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Pergamino

Hombres y mujeres de mi pueblo: hoy Julio Maiztegui

Maiztegui al recibir un premio en la Facultad de Medicina, de manos de Leoncio Arrighi y Graciela Cardone. Maiztegui al recibir un premio en la Facultad de Medicina, de manos de Leoncio Arrighi y Graciela Cardone.

Por Carlos Luján del Valle, para LA OPINION. En los albores de 1965 se instala en Pergamino un grupo de investigadores y técnicos del Centro de Educación Médica (Cemic) y del Instituto Nacional de Microbiología “Doctor Carlos Malbrán”.
Con ellos llega a nuestra ciudad el doctor Julio Maiztegui, médico nacido en Bahía Blanca en 1931. Maiztegui cursó sus estudios secundarios en el Liceo Militar General San Martín e ingresado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, egresa como médico en 1957.
Desde el mismo instante que llega a Pergamino, Julio Maiztegui se compromete con el proyecto que tenía como objetivo llegar a la vacuna que permitiera evitar las muertes a causa del Mal de los Rastrojos.

Creación del Instituto
A partir de su inserción en la problemática de la temible enfermedad, la lucha del médico bahiense fue continua. Con la colaboración de diferentes organizaciones locales y de la comunidad de la zona rural afectada por la fiebre hemorrágica, sentó bases que le permitieron avanzar en el efectivo control de esta enfermedad. Producto de su tarea fue la creación, en 1978, del Instituto Nacional de Virosis Hemorrágica, al que posteriormente se lo denominó Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas, que dirigió desde su creación hasta sus últimos días. La muerte lo sorprendió sin haber concretado todos sus objetivos, pero sin embargo vio en acción uno de sus grandes anhelos: la vacuna Candid I contra el Mal de los Rastrojos. Esta eficaz vacuna, efectiva en un 95 por ciento, ha sido recibida hasta hoy por más de 250 mil personas en poblaciones donde se registra la más alta incidencia de la enfermedad. El norte de la provincia de Buenos Aires y principalmente el sur santafesino fueron los sectores más afectados por el Mal de los Rastrojos. La mayoría de las localidades imbuidas en el mal mantiene en la memoria la valorable y generosa dedicación y logros del doctor Julio Isidro Maiztegui, habiendo nominado a calles, plazas y accesos con su nombre. Esto ocurre con más fuerza y evidencia en la parte sur de la provincia de Santa Fe. En Bigand por ejemplo, la avenida de circunvalación de llama “Dr. Julio Maiztegui”.

Una fuerte personalidad
Diversas voces que conocieron de cerca al doctor Maiztegui desde su llegada a Pergamino, donde vivió con su familia hasta sus últimos días, hablan de su enorme talento, de su sabiduría y nobleza. También de su carácter bastante especial y muy exigente, como describió alguna vez Mirta Corrado, quien fue su secretaria de toda la vida. Decía entonces Corrado: “El hizo que nuestro trabajo se transformara en la prioridad de nuestras vidas”.
La doctora Delia Enría trabajó durante 14 años junto al doctor Maiztegui y este es su pensamiento sobre Maiztegui: “Para nosotros es una presencia viva, porque en el diseño de los proyectos de la institución hubo una visión estratégica que ha abarcado una gran cantidad de años y, a veces, seguimos con la sensación de que seguimos trabajando con él. Siembre admiré su perseverancia que, creo, es una de las más importantes virtudes de una persona. Los sueños eran bien grandes”.
Para Ignacio Maiztegui (Nacho), el menor de los cinco hijos del recordado científico, su padre tenía en el trabajo “una personalidad muy fuerte, pero en casa era distinto, aunque no estaba demasiado. Mientras hacía las investigaciones viajaba mucho, salía de casa al amanecer y volvía a las 9:00 de la noche. Con nosotros era muy cariñoso y siempre estaba cuando lo necesitábamos. Siembre recuerdo la manera de hacer las cosas, jamás negoció con alguien. Añoro su rectitud en todos los órdenes de la vida”.

Títulos y reconocimientos
Un año antes de su arribo a Pergamino, el doctor Maiztegui obtuvo el título de máster en Salud en la Universidad de Harvard, donde se había especializado en clínica médica y enfermedades infecciosas. Antes de radicarse definitivamente en Pergamino se desempeñó temporalmente en el Cemic.
Publicó más de 200 trabajos en investigación, varios de los cuales han sido objeto de distinciones. Recibió en dos ocasiones el premio Mariano Castex de la Academia Nacional de Medicina. Su mayor galardón fue recibir el Premio Internacional Doctor Sabino, en un acto efectuado en el Aula Magna de la Academia Nacional de Medicina ante la presencia de autoridades nacionales y científicos de primer nivel. En la ocasión el doctor Maiztegui recibió una medalla de oro y la suma de cinco mil dólares. Este premio, considerado extraordinario, se otorgaba cada dos años a prestigiosas figuras de la medicina mundial y por primera vez se premiaba a un profesional médico argentino. En representación del Gobierno nacional estuvo presente el ministro de Salud Pública y Social de la Nación, doctor Alberto Mazza, el presidente de la Academia Nacional de Medicina, doctor Leoncio Arrighi y la titular de la Fundación responsable del premio, Graciela Cardone.
El doctor Julio Isidro Maiztegui fue un hombre auténtico que cultivó valores éticos y morales. Además sabio y humilde por excelencia.

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