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El Hospital de Día de Salud Mental: siete años de evolución y nuevos desafíos

Al Hospital de Día asisten pacientes con patologías mentales severas que participan de distintas actividades. (LA OPINION) Al Hospital de Día asisten pacientes con patologías mentales severas que participan de distintas actividades. (LA OPINION)

El dispositivo es una referencia. Allí se atiende a personas con psicosis y otras patologías severas. Los talleres que se dictan son vitales para el abordaje clínico. Lograr que el tallerista sea incluido en la estructura es uno de los objetivos del equipo interdisciplinario.


El Hospital de Día de Salud Mental funciona frente a la Terminal de Omnibus. Lo que antes era un pabellón abandonado, desde hace unos años se transformó en un dispositivo pensado para el tratamiento de pacientes con padecimientos mentales severos. Al principio asistían personas que salían de la internación psiquiátrica y hoy llegan derivados o por demanda espontánea para participar de distintas actividades que incluyen el arte y los oficios. Buscan el mejor modo de transitar su padecimiento, pero al mismo tiempo pretenden insertarse en una sociedad que a pesar de los avances todavía invisibiliza a aquellos que tienen enfermedades mentales.
Funciona hace siete años en forma ininterrumpida. Durante los primeros tiempos la tarea era casi voluntaria y con el devenir del tiempo y la consolidación de las propuestas, además de la respuesta de los pacientes, logró integrarse a la estructura hospitalaria a través del Servicio de Salud Mental. Así se conformó un equipo interdisciplinario que asiste a los pacientes en forma ambulatoria y a través de una articulación con la ONG La Cuerda se estructuró una propuesta de talleres que, respetando la singularidad de cada caso, ofrece la posibilidad de la expresión y de la puesta en juego de estrategias orientadas a la salud.
A poco de haberse celebrado el séptimo aniversario, LA OPINION realizó una visita al dispositivo y allí tomó contacto con integrantes del equipo interdisciplinario y con la jefa del Servicio de Salud Mental del nosocomio, quienes evaluaron el funcionamiento de las actividades que se desarrollan en el espacio y plantearon algunas necesidades, entre ellas la posibilidad de que el coordinador de los talleres Nelson Olivera pueda ser designado en el dispositivo en forma rentada por cuanto desde hace varios años lleva adelante su tarea sin percibir remuneración ni haber sido incorporado a la estructura hospitalaria de la que forma parte.


Espacio de salud colmado de arte
Cuando uno ingresa al pabellón donde funciona el Hospital de Día lo que se escucha es música. El volumen está lo suficientemente alto como para que la letra pueda ser interpretada por cualquiera que pase por allí y lo suficientemente baja como para posibilitar la conversación. Las paredes que antes eran muros de color pálido ahora están vestidos de color producto de lo que crean los pacientes que asisten a los distintos talleres. En cada dibujo o pintura hay un mensaje que surge de un proceso de escucha y expresión.
Actualmente en el dispositivo se dictan talleres de arte, producción- que conjuga trabajos con madera, cerámica y yeso de acuerdo al interés de cada paciente- panificación, serigrafía, higiene y comunicación. Algunas de las propuestas tienen un enfoque socio laboral y todos apuntan a la integración. Los pacientes toman el taller que desean y a su vez los profesionales y talleristas comparten criterios para adecuar la propuesta a lo que requiere cada tratamiento. De manera personalizada, todo responde a la singularidad de la persona y a las necesidades de abordaje clínico de patologías mentales complejas.
Referentes del equipo interdisciplinario que acompañaron la recorrida de LA OPINION comentaron que los pacientes son ambulatorios y llegan por distintas vías al dispositivo. Varios de ellos han tenido experiencias de internación en Salud Mental y otros llegan de otros espacios donde son asistidos por profesionales. Todos comparten un espacio en el que se busca que puedan manejar su padecimiento al tiempo que integrarse en una sociedad que suele invisibilizar este tipo de patologías.
En el Hospital de Día reciben atención psicológica y psiquiátrica y algunos solo llegan para participar de alguna actividad. Además desayunan y almuerzan y comparten tiempos de socialización y son parte activa de eventos abiertos a la comunidad que se promueven. Según refieren los profesionales actualmente asisten algo más de veinte personas, aunque no todos tienen la misma modalidad de trabajo. “Con los años nos hemos transformado en un lugar de referencia importante, y recibimos pacientes de localidades que forman parte de la Región Sanitaria IV y derivaciones de organismos de Justicia”, mencionaron, destacando como particularidad la posibilidad de articular acciones con el Servicio de Salud Mental del Hospital San José del que dependen como dispositivo intermedio entre el consultorio externo y la internación.


