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Pergamino

Equipos de GNC: más consultas que instalaciones

En los talleres de la ciudad las consultas son permanentes, pero las tasas para financiar dificultan las instalaciones de equipos. (LA OPINION) En los talleres de la ciudad las consultas son permanentes, pero las tasas para financiar dificultan las instalaciones de equipos. (LA OPINION)

Debido a los aumentos en el precio de los combustibles, crecen las consultas de automovilistas pergaminenses para instalar este sistema. No obstante, según datos relevados por LA OPINION, por las elevadas tasas de financiación muchas operaciones quedan truncas.


Los aumentos permanentes que se generan en el precio de las naftas abrieron la puerta a una tradición argentina: el uso del Gas Natural Comprimido (GNC) en los autos para abaratar los costos teniendo en cuenta que más allá de las subas que se dieron en el gas, todavía sigue siendo una buena opción cuando se utilizan los vehículos para trabajar o bien para movilizarse diariamente.
Desde mediados de 2017 el sector revirtió la crisis que atravesó en los primeros meses de la gestión del Gobierno actual y, desde entonces, las conversiones a GNC vienen creciendo a buen ritmo, aunque en este tiempo las complicaciones crediticias son un nuevo impedimento para acceder a la financiación; “la gente viene con la necesidad de tener los equipos en sus autos, se acercan al taller con la tarjeta de crédito pero cuando hacemos los planes de pago se dan cuenta que los montos no alcanzan; y es ahí donde tienen que ir a los bancos para pedir ampliaciones que muchas veces son denegadas”, explicaron a LA OPINION desde uno de los comercios del rubro ubicado en avenida Alsina.
De acuerdo con datos del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), los vehículos convertidos a GNC tienen una escala ascendente en todo el país, con un crecimiento interanual superior al 27 por ciento; “los datos oficiales muchas veces hacen suponer a la gente que es accesible llegar al equipo de quinta generación, pero hoy las tasas están ‘por las nubes’ al punto que ni los planes en 12 ó 18 cuotas se hacen inaccesibles para una personas que tenga un sueldo medio”, explicaron desde otro negocio que se dedica a esta actividad.

¿Una salida a la crisis?
Para quienes se atreven a convertir sus autos a GNC, la opción es muy económica ya que en algunas zonas del país las diferencias con el costo de la nafta son significativas y esto hace que la instalación de los nuevos sistemas sea una salida a la crisis.
Si se toman algunos informes técnicos, “usar equipos de GNC en los vehículos ayuda a reducir un 30 por ciento la huella de carbono; además, del ciento por ciento de la masa de contaminación por partículas que emiten los combustibles, el 70 por ciento se debe a partículas de gasoil y no es necesario mencionar los efectos nocivos que esto trae en la salud de las personas, hay ejemplos como China o Chile que viven bajo una nube de contaminación de este tipo.
“Las consultas muestran un aumento y las colocaciones tuvieron un crecimiento de la misma manera dado que se fabricaron equipos nuevos a la necesidad de la performance que tienen los autos modernos; pero es también relevante explicarle a la gente que los talleres que trabajamos con financiación, ahora tenemos dificultades y esa herramienta que consideramos como primordial para poder instalar hoy no tiene los resultados esperados”, señalaron.

Instalación en general
La utilización del Gas Natural Comprimido es característica del mundo vehicular argentino desde su aparición a fines de 1984; en poco tiempo tuvo un crecimiento enorme y de hecho, con Argentina a la cabeza latinoamericana es la segunda región del mundo con más autos impulsados a GNC, solo superada por Asia-Pacífico.
Incluso el exsecretario de Energía de la Nación, Javier Iguacel, hizo pública su recomendación de la conversación al gas al ser mejor para el medio ambiente y amparándose en los proyectos para explotación de gas que se vislumbra en el futuro.
Más allá de esto, el punto que realmente interesa a cualquier usuario en épocas de “vacas flacas”, en el cual el GNC saca una ventaja que lo hace ser protagonista en nuestro país, es “la billetera”: a principios de siglo, entre todos los sacudones económicos, el parque de autos impulsados a GNC pasa a subir sus índices de manera exponencial.
“Por ejemplo, un tubo convencional de quinta generación de 65 litros supera los 44 mil pesos. Los tubos se fabrican en Argentina, y los caños son importados; hay financiación con tarjeta de crédito y con el Ahora 12, pero también aumentaron los intereses y tasas.
“La gente consulta, pero lo que sucede es que los precios de los equipos están medio altos debido al aumento del dólar, ya que muchos elementos son de afuera”, añadieron.
En este contexto inflacionario, cada vez son más los usuarios que se deciden por el camino de la conversión y realizan la inversión que representa el tubo y su instalación pensando en el ahorro a futuro.
Hay que tener en cuenta las desventajas, como la menos autonomía a la hora de realizar trayectos largos y el espacio que se pierde en el baúl de los automóviles en los que el tubo no se puede instalar debajo del piso, lo que es una solución muy práctica para los utilitarios.

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