamos ninguna tasa, que estamos de manera ilegal, pero saben que no es así, que hay un permiso otorgado por la propia Municipalidad para que trabajemos en este lugar de la ciudad”, agregó otra de las personas que se acercó a dialogar con el Diario.
“Que nos cobre la tasa de Seguridad e Higiene como corresponde, no nos negamos nunca a los cambios que quisieron establecer ni hacemos nada malo, es una fuente laboral para muchas familias que pasamos horas y horas ganándonos un salario digno”, indicó la titular de este carrito coincidiendo con el resto de los representantes que tienen en estos puestos su ingreso diario para vivir.
Al preguntarles por los controles de Bromatología, aseguraron que “cada 15 ó 20 días nos vienen a inspeccionar, aunque hay momentos en los cuales pasan más seguido y siempre de manera correcta, verificando cada uno de los alimentos que tenemos para comercializar a nuestros clientes”, indicó uno de los comerciantes que gentilmente habló con este medio. Y con relación al proyecto de relocalización, respondieron al unísono: “Haremos todo lo necesario para quedarnos, vivimos de esto y no le robamos nada a nadie”.