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Pergamino

El santoral hoy evoca a Santa Rita de Casia, patrona de lo imposible

Rita fue beatificada por Urbano VIII en 1627. El 24 de mayo de 1900 fue canonizada por el papa León XIII.  (ACI PRENSA) Rita fue beatificada por Urbano VIII en 1627. El 24 de mayo de 1900 fue canonizada por el papa León XIII. (ACI PRENSA)

Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Actividades en el templo de Méjico y Larrea.


Hoy el santoral católico evoca la figura de Santa Rita de Casia, patrona de lo imposible. Luego del tiempo de preparación, la comunidad religiosa de la capilla, ubicada en Méjico y Larrea, ha organizado una festividad especial. En este marco hoy, a las 16:30, se rezará el Rosario, a las 17:00 tendrá lugar la procesión y luego la misa.
A las 18:30 también habrá rezo del Rosario y a las 19:00 la última misa de la jornada.

Un poco de historia
Rita nació en la aldea de Rocca-Porrena (Italia) en 1381 y falleció el 22 de mayo de 1457.
A pesar de que quería ser monja, cuando tenía 18 años, sus padres la casaron con un hombre del pueblo llamado Paolo Mancini. Su esposo le causó muchos sufrimientos, pero ella se consolaba en la oración.
Tuvieron dos hijos mellizos, Jacopo y Paolo. Un día Mancini, que tenía muchos enemigos por sus fechorías pasadas, fue emboscado y asesinado. Una vez viuda, Rita pidió la admisión al convento agustiniano de Santa María Magdalena, en Cascia. Pero no fue aceptada (debido a que sólo se aceptaban vírgenes). Un año más tarde (1417) también murieron sus dos hijos púberes. Fallecieron ambos al mismo tiempo, de muerte natural. Con un amor heroico por sus almas, había suplicado a Jesucristo que ambos adolescentes murieran, porque temía que estuvieran planeando vengar el asesinato de su padre.
Ya sin obligaciones familiares, Rita apareció una madrugada dentro del monasterio (a pesar de las altas paredes y de los cerrojos), transportada por los aires por el propio San Agustín. Tenía 36 años. Ante ese milagro Rita fue aceptada y recibió los hábitos de monja, y más tarde su profesión de fe.
En el convento, Rita se entregó a la oración y a las más exacerbadas penitencias.

Estigmatizada
En 1428, una madrugada Rita recibió de manos de Cristo una larga astilla de madera clavada en el hueso de la frente. Se trataba de un estigma divino: la marca de la corona de espinas que Jesucristo había exhibido en la cruz. Le extrajeron la astilla y la guardaron como reliquia sagrada. Pero cada madrugada el estigma se le volvía a abrir por sí mismo, hasta que empezó a expeler un fuerte olor inmundo, que se mantuvo milagrosamente el resto de su vida.
En 1453 Rita cayó en cama gravemente enferma. Desde ese momento, estando siempre atendida por novicias, la herida de su frente gradualmente se cerró, pero Rita pasó los últimos cuatro años de su vida con infecciones en la sangre.
Murió en el convento agustiniano el 22 de mayo de 1457 a los 76 años. La gente se agrupó en el convento para mostrar los últimos respetos a su cadáver, que emitía una intensa fragancia dulce (como si hubiera sido embalsamado). Su cuerpo se conserva hasta la actualidad (aunque muy deshidratado). Empezaron a correr rumores de que por intercesión de la monja, sucedían curaciones milagrosas. Así la devoción hacia ella se extendió por toda Italia.
Fue beatificada por Urbano VIII en 1627. El 24 de mayo de 1900 fue canonizada por el Papa León XIII.

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