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Pergamino

El relato de un pergaminense desde Bolivia tras el estallido político y social de ese país

Cadel Damianovich. De fondo un palacio gubernamental de Santa Cruz. (ALVARO CADEL DAMIANOVICH) Cadel Damianovich. De fondo un palacio gubernamental de Santa Cruz. (ALVARO CADEL DAMIANOVICH)

Alvaro Cadel arribó días antes de la renuncia de Evo Morales a la presidencia. “La sensación que me queda es que el pueblo boliviano le dio un mensaje al mundo, la sociedad se plantó y le dijo basta a la corrupción”, le expresó al Diario desde Santa Cruz.


Desde Santa Cruz, Bolivia, el pergaminense Alvaro Cadel Damianovich, que arribó al país en los primeros días de este mes para visitar a un familiar y encarar nuevos desafíos laborales, previo a la renuncia de Evo Morales a la presidencia, dialogó con LA OPINION y realizó un relato de lo que vivió durante el último tiempo tras el estallido político y social de ese país. “La sensación que me queda es que el pueblo boliviano le dio un mensaje al mundo, la sociedad se plantó y le dijo basta a la corrupción”, le manifestó al Diario.

El arribo a Bolivia

La llegada de Cadel al país vecino se produjo en los primeros días del mes. “Me tomé un avión a Salta capital y de ahí un colectivo hasta la frontera de Bolivia. Cuando llegué, al principio me dijeron que no estaban dejando pasar, pero no me daban motivos. Me dijeron que debía esperar siete días, pero la frontera estaba ‘pelada’, nada de gente, incluso ningún boliviano”, comentó.

Luego prosiguió: “Como no me dejaron pasar me fui a Salvador Mazza y después me tomé un ‘trufi’ (taxi boliviano) para ir a Yacuíba. Desde ahí arranqué con diferentes ‘trufis’ al siguiente pueblo, por caminos de tierra linderos a la ruta que estaba sin circularse. En todos los pueblos había manifestaciones, pero no era gente con inclinaciones políticas, el vecino común salía a la calle, se sentía movilizado por la situación”.

Hasta que dos días antes a la renuncia de Morales arribó a Santa Cruz. “En total me tomé 12 autos y siete motos para llegar a Santa Cruz, que si bien es una ciudad con el doble de la población de Rosario, se la veía desolada y cada persona acostumbraba a cruzar el auto en el medio de la calle para impedir el tránsito”.

Sociedad revolucionada

El viernes 8 Morales anunció televisivamente su renuncia a la Presidencia. “En el momento que el ejército boliviano comunicó que no iba a participar de las políticas de Morales y cuando se supo que en Cochabamba la Policía se había amotinado, yo me encontraba en una movilización en el Cristo Redentor (en Santa Cruz). Fue increíble en ese momento ver cómo los más de cuatro mil bolivianos que estaban en ese lugar celebraron eso, parecía que habían salido campeones del mundo en fútbol”, contó Cadel.

Incluso, el pergaminense, reveló: “Todos los bolivianos con los que hablo me dicen lo mismo: que están cansados de la corrupción de Morales, de los permanentes robos de su política al pueblo, evidentemente están cansados de la situación que vienen soportando. La sensación que me quedó es que el pueblo boliviano dio un mensaje al mundo, enseñó cómo se empieza a constituir una sociedad, pero lo más importante es que nadie estaba relacionado con partidos políticos, todos estaban con banderas de Bolivia”.

Por último agregó: “Durante estos días, todos los cortes fueron controlados, prolijos, pasivos. No hubo violencia, el común de la gente quería lo mismo, que se terminen las políticas de Morales. Incluso durante los cortes había dos horas al día que se les daba paso al traslado de comestibles, leche, agua y combustibles. La sociedad se le plantó a Evo, le dijo basta. La policía fue la más aclamada, la gente les gritaba héroes por haberse puesto en contra del presidente”.

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