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Pergamino

Hombres y mujeres de mi pueblo: hoy Yamile Esper

Yamile Esper, en ocasión de ser reconocida en el Concejo Deliberante. Aparece junto a sus hermanas Marta y María y Norma Di Césare. (ARCHIVO LA OPINION) Yamile Esper, en ocasión de ser reconocida en el Concejo Deliberante. Aparece junto a sus hermanas Marta y María y Norma Di Césare. (ARCHIVO LA OPINION)

Por Carlos Luján Del Valle, para la Redacción de LA OPINION. Hay gente que con solo decir una palabra/enciende las ilusiones y los rosales,/que con solo sonreír entre los ojos/ nos invita a viajar por otras zonas/nos hace recordar toda la magia.
Hay gente que con solo dar la mano/rompe la soledad, pone la mesa, /Sirve el puchero, coloca las guirnaldas./Y con solo empuñar la guitarra, /hace sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con solo abrir la boca/llega hasta los límites del alma,/alimenta una flor, inventa sueños/, hace cantar el vino de las tinajas/ y se queda después como si nada.
Hay quien se va de novio con la vida/ desterrando una muerte solitaria/pues sabe que a la vuelta de la esquina/ hay gente que es así, tan necesaria.
Con esta prosa inmaculada “sus docentes” evocaban a Yamile Esper. Tan inmaculada como la prosa misma.

La familia, los estudios
De padres nacidos en Siria, Yamile vino a la Argentina con ellos siendo apenas una beba. Según borrosos recuerdos mezclados con la anécdota, la pequeña había caído al mar y fueron algunos paisanos quienes la salvaron de morir ahogada.
Los padres de Yamile se afincaron en Pergamino, en sus alforjas solo había un atado de ropa. Situación propia de la época y los inmigrantes.
Yamile traía consigo una innata contracción al estudio. Con enorme voluntad creó un paralelismo en su persona volcando todo su esfuerzo no solo en el sentido real de saberse fuerte para ser ella misma, sino también para ponerse al frente de su hogar sirviendo de protección y proyección al futuro de sus siete hermanos, todos de menos edad.
Se constituyó en “ángel de la guarda” y desde allí, casi en función de madre, supo imbuir en cada hermano una actitud que debía ser asimilada por cada uno con su misma responsabilidad. El cariño que Yamile le manifestaba a los suyos no la eximió de ser también con cada hermano exigente, tal vez hasta rigurosa e inflexible. Su fuerte e inequívoca personalidad dio sus frutos. Cinco hermanas recibieron el título de maestra, una además fue fonoaudióloga y otra de ellas logró el título de licenciada en estadísticas. Los varones, uno abogado, el otro comerciante.
Yamile Esper hizo los primeros grados en la Escuela Nº 5, ubicada en el solar que supo ser del desaparecido Hotel Las Colonias, sobre Avenida de Mayo casi Moreno. Completó el primario en la Escuela Nº 4 de Pasteur y España. En sus memorias evocaba como compañeros a Olga Mazza, Nélida Cochet, Tito Di Biasi… a sus maestras Juana Ortega de Muñoz y Aurora Llaudet. En el Colegio Nuestra Señora del Hurto recibió el título de maestra y en años posteriores estudió en el Instituto Superior de Formación Docente graduándose como profesora de Pedagogía y Diferenciada. Su inquietud no la conformaba y fue así que completó estudios en la ciudad de La Plata, cursando para Capacitación Directiva en el Isedep.

Yamile, la maestra
En la Escuela Especializada Nº 501, que funcionaba en el Hospital de Llanura “Dr. Rodríguez Jáuregui”, Yamile tuvo su primera responsabilidad como maestra, compartiendo una importante tarea altruista y generosa con las docentes Amparo Lagar de Coronado y Elena Duque Molina. Los alumnos de ese establecimiento padecían tuberculosis. De allí pasó a la Escuela Nº 503, un lugar por entonces tan simple como inapropiado que era difícil imaginar que pudiera funcionar una escuela. El lugar era el hábitat del portero de la Escuela Nº 1, de apellido Laserna y era apenas un montecito que los alumnos que concurríamos a “la 1” conocíamos y mencionábamos como el jardín o la huerta.
En ese espacio, al que hoy concurren decenas de alumnos, dedicó su vida Yamile Esper, la que muchas veces en charlas hogareñas definía que “un mundo mágico me acompaña en la Escuela”.

Homenaje en el Concejo
Con el recinto del Concejo Deliberante de Pergamino colmado, el primer día de diciembre de 2011 se rindió un emotivo homenaje a “la eterna directora de la Escuela Nº 503”. Vale esta aseveración, pues más allá de haberse jubilado, Yamile le escapaba a su retiro y mantenía asistencia perfecta. En el acto efectuado en los altos de la Municipalidad fue declarada “Hija Dilecta de Pergamino”, en mérito a su destacada labor como docente durante 60 años a favor de la Educación Especial.
La propuesta nació de las docentes que durante tantos años fueron trabajando con ella, y se presentó a través del bloque de Integración Cívica Pergaminense. En la Resolución del Concejo se leyeron párrafos como “la joven docente (Yamile) comprendió que una franja de niños y adolescentes, por padecer trastornos motrices o transitorios, estaban impedidos de concurrir al servicio escolar permanente. Entonces, gracias a sus inquietudes y gestiones, junto a padres y familiares de estos niños, en 1967 se crea el Servicio Domiciliario Anexo a la Escuela Nº 501, en la sede del Hospital. Yamile y su equipo comprueban luego que los alumnos que padecían inconvenientes transitorios regresaban a sus escuelas una vez recuperados, pero los que tenían patologías motrices necesitaban una atención especial, a cargo de un equipo interdisciplinario, que solo había en las grandes ciudades”.
Convencida de que los niños que tenían discapacidades varias debían tener su propio lugar, donde se los educara valorando sus posibilidades y desarrollando sus potencialidades, consiguió que le cedieran el pequeño baldío al que hacíamos referencia. “Así fue – menciona la Resolución del Concejo- que Yamile vendió globos en una plaza para reunir fundos, sacó yuyos, taló árboles, apiló ladrillos y preparó mezcla para unirlos. Siguió trabajando y luchando, formando dicentes y técnicos y en 1969 inauguró una moderna sala de rehabilitación e integró a los primeros alumnos discapacitados físicos del Distrito al Sistema de Educación común”.
En 1981 Yamile, las autoridades, la comisión coopradora, familiares y docentes terminaron la planta baja de la Escuela, con gabinetes, cocina comedor, hall y cochera. También se adquirió un vehículo 0 Km y se logró crear el servicio de Ciegos y Discapacitados. Ya a fines de los ’80 se logró concluir la planta alta, con salones, sanitarios, talleres, patio y ascensor.
Yamile falleció en noviembre de 2012. Tres años después, la comunidad educativa de la Escuela de Educación Especial Nº 503, resolvió que el edificio ubicado en Mitre 664 de Pergamino se llamara a partir del día 2 de diciembre de ese año “Yamile Esper”, en reconocimiento merecido y ganado homenaje para quien fuera directora del lugar durante más de 40 años. Ese mismo día y como distinción por su vocación y espíritu de servicio se bautizó con el nombre de “Juan Carlos ‘Paco’ Orlando” el salón de usos múltiples de la casa de estudios.
Yamile: La Escuela Nº 503 tiene en cada metro, en cada labrillo, en cada palabra, mucho de su espíritu, de su esencia. Mucho más de su amor por “su Escuela”. “Un mundo mágico me acompaña en la Escuela”.

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