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Pergamino

Granja San Camilo, tres años conteniendo a jóvenes con problemas de adicción

En noviembre, algunos de los integrantes de esta obra soplaron las velitas para celebrar el tercer año de la Granja.  (LA OPINION) En noviembre, algunos de los integrantes de esta obra soplaron las velitas para celebrar el tercer año de la Granja. (LA OPINION)

Para hacer balance en este nuevo aniversario, LA OPINION dialogó con el presidente de la Asociación, Juanito Cabrera, que enfatizó que se trata de un espacio voluntario que aborda la problemática de una mirada integral. Cerca de 70 jóvenes pasaron por allí.


En noviembre, la Granja San Camilo cumplió tres años desde que abriera sus puertas con el propósito de ser lo que es en la actualidad: un espacio de contención para personas con consumos problemáticos de sustancias, un ámbito en el que se le ofrece al adicto una atención integral que contempla desde lo espiritual hasta la formación e inclusión en la vida diaria.
Con el objetivo de hacer un balance sobre el desarrollo de las actividades en este espacio, LA OPINION dialogó con el presidente de la Asociación Granja San Camilo Pergamino, Juanito Cabrera.
En primer lugar, Juanito recordó que fue el 11 de noviembre de 2015 cuando inauguró oficialmente la Granja. “Con esa apertura, los que ideamos la propuesta de la Granja proyectamos numerosos sueños y pudimos concretarlos. Este año celebramos el tercer aniversario desde su apertura lo que constituye una gran alegría para nosotros”.

Voluntarios
Por fuera de las estructuras formales, el voluntarismo es lo que permite que la Granja funcione cotidianamente. Surgió y se consolidó gracias a la colaboración desinteresada de un grupo de pergaminenses y subsiste gracias a este espíritu solidario que prevalece en el equipo de trabajo que contiene a los chicos adictos.
“En un principio todos pensaron que los voluntarios se iban a cansar pero desde hace tres años, de manera ininterrumpida, este grupo humano contiene a los chicos, y gracias a ello, la Granja se ha constituido en un espacio de referencia para muchas de las localidades de la región”, aseguró Juanito.

Contención
La Granja fue pensada por Cabrera como “un lugar de contención para los chicos con problemas de adicciones que no contaban con un ámbito para ser asistidos; quedaban en situación de vulnerabilidad y excluidos de todo, de sus familias, de sus estudios, de sus trabajos, y se encontraban con una situación irresuelta. Atentos a ello es que un grupo de personas decidimos idear la Granja, una propuesta que primero fue un proyecto pero que con el paso del tiempo se consolidó y se afianza cada vez más ya que antes pertenecíamos a la Familia Camiliana pero ahora tenemos autonomía ya que contamos con personería jurídica y somos los responsables de todas las cuestiones que tiene que ver con una institución”.

Derecho de admisión
Consultado sobre la dinámica de trabajo, Juanito dijo que “la Granja no cobra pero eso no significa que sea público. Es una ONG que como muchas hace lo que el Estado no llega a hacer, con personas que con buena predisposición y voluntad comparten el mismo criterio y quieren dar una respuesta a una problemática específica”. En este marco la Granja se reserva el derecho de admisión “para que no nos mandaran lo que el Estado no puede contener con muchas más herramientas. Esto nos exige ser sinceros y honestos sobre en qué estamos capacitados para contener. No todos los casos son para la Granja sino que requieren un tratamiento más complejo”.
En este marco es que cuando alguien llega a la Granja, por su propia voluntad, algunos de ellos acompañados por sus familias, se hace un proceso de admisión en el que “escuchamos al chico que viene pidiendo ayuda y analizamos si el caso es para un lugar de estas características porque hay personas que requieren de una asistencia más compleja desde lo profesional. La Granja tiene que ver con la contención social ya que buscamos abordar, con una mirada integral, el problema de una persona. La Granja no es un penal, no es un reformatorio, no es una clínica psiquiátrica sino que es un espacio de contención en el que solo son admitidos aquellos que quieren quedarse por propia voluntad, el tiempo que sea necesario. Acá no hay retenciones ni imposiciones”. No obstante vale aclarar que cuando una persona llega a la Granja con el firme propósito de recuperarse, los profesionales de dicho espacio lo acompañan hasta que consideran necesaria su estadía en dicho espacio. “Los acompañamos en el plano espiritual, psicológico, les sacamos turno al médico; si el chico quiere continuar con sus estudios, nos ocupamos de inscribirlo en la escuela, nos ocupamos de buscarle trabajo si así lo desea, contenemos y acompañamos a las familias generando espacios de encuentro, logramos revincular al chico con las familias porque la adicción rompe lazos, acompañamos permanente al joven con deseos de recuperarse”.

Diversas actividades
Una vez que el joven es admitido, ingresa a formar parte de un circuito de actividades. Al respecto el entrevistado señaló que ofrecen talleres varios: “De espiritualidad que se realizan en la capilla, de valores, karate, yoga, literatura, cocina, herrería. En este tiempo hemos realizado árboles de navidad en madera, logramos comercializar alrededor de 300 árboles vendidos. Por otro lado se le ofrece al residente atención psicológica grupal e individual y hay reglas de convivencia que cumplir. Cada día nos levantamos a las 7:00, desayunamos, a las 23:00 se apagan las luces, hay que mantener el predio, cuidar la huerta y a los animales, cada uno de los chicos tiene una responsabilidad”.

Cerca de 70 chicos
En números, desde que la Granja abrió sus puertas pasaron por allí alrededor de 70 chicos de los cuales cerca de una decena finalizaron con la experiencia concreta de la Granja, cumplieron con todos los objetivos pautados y fueron reinsertados en la sociedad aunque siguen en contacto con el espacio y sus voluntarios. “Algunos jóvenes no aguantan y se van, de éstos algunos vuelven y otros no. Hemos visto que los mayores de 30 años no han podido aguantar más dos meses en la Granja no así los más jóvenes”, aclaró Juanito. En la actualidad hay 12 jóvenes residiendo en la Granja.
Este año, una de las colaboradoras de la Granja que es abogada hizo un estudio sobre un muestreo de 60 casos. Contando sobre esta investigación, el entrevistado indicó que “la profesional analizó el historial de esos jóvenes con la Justicia, que antes de ingresar a la Granja tenía causas pero luego de su paso por este espacio se notaron cambios de actitudes”.

Sustento económico
Respecto del sostenimiento económico, el presidente de la ONG aclaró que la Granja cuenta con ayuda económica del Sedronar, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, un subsidio que otorga el Municipio y con el aporte de los socios que tiene plena vigencia. “A esto se suman otras actividades que hacemos para recaudar fondos que son distribuidos entre los chicos que aprenden a generar sus propios recursos para comprarse lo que ellos necesiten; si bien la Granja les da todo es importante que los chicos cuenten con su dinero”.
Cabrera reflexiona y sintetiza estos tres años de vida: “Hemos tenido momentos difíciles pero nunca nos detuvimos. Eso habla de la ayuda de la Providencia en la que siempre confiamos”.

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