Avances:
Programan la relocalización de sectores de fácil inundación El Programa Emprender abrió nuevos talleres en Villa San José Habilitarán un puesto fijo de matriculación en la Región Sanitaria IV
Pergamino

El particular hecho que marcó la relación de Carlos Saúl Menem con Pergamino

Carlos Saúl Menem en el palco de San Nicolás y Pueyrredón desde donde criticó a Sequeiro. (ARCHIVO LA OPINION) Carlos Saúl Menem en el palco de San Nicolás y Pueyrredón desde donde criticó a Sequeiro. (ARCHIVO LA OPINION)

Sobre fines de 1988, el por entonces gobernador de La Rioja estaba de gira porque era precandidato presidencial para los comicios de 1989. ¿Qué sucedió al llegar a nuestra ciudad?


El recientemente fallecido expresidente Carlos Saúl Menem tuvo una particular relación con Pergamino o, en otras palabras, casi que no la tuvo, a partir de un hecho político previo a su elección como primer mandatario.
Antes de los comicios presidenciales del 14 de mayo de 1989, en los que el caudillo riojano se impondría para iniciar una gestión que duraría 10 años y medio, hubo una interna en el peronismo en la que el ganador fue el candidato menos pensado, figurado en un hombre patilludo que venía del norte del país. Para poner las cosas en contexto, vale señalar que en aquellos años no era muy sencillo hacerse conocido. Solo los diarios, la radio y unas pocas horas de televisión al día podían colocar a un dirigente político en la escena nacional. Con ese contexto, Carlos Menem salió de gira para captar adhesiones en el afán de imponerse sobre Antonio Cafiero, por entonces gobernador bonaerense y amplio favorito a ganar la interna del PJ y, por ende, ser el nuevo presidente de la Nación, ya que el radicalismo estaba sentenciado a la derrota por la declive que venía exhibiendo el gobierno de Raúl Alfonsín. Y en aquellos años, vale recordarlo, la polarización entre PJ y UCR era la normalidad.
El registro histórico que muchos pergaminenses aún mantienen fresco en su memoria da cuenta de que Carlos Menem llegó a la ciudad el miércoles 18 de mayo de 1988 para hacer campaña en el marco de aquella interna que se iba a desarrollar el 9 de julio del mismo año y que el intendente de entonces, el también peronista Alcides Sequeiro, se negó a recibirlo. Sequeiro había asumido en diciembre de 1987 y formaba parte de las filas del cafierismo, de modo que optó por no darle la bienvenida a quien iba a confrontar con el líder de su espacio. Fue una cuestión de “camiseta” y sobre la convicción de que aquel desconocido caudillo riojano no podría vencer a Cafiero y llegar a la Rosada. Tampoco consideró Sequeiro cuestiones protocolares y de Estado, como que quien visitaba Pergamino era un gobernador en ejercicio.
Menem, al enterarse de que no sería recibido por el “compañero” intendente, anduvo de recorrida por la ciudad y quien sí le abrió las puertas, en este caso del templo mayor de la ciudad, fue el padre Gastón Romanello, por entonces párroco de La Merced.
Después de recorrer Pergamino en el “Menemóvil” junto a varios dirigentes, llegó al Hotel Fenicia donde mantuvo reuniones privadas con varios grupos que habían solicitado entrevistarse con el precandidato presidencial. En ese mismo lugar Menem brindó una conferencia de prensa a los medios locales.
Al final del día el riojano fue el orador principal de un acto desarrollado en la esquina de San Nicolás y Pueyrredón, lugar icónico para los actos políticos de aquellos tiempos. Menem abrió el discurso con un pase de factura para Sequeiro. Sin nombrarlo dijo que venía de Zárate y de Colón, donde había un intendente socialista y un radical, respectivamente, que lo habían recibido en sus despachos y que su sorpresa era mayúscula porque al llegar a Pergamino, donde gobernaba un compañero peronista, las puertas estaban cerradas.
Muchas situaciones sucedidas a lo largo de la década de Menem como presidente avalan la teoría de que el riojano jamás olvidó aquel desplante de Sequeiro, que no fue por otro motivo que no sea su pertenencia al espacio liderado por Cafiero. Por entonces Menem no predicaba otro discurso que no formara parte de los preceptos del peronismo. Luego, a poco de asumir, lo invadió el pragmatismo y aplicó recetas neoliberales que fueron tomadas como una ofensa a la doctrina peronista por algunos sectores del justicialismo, que sí le cerraron la puertas por cuestiones de ideología.
Sequeiro, muchos años después de haber dejado la Intendencia, supo recordar lo que sucedió aquel día y el lastre histórico que eso significó para sus sucesivas gestiones que lo tuvieron durante 12 años al frente del Ejecutivo de Pergamino, entre 1987 y 1999. Casi el mismo tiempo que un “memorioso” Carlos Menem estuvo en la Presidencia de la Nación.

El gobernador riojano, que luego sería presidente de la Nación, brindó una conferencia de prensa. (ARCHIVO LA OPINION)


De águilas y víboras
“Me sorprende la actitud asumida por el compañero intendente de Pergamino, que contrariamente a lo que hicieron hoy mismo los jefes comunales de Zárate que es socialista y de Colón que es radical, que me recibieron en sus despachos, cosa que no hizo el compañero peronista de esta ciudad”, lanzó Menem en el escenario de San Nicolás y Pueyrredón aquella fría noche del 18 de mayo de 1988 y luego prosiguió con una furibunda indirecta a Sequeiro: “Esta tribuna no se levanta para lanzar agravios, se ha hecho para hacer docencia política. Nosotros sabemos que hay que saber volar como las águilas y no arrastrarse como las víboras infames”.

La respuesta de Sequeiro
Al día siguiente, Alcides Sequeiro explicó por qué no recibió a Menem: “Quiero dejar aclarado que aquí el compañero Carlos Menem no vino como gobernador de La Rioja sino como cabeza de una línea interna del peronismo. Si hubiera venido como gobernador lo hubiera recibido en la Municipalidad como corresponde. Pero no creo que sea el Municipio el ámbito para recibir a representantes de líneas internas. Porque las elecciones de los partidos políticos deben dirimirse fuera de los ámbitos de gobierno. Quizá en La Rioja están acostumbrados a mezclar las cosas, pero aquí no”, dijo a modo de réplica el por entonces mandatario local.