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Pergamino

En un emotivo acto colocaron la Baldosa por la Memoria de José Pellita

Los compañeros de Pellita del Colegio y de la Fábrica Lucini descubrieron la baldosa en las puertas de la EET Nº 1. (LA OPINION) Los compañeros de Pellita del Colegio y de la Fábrica Lucini descubrieron la baldosa en las puertas de la EET Nº 1. (LA OPINION)

Está la vereda de la EET Nº 1 y recuerda a este exalumno, militante, víctima de la última dictadura. De la ceremonia, organizada por la Asociación por la Memoria, participaron los compañeros de Pellita, tanto de la escuela como de la Fábrica Lucini. Todos destacaron su bondad y su lucha por una sociedad igualitaria.


Ayer, bajo el lema: “Pergamino tiene memoria”, los integrantes de la Asociación Civil por la Memoria y los Derechos Humanos de Pergamino, ubicaron una nueva Baldosa por la Memoria en nuestra ciudad.
En esta oportunidad se recordó a José María Pellita detenido desaparecido en la madrugada del 21 de septiembre de 1976.
La placa se colocó en la vereda de la Escuela de Educación Técnica Nº 1, de Avenida de Mayo 1425, siendo el quinto establecimiento educativo que cuenta con una Baldosa por la Memoria. Se decidió ese espacio porque Pellita cursó allí sus estudios secundarios.

Egresados
Pasadas las 10:30 y ante la atenta mirada de los miembros de la Asociación por la Memoria, militantes de derechos humanos, directivos, profesores y alumnos de la EET Nº 1, y excompañeros de colegio, de la militancia y de la Fábrica Lucini de José María Pellita, se dio inicio al acto en el que primeramente fueron recibidas las banderas de ceremonia para luego dar paso a las palabras de Ana Scarcella, presidenta de la Asociación por la Memoria que engrandeció a los militantes de derechos humanos, “que con su lucha comprometida trabajaron por una sociedad más igualitaria”.
Este no fue un año más para los egresados promoción 1969 del exIndustrial, que anualmente se reúnen los 29 de noviembre para celebrar su egreso. En esta oportunidad no solo celebraron 49 años de la finalización de sus estudios, sino que recordaron a su compañero José María Pellita, con la colocación de la Baldosa en su nombre. En este marco, todos participaron del descubrimiento de la Baldosa que fue ubicada en la vereda del Colegio.

Del acto participaron los profesores y estudiantes del Colegio. (LA OPINION)

Memoria colectiva
Prosiguiendo con la ceremonia, y luego de agradecer a quienes hicieron posible el desarrollo del acto, se dio paso a los discursos.
En primer lugar, el director del colegio anfitrión, Rubén Sosa dijo que “Argentina es un pueblo que ha sabido dar una lección a nivel mundial de lo que representa la lucha por la memoria histórica de los desparecidos por la dictadura militar de 1976”, y en este contexto reconoció el trabajo “de distintas organizaciones, como la Asociación por la Memoria, que con su labor generan que siga viva y no exista retroceso en la lucha sobre memoria, verdad y justicia”.
Con estas palabras “la comunidad educativa de la EET Nº 1 recuerda al exalumno, José María Pellita, técnico mecánico, egresado en 1969; a sus familiares y compañeros presentes los acompañamos en este día y dejamos sentado que la baldosa por la Memoria que se descubrió, será motivo para reconstruir la historia de José María Pellita, para reivindicar el compromiso de todos con el fin de promover las políticas de derechos humanos y la construcción de la memoria colectiva”.
Por su parte el profesor Ariel Ortiz Avilés refirió: “Las Cátedras de Historia Argentina siglos XIX y Siglo XX, del profesorado del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 122, adhieren a este trascendental acto de colocación de la Baldosa por la Memoria de José María Pellita, que estudió en esta escuela, transitó por sus pasillos y sus aulas, egresó para realizar sus sueños y concretar sus esperanzas pero el terrorismo de Estado le arrebató la posibilidad de hacerlo”.
Finalizó instando que cada vez que vean la Baldosa “los alumnos se pegunten, aprendan, sepan y reflexionen sobre esta etapa oscura de nuestro pasado: la última dictadura militar”.