Significativos avances
Además de las actividades que proponen a los pacientes, funciona un área de Docencia e Investigación en Salud Mental que fue creada el año pasado y desde la cual se articulan acciones de capacitación. En este marco se incorporaron prácticas profesionales que posibilitan a estudiantes avanzados de distintas carreras como Trabajo Social, Acompañamiento Terapéutico, Psicología y Enfermería poder realizar prácticas en el dispositivo.
Haciendo un recorrido por estos primeros siete años de historia, los referentes del dispositivo marcaron el crecimiento y remarcaron la importancia de “estar integrados al Servicio de Salud Mental”.
“Desde la creación del Hospital de Día se fueron dando muchos cambios. Este dispositivo surgió como una propuesta a una lógica de trabajo que tenía que ver con la externación de pacientes y luego fue cambiando y se fue abriendo para recibir a más pacientes y hoy se trabaja de forma articulada con el Servicio de Salud Mental”, precisaron.
Hay que recordar que en el Hospital de Día de Salud Mental se atiende a pacientes con psicosis y otras patologías mentales severas y que es el único dispositivo de estas características que funciona en un efector público de salud a nivel de la región. El equipo de trabajo está conformado por: Nicolás Marsilli y Luciana Carná (psicología), Josefina Davidovich (psiquiatría), Matías Papa (trabajo social), Nelson Olivera (tallerista de artes y oficios), Beatriz Burgos (enfermería) y Graciela Risodé (secretaría).


Mucho camino por transitar
A pesar de los avances conseguidos, los profesionales y talleristas coinciden en que resta mucho camino por transitar. “Hoy estamos asumiendo nuevos desafíos y contamos con el acompañamiento para reconfigurar la estructura del Hospital de Día en relación a las demandas actuales”.
El fin de la recorrida coincide con el horario de finalización del taller de arte. Luego de poner en juego su realidad y volcar ideas en sus producciones los usuarios del dispositivo, guiados por una enfermera, se abocan a compartir el almuerzo. Algunos hablan, otros ríen, varios permanecen en silencio, pero todos están allí en un lugar concebido para ellos. Lo que los rodea es un Hospital Interzonal de Agudos, un lugar de salud pública que da marco a que este dispositivo existiera. Todo lo demás es fruto de la tarea que allí se realiza, comprometida con un concepto de salud mental que promueve la inclusión y que trabaja día a día para erradicar los estigmas que aún hoy recaen sobre aquellos que tienen algún padecimiento severo.

Luciana Carná, Leticia Oliveros, Nelson Olivera y Matías Papa, recibieron al Diario. (LA OPINION)

Leticia Oliveros: “La principal necesidad es de recurso humano”

En diálogo con LA OPINION Leticia Oliveros, jefa del Servicio de Salud Mental resaltó que el dispositivo de Hospital de Día “está funcionando bien y los pacientes tienen mucha contención”.
“Este espacio es fruto del empeño que ponen quienes intervienen en las distintas actividades y lo hacen con mucho compromiso”, resaltó.
En orden a las necesidades mencionó que “son varias”, pero puso el acento en el tema del recurso humano. “Estamos haciendo gestiones desde hace un tiempo para la incorporación de Nelson Olivera como tallerista. Los pacientes lo tienen como referente en Hospital de Día y es un recurso humano muy valioso que viene trabajando en el dispositivo ad honorem desde hace mucho tiempo”.
“Hemos efectuado el pedido a la dirección del Hospital y también hemos realizado gestiones a nivel municipal para intentar conseguir una beca hasta que salga algo más formal desde el Ministerio de Salud. Si bien este tallerista forma parte de la ONG La Cuerda, la tarea que realiza en el Hospital de Día es ad honorem y nosotros necesitaríamos que pudiera incorporarse formalmente a la estructura porque la tarea que realiza es muy importante para este espacio”.
“El resto de los profesionales del equipo se comparten con el Servicio de Salud Mental, solo nos quedaría incluir al tallerista para tener una estructura mínima completa”, planteó recordando que el Hospital de Día es el único de su tipo que funciona en la región en el ámbito público de salud.
Respecto del dispositivo, la jefa del Servicio de Salud Mental señaló que se observa un crecimiento porque el espacio está más abierto a la comunidad. En coincidencia con lo referido por los integrantes del equipo interdisciplinario al principio Hospital de Día funcionaba como un lugar al que asistían pacientes externados del Servicio de Salud Mental y eso hoy ha cambiado porque las internaciones son más breves y porque se reciben pacientes por otras vías y muchos llegan incluso por demanda espontánea porque hay talleres abiertos”.
La jefa del Servicio de Salud Mental atribuyó el crecimiento del dispositivo a la tarea que allí se realiza, a las propuestas que han abierto las puertas a la comunidad y a la evolución que se va dando en el seno de la propia sociedad respecto de la salud mental. “Igualmente falta mucho y hay que seguir fortaleciendo la inclusión porque si bien el tema de la salud mental está dejando de ser un tabú, aún quedan resquemores con las patologías que manejamos nosotros”, opinó.

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