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Pergamino

En el Hospital: un año de grandes concreciones edilicias y de servicio

La nueva Guardia representó no solo una obra sino el cambio en un modo de atención. (ARCHIVO LA OPINION) La nueva Guardia representó no solo una obra sino el cambio en un modo de atención. (ARCHIVO LA OPINION)

En 2019 se inauguraron dos espacios claves: la nueva Guardia Pediátrica y el Centro Obstétrico y representaron la respuesta a grandes demandas. La mirada está puesta en saber si en la agenda del nuevo Gobierno sigue siendo prioritaria la construcción de la Guardia de Adultos.


El año 2019 se va con un balance positivo en materia de infraestructura hospitalaria. A la par de las acciones de mantenimiento que durante los últimos tiempos se han venido haciendo sobre la estructura edilicia del Hospital San José- que es el principal efector de salud pública de la región- este año se sumaron dos grandes concreciones. Por un lado la construcción e inauguración de la Guardia Pediátrica- que aun está funcionando como guardia general hasta que se ejecute la obra que permita separar la atención de adultos de la de niños- y por el otro la inauguración del Centro Obstétrico que dota al nosocomio de una estructura apropiada y moderna para la atención de partos.

Ambas obras fueron ejecutadas con fondos del Gobierno provincial- el nosocomio depende del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires- y dieron cumplimiento a viejos anhelos no solo por lo que significan en términos de infraestructura propiamente dicha sino por lo que representan para la prestación de los servicios.

La Guardia

La construcción de la nueva Guardia del Hospital San José al tiempo que representó una obra de infraestructura ampliamente demandada, implicó un cambio en el modo de funcionamiento del espacio hospitalario dedicado a la atención de emergencias. En rigor lo que se construyó fue la Guardia Pediátrica, pero en una transición que durará hasta tanto se realice la obra de refacción de la Guardia de Adultos ambas funcionan en el mismo ámbito. Y lo hacen con una dinámica radicalmente diferente a la que se tuvo históricamente. Los pacientes que llegan ya no se atienden por orden de llegada, sino que la prioridad de asistencia se mide de acuerdo a una clasificación de gravedad que se establece tras una evaluación y siguiendo parámetros validados internacionalmente que se conocen con el nombre de “triage”.

Este nuevo esquema requiere de un proceso de educación para que la comunidad utilice el servicio para emergencias y no como un consultorio externo por cuestiones menores. Esto supone un cambio de cultura respecto del uso de la Guardia de emergencias y lleva tiempo que la comunidad se acostumbre a hacer uso apropiado de este espacio vital dentro del sistema sanitario.

Una nueva dinámica

Triage en francés significa clasificación. Es la clasificación de los pacientes de acuerdo a la prioridad de gravedad que tengan. Es un método antiquísimo que inventaron los franceses durante la guerra napoleónica para evaluar los heridos en las batallas y determinar a cuáles había que atender en forma prioritaria. Significa poder evaluar el peligro inminente o potencial de vida que tenga la persona. Es una clasificación que se aplica internacionalmente y que emplea colores: el verde es que la persona no tiene peligro potencial, es una consulta que se puede resolver de 2 a 4 horas o en consultorio externo; amarillo es que tiene un peligro potencial que se puede desarrollar y que hay que atender en un plazo perentorio de no más de media hora; y rojo es un código que indica que el riesgo de vida es inminente y que hay que asistirlo de inmediato. Es una dinámica de trabajo totalmente novedosa para Pergamino y se está implementando en el nosocomio desde la apertura de la nueva Guardia.

El Centro Obstétrico

Hace unos días y con la presencia de la exgobernadora María Eugenia Vidal- la obra se construyó durante su gestión y representó el último acto de Gobierno el corte de cintas que dejó formalmente habilitado el espacio- se inauguró el Centro Obstétrico. Se trata de otra necesidad imperiosa que tenía el Hospital San José, en virtud de que los partos se atendían en una sala precariamente armada en uno de los pasillos internos del establecimiento.

En rigor, fue una de las obras de infraestructura en materia sanitaria más esperadas en materia de salud de la región por cuanto el nosocomio no cuenta con un espacio apropiado para la atención de partos desde hace muchos años, a pesar de que se trata de un efector en el que se atiende la mayor cantidad de nacimientos de la ciudad y la zona por las características del establecimiento sanitario y por los servicios complementarios que ofrece en el campo de la salud neonatal.

El Centro Obstétrico era una vieja demanda por cuanto el Hospital no contaba con Sala de Partos. (ARCHIVO LA OPINION)

La ejecución estuvo a cargo de la empresa Lavítola y Berniell que ganó el proceso licitatorio impulsado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. El Centro Obstétrico quedó emplazado en un sector interconectado con los quirófanos del nosocomio, lo que permite asistir en un ámbito apropiado todas las cuestiones que hacen al proceso de parto tanto aquellos que se dan en forma natural como los que se programan y se producen por cesáreas. El Ministerio de Salud proveyó además el equipamiento para el funcionamiento de este servicio.

Vale recordar que desde el año 2008 el Hospital San José no contaba con una sala de partos por cuanto la misma funcionaba en espacios que fueron empleados para la instalación de dependencias del Servicio de Hemodinamia. Desde entonces los partos se atendían en un sector de Quirófano que no contaba con las comodidades que si tiene este nuevo Centro Obstétrico que fue construido siguiendo parámetros que respetan conceptos no solo vinculados a la asistencia puramente médica sino que atienden otras cuestiones como la posibilidad de que el parto sea una instancia respetada en la que pueda intervenir la familia.

La mirada atenta sobre
la Guardia de Adultos

El cambio de Gobierno, sobre todo cuando supone que la conducción queda en manos de un signo político diferente al que venía manejando el poder, en cualquier estamento genera reacomodamientos y el establecimiento de nuevas prioridades. La cuestión sanitaria no escapa a ello y por tanto, por estos días se sigue con gran expectativa cuáles van a ser las definiciones de la administración provincial en materia de salud e infraestructura hospitalaria.

En el caso del Hospital San José la gran obra comprometida para 2020 tenía que ver con la construcción de la nueva Guardia de Adultos, como parte del programa de fortalecimientos y mejora de las guardias hospitalarias desplegado durante la gestión de María Eugenia Vidal.

Con la premisa de que esta obra iba a ejecutarse es que transitoriamente se mudó a la Guardia Pediátrica el funcionamiento de todo el servicio de Emergencias, pero el plan rector tenía previsto separar ambas prestaciones y que adultos y niños se atendieran en lugares diferenciados entre sí.

La mirada de autoridades locales y de la propia comunidad hospitalaria está puesta en ver cómo se define la agenda, qué ejecuciones de las planificadas seguirán su marcha y que ritmo se le imprimirá a estas realizaciones y qué otras mejoras se establecerán como prioridad en la infraestructura del principal efector de salud pública de la región que atiende en la alta complejidad no solo toda la accidentología vial sino el trauma y otras cuestiones urgentes que ocurren en poblaciones de una amplia región.