Compañero del alma
Recordando a Pellita, un compañero del colegio y del trabajo en la Fábrica Lucini, Juan Domingo Justianovich, expresó palabras alusivas: “Un viernes 29 de noviembre de 1969, hace 49 años, en este lugar nos despedíamos 23 personas luego de haber egresado. Cada uno emprendió un camino diferente, algunos se fueron a estudiar, otros comenzaron a trabajar y otros ambas cosas. Este camino nos volvió a cruzar y en mi caso particular, luego de haber egresado juntos, volví a estar en contacto con Pellita, primero en una tornería y luego en la Fábrica Lucini. Allí compartimos mucho tiempo juntos, muchas charlas, incluso horas antes de que se lo llevaran estuvo de visita en mi casa”, y prosiguió contando que “después de esa trágica noche, con mi esposa tuvimos mucho miedo”.
Por último, Justianovich, con una sonrisa en el rostro recordó que Pellita “era muy inteligente, buen compañero, amigo y por sobre todas las cosas era coherente entre lo que decía y hacía, además era un incansable luchador por la justicia social”.

Dignos ejemplos
La última en dirigir palabras alusivas fue una compañera de la militancia de José María Pellita, Analía Almirón, que luego de agradecer la invitación al acto afirmó que “los que tuvimos el privilegio de conocer a Pellita solo tenemos palabras de admiración y respeto para con él. Admiración por sus ideales que no claudicaron nunca y respeto por su hombría de bien”.
A poco más de 42 años de su desaparición, en la última dictadura, Almirón contó que a principios de la década del 70 “yo hacía mis primeras armas en lo político”. Ya en 1973, cuando comenzó la dictadura en Chile “Pellita realizó una radio abierta en la Peatonal desde donde denunció la masacre que se estaba haciendo por aquellos años y contando sobre la complicada situación política social en América Latina, de la que Argentina no estaba exenta”. Consciente de ello, dijo Analía, “Pellita militaba sin parar al tiempo que trabajaba en la Fábrica Lucini donde fue elegido por sus compañeros como delegado”.
Luego de iniciada la dictadura cívico militar en Argentina, el 21 de septiembre de 1976 Pellita fue apresado, “a partir de ese momento nació otra historia, una más de las 30.000 que ocurrieron en el país”.
Por último haciendo suyas las palabras de Frei Betto, Almirón pronunció: “No lloremos a nuestros muertos. Antes, hagamos que resuciten en la persistencia de nuestros sueños, en la valentía de nuestra lucha, en la alegría de nuestras conquistas. No lloremos por los que murieron de pie. Esos compañeros y compañeras les imprimieron a sus vidas un sello indeleble y significativo: el sello de revolucionarios. Murieron, pero no perdieron la vida. Prueba de ello es que hoy son, para tantos, ejemplos y paradigmas. No lloremos, porque los muertos guían a los vivos.
“Lloremos por nuestras flaquezas, nuestras cobardías, nuestra incapacidad para oír el clamor de los pobres y el grito de los oprimidos. Y que ese llanto lave y purifique nuestro corazón para que, junto a los militantes de la esperanza, hagamos de la revolución la razón de ser de nuestras vidas.
“Resucitadas en nuestras luchas, rescatemos las vidas de los compañeros y compañeras que se fueron, de modo que seamos dignos del ejemplo que nos dejaron. Los que partieron cerraron los ojos para que nosotros, que seguimos embriagados de utopía, podamos ahora ver mejor, de modo que el Che Guevara sea generación, sea multitud, sea pan y oración, hasta que la palabra justicia no tenga que aparecer en los diccionarios, de la misma forma que ningún ser vivo necesita aprender a respirar”.