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Pergamino

El drama de los sin techo, abrazado por la solidaridad vecinal y la ayuda del Estado

El parador, comúnmente llamado refugio, se emplaza en calle 3 de Febrero 412. (LA OPINION) El parador, comúnmente llamado refugio, se emplaza en calle 3 de Febrero 412. (LA OPINION)

Las postales de las personas en situación de calle ha copado en la última semana la escena pública. El deceso por hipotermia de algunas activó de manera espasmódica y viral la generosidad de los vecinos de cada ciudad. En nuestra ciudad se dio la apertura del Parador Madre Teresa, que hoy alberga por las noches a 11 personas. A esta iniciativa de particulares se acercó el Estado con asistencia complementaria.


Esta semana los argentinos nos vimos conmovidos por las consecuencias trágicas que a su paso deja la ola polar. Las bajas temperaturas del invierno llegaron y no solo produjeron titiriteos en los labios de la mayoría de los ciudadanos sino que generaron la muerte de aquellas personas que no tiene un lugar para dormir y que están expuestas al frio y a la indiferencia.

Si bien nuestra ciudad es ajena a los destinos fatales de quienes conviven con las temperaturas heladas, existe un grupo de personas cuyas condiciones no son óptimas para soportar esta inclemencia climática que azotan al país. Ellos, a pesar de no permanecer en un colchón emplazado en las veredas como se ve por la TV que sucede en Buenos Aires, también sufren la crueldad de las bajas temperaturas. Son personas que hacen de la calle su hogar y la noche los encuentra siempre bajo algún techo “amigo”, del Hospital, la Terminal o de un vagón abandonado. Otras que cuentan con algo que difícilmente pueda calificarse como “casa” pero que para ellos lo es todo. En ambas situaciones, el frío puede resultar letal por lo que acercar ayuda en estos casos que, afortunadamente son pocos, es indispensable.

Advirtiendo esta problemática que cala profundo en el sentimiento de los ciudadanos, un grupo de vecinos movilizados por la solidaridad comenzaron a viralizar por las redes diferentes tipos de ayuda; están quienes solicitan ropa de abrigo para formar percheros solidarios, quienes ofrecen un plato de comida caliente, y otros más dadivosos -en el buen sentido de la palabra- ofrecen un ámbito para quienes no tienen un espacio caliente donde transcurrir las heladas noches.

Refugio

Entre las acciones solidarias que más repercusión ha generado en nuestra ciudad se encuentra la instalación del Parador Madre Teresa. Congregados en la Asociación Civil Granja San Camilo, un grupo de vecinos ha ejecutado una propuesta que planificaron durante varios meses: la instalación de un parador nocturno o comúnmente llamado refugio para quienes no tengan un techo digno donde cobijarse en las frías noches.

Madre Teresa es el nombre de este espacio que se halla en calle 3 de Febrero 412. Y el nombre no es casual ya que la caridad en este mundo lleva la cara de esa religiosa. A poco más de 10 días desde su providencial apertura (horas antes del inicio de la ola polar), el parador Madre Teresa se constituye como el único lugar en que cerca de una docena de hombres mayores (condición sine qua non) pasan allí sus noches.

Coordinado por Juan Cabrera, al que todos llaman cariñosamente Juanito, la casona céntrica tiene una amplia cocina comedor, un baño, tres habitaciones, y un pequeño patio. Y cuenta con capacidad para 14 personas durmiendo.

A los más necesitados

En diálogo con LA OPINION, Juanito hizo un escueto balance respecto de los pocos pero intensos días de funcionamiento del flamante Parador. “Podríamos hacer un balance positivo, no en cuanto a la gente en situación de calle sino en cuanto a que se está cumpliendo el objetivo que nos mueve, que es el de poder ayudar a los más necesitados. Desde ese lugar, la mirada y la evaluación es positiva porque las mismas personas que se encuentran en situación de calle se han informado mutuamente sobre este dispositivo que fue creado para ellos”, señaló el coordinador.

Es importante aclarar que el Parador es un anexo de la Granja San Camilo; por esta razón, entre los 11 que se han alojado en estas noches, se cuentan también egresados de la Granja (un espacio dedicado a la contención de personas con consumo problemático), algunos de los cuales también son personas en situación de calle. Ellos son los que atravesaron un proceso de desintoxicación y hoy se encuentran en la etapa de reinserción.

Sin techo digno

Cuando se habla de personas en situación de calle, las ascepciones que aparecen son diversas según las cuantifique el Estado en sus estadísticas o según lo que se puede ver. También hay desgloses interpretativos, entre los que se incluye aquel que distingue a aquellos que “quieren vivir en la calle” de los que ansían salir de ella.

Para Juanito y los impulsores del Parador Madre Teresa, que una persona se encuentre en situación de calle refiere a lo lógico y visible: “No hay muchas más lecturas de lo que significa persona en situación de calle, y que es una lectura que parte de la lógica: son quienes no cuentan con las condiciones dignas para dormir, bañarse, estar. Incluso las personas que duermen en la Guardia del Hospital o en la Terminal se encuentran en situación de calle, porque están carentes de un espacio digno para dormir. En Pergamino no se registran personas que tiran una colchoneta en la vereda y duermen allí pero no podemos reducir el concepto a eso. En nuestra ciudad son muchas las personas que padecen esta problemática, que no es actual”.

El constante contacto con las personas en situación de calle, les permite saber a los referentes del Parador cuáles son los espacios elegidos por las personas carentes de un hogar para pasar las noches frías. Así conocieron que los lugares “clave” por los que pululan son la Terminal de Omnibus, la Guardia del Hospital San José y vagones del Ferrocarril Mitre.

Cómo funciona

Respecto de la dinámica de trabajo, el entrevistado explicó que el Parador abre en horas de la tarde. “Si bien establecimos las 19:00 como horario de apertura, somos flexibles porque entendemos que al caer el sol, el frio empieza a sentirse. Las personas llegan, se registran, les ofrecemos una merienda. Mientras se elabora la cena, pueden lavarse la ropa y bañarse, luego se cena, miran un rato de televisión y a las 23:00 es la hora de dormir. Al otro día temprano se levantan, desayunan y a las 8:00 ya salen a la calle a hacer su trabajo”.

Comentó que en la casona el clima es cordial, de mucho respeto. “El Parador no es solo un dispositivo donde los ciudadanos pueden encontrar calidez en el espacio sino también en el trato con el otro, en el intercambio de experiencias, en la escucha atenta”, explicó Juanito. El coordinador quiso dejar en claro a LA OPINION que tanto la Granja como el Parador “no son espacios para fomentar el asistencialismo sino para fomentar la solidaridad y la caridad. No pretendemos que el Parador tenga la función de un hotel o de una pensión, sí queremos sea un lugar transitorio para los más vulnerables”.

Vale destacar que en los últimos días, el Parador ha recibido la ayuda del Ministerio de Desarrollo de la Nación. Si bien la comunidad ha sido muy generosa y se han recibido múltiples donaciones, siempre es útil acopiar alimentos no perecederos para elaborar las comidas diarias así como artículos de limpieza para mantener ordenado el espacio.

Gestos de solidaridad

En cuanto a la elección del nombre, Madre Teresa, Juanito explicó: “Surgió ese nombre porque hablar de caridad y ayuda al prójimo para nosotros los católicos es hablar de la Madre Teresa; ojalá todos podamos tener los gestos que tuvo esta mujer, religiosa que siempre estuvo al lado tendiendo su mano al que menos tiene”.

